En más de una ocasión se te habrá olvidado la cartera al salir de casa y habrás deseado tener tus tarjetas y documentos de identidad en el móvil. Mientras que lo primero es posible gracias a apps como Google Wallet, que funciona en multitud de países, lo segundo es un asunto más complicado.
Si bien es cierto que la app Mi carpeta ciudadana te permite ver tu documentación, su uso no es válido si la policía te pide un documento de identidad al conducir un vehículo. Por otro lado, la app oficial mi DGT te permite tener tu carnet de conducir en el móvil, aunque tan pronto como salgas de España, su validez se perderá por completo. Algo que está tratando de solventar la Unión Europea.
La Comisión Europea ha preparado una propuesta para la creación de un modelo de carnet de conducir a nivel europeo completamente digitalizado que funcione en todos los países integrantes de la UE. A finales de enero, la Unión Europea también presentó el futuro monedero digital europeo, que estará disponible a partir de 2024.
Según expone la Comisión Europea en un comunicado realizado esta semana, este sistema digital, que será el primero del mundo, facilitará el reconocimiento de los permisos de conducción entre los diferentes países que formen parte de la Unión Europea, y permitirá sustituir, renovar o canjear un carnet de conducción a través de Internet.

Una vez este carnet digital esté disponible (de momento no hay fecha estimada), se podrá acceder al permiso de conducción desde un teléfono móvil o cualquier otro dispositivo digital, siendo válidos en toda la UE incluso para ciudadanos de fuera de la comunidad. Más adelante se determinarán los requisitos mínimos que deberán tener los permisos de conducir para ser digitalizados en la Unión Europea.
La entrada de este carnet de conducir digital viene también de la mano de una serie de propuestas para unificar las normas de tráfico en toda la Unión Europea, de forma que cualquier país integrante pueda sancionar a un ciudadano de otro estado que infrinja una norma de tráfico en su territorio. Esta serie de propuestas deberá ser aceptada por todos los estados miembros y por el Parlamento Europeo antes de que se pueda convertir en ley.