Google ha anunciado hoy que abrirá el código de WeatherNext 2 y WeatherNext Cyclones, dos modelos de predicción meteorológica centrados en ciclones tropicales. La idea, dice la compañía, es poner esta tecnología más al alcance de la comunidad científica y del público, sobre todo porque puede ayudar a anticipar antes la trayectoria y la fuerza de estas tormentas, justo cuando los fenómenos extremos están cargando cada vez más de trabajo a los servicios meteorológicos.
Según Google, sus sistemas pueden dar un día extra de margen y generar una predicción a 15 días en menos de un minuto usando una sola TPU (unidad de procesamiento tensorial). La diferencia en tiempos de cálculo es grande si se compara con muchos métodos tradicionales, que suelen necesitar horas de procesamiento sobre supercomputadores.
Ahí está una de las partes más interesantes de WeatherNext. No se queda solo en señalar hacia dónde va a moverse una tormenta. Según explica Google, el sistema está pensado para estimar trayectoria e intensidad del ciclón, una combinación especialmente complicada en meteorología y decisiva cuando toca tomar decisiones sobre evacuaciones, cierres de infraestructuras o planes de emergencia.
Porque, en la práctica, no basta con saber si un huracán tocará tierra. También importa, y mucho, si lo hará como una tormenta moderada o si va a intensificarse de golpe en las últimas horas.
Para desarrollar estos modelos, Google recurrió, siempre según la propia empresa, a casi 20 terabytes de datos atmosféricos globales y a registros históricos de cerca de 5.000 tormentas. Ese volumen de información permite captar patrones que van desde la evolución de grandes sistemas meteorológicos hasta cambios locales capaces de alterar el comportamiento de un ciclón. Junto a los modelos principales, la compañía también ha publicado WeatherNext 2-mini, una versión más pequeña pensada para funcionar en un ordenador convencional, sin necesidad de depender de hardware especializado de gama alta.
Esa versión, WeatherNext 2-mini, puede resultar especialmente útil para universidades, laboratorios y organismos que no cuentan con tantos recursos técnicos.
Según la investigación de Google, el National Hurricane Center ya utilizó estos modelos en su trabajo de pronóstico durante el huracán Melissa en 2025. Eso apunta a un cierto grado de madurez operativa, aunque no significa que deban funcionar por su cuenta. Entre meteorólogos, la recepción que describe Google se mueve en un optimismo contenido: muchos ven una posibilidad real de salvar vidas si se logra ampliar el tiempo de aviso, pero también recuerdan que estos modelos pueden fallar justo en los episodios más extremos o en situaciones fuera de lo habitual. Por eso, la idea que sigue pesando es otra: que sirvan como apoyo a métodos físicos tradicionales, no como sustituto.
La apertura del código encaja con una idea bastante extendida: la información climática debería tratarse como un bien público. Aun así, tener acceso no arregla por sí solo los problemas de adopción, sobre todo en algunas zonas de África y Asia-Pacífico, donde siguen pesando obstáculos muy concretos, como la falta de personal especializado, la capacidad de cómputo limitada y las dificultades para integrar estas herramientas con los sistemas locales.