GitHub ha presentado hoy Repo CDs, una promoción con la que, según la propia compañía, grabará en CD-ROM los primeros 1.000 repositorios públicos elegibles de desarrolladores que lo pidan entre el 2 y el 6 de julio de 2026.
No parece una propuesta pensada para archivar código a gran escala ni para resolver un problema técnico real. Funciona, más bien, como un gesto muy específico sobre qué significa poseer algo en digital y qué cambia cuando ese mismo algo también existe en un objeto físico.
La campaña se apoya en un lema igual de claro, siempre según GitHub: “consérvalo, préstaselo a tus amigos y pásalo a tus hijos”. La idea que intenta recuperar es fácil de entender: tener algo en un formato físico, poder dejarlo a otra persona y guardarlo fuera de una tienda o de un servicio online.
Sobre el papel, Repo CDs tendrá una tirada limitada de 1.000 copias, reservadas a repositorios públicos que cumplan los requisitos marcados por GitHub. Cuesta verlo como otra cosa que no sea una acción promocional, no el lanzamiento de un nuevo producto de almacenamiento.
GitHub también presenta la campaña como una respuesta simbólica al giro de Sony y a lo que describe como el final de los juegos físicos de PlayStation a partir de enero de 2028. El mensaje no deja mucho margen para la duda: frente al avance del formato digital, el disco sigue cargando con esa idea de control y de acceso sin intermediarios.
Y, aun así, el mercado se mueve justo en sentido contrario. En 2023, alrededor del 83% de los juegos de consola se vendieron en formato digital, según datos del sector. En PlayStation, por su parte, y según Sony, la cuota de descargas digitales de juegos completos llegó al 85% en un trimestre récord del ejercicio fiscal 2025.
Guardar código en un CD-ROM tiene encanto, claro, pero su valor como herramienta de preservación a largo plazo es bastante relativo. Según la calidad del disco y las condiciones en que se guarde, un CD-ROM puede durar desde unos 10 años hasta más de 100, de acuerdo con las estimaciones habituales sobre soportes ópticos. El problema es que sigue siendo sensible al calor, la humedad, la oxidación y a esa degradación del disco de la que se lleva años hablando.
Ahí es donde Repo CDs palidece frente a Arctic Code Vault, el proyecto mucho más serio de GitHub para preservar software en una película ultrarresistente diseñada, según la empresa, para aguantar alrededor de 1.000 años.
El debate que roza esta campaña, de todos modos, no es inventado. Quienes defienden la preservación del videojuego llevan años avisando de lo mismo: cuando toda la distribución pasa a ser digital, el acceso a largo plazo se complica. Las tiendas pueden cerrar, las licencias pueden caducar y hasta muchos lanzamientos físicos dependen de un parche del día uno para estar completos de verdad.
La reacción a Repo CDs ha sido desigual. Para algunos, la idea es una maniobra brillante y nostálgica. Para otros, no pasa de ser una acción de relaciones públicas con una utilidad limitada y hasta con cierto aire de residuo electrónico, por el envío físico y por el escaso valor archivístico del soporte. Como gesto cultural, eso sí, GitHub ya ha logrado que esa conversación vuelva a abrirse.