Instagram ha adelantado hoy nuevas formas de llevar la función “Tu algoritmo” al centro de la app. Adam Mosseri, que dirige Instagram, lo ha explicado como un intento de dar a los usuarios más control directo sobre los temas que se cuelan en sus recomendaciones. La idea, dice la compañía, es simple: que esas herramientas aparezcan en el uso diario y no se queden enterradas entre menús.
Mosseri también ha contado que Instagram ya está probando varios accesos rápidos para esta función.
Entre los prototipos que ha enseñado aparecen un gesto de deslizar hacia abajo en el feed principal, un aviso al deslizar hacia arriba en un Reel y botones dentro de cada Reel para pedir más o menos publicaciones parecidas.
El movimiento toca una de las tensiones más viejas de Instagram: conservar la capacidad de descubrimiento del sistema sin pasar por alto una sensación muy extendida entre los usuarios, la de que la app decide demasiado por ellos.
La propuesta no elimina el feed algorítmico. Lo que hace es intentar volverlo más configurable.
No todas estas funciones van a llegar necesariamente a la versión final. El propio Mosseri ha dicho que algunas ya están en pruebas, otras llegarán pronto y otras pueden quedarse por el camino.
Aun así, la dirección es evidente. Ajustar las recomendaciones quiere formar parte del uso cotidiano, no de una visita ocasional al apartado de configuración.
La función “Tu algoritmo”, según ha explicado Instagram, debutó primero en Reels a finales de 2025 y después se amplió a Explorar y al feed principal.
Uno de los puntos más importantes es que los cambios de preferencia se aplican a la vez en Feed, Reels y Explorar, en lugar de quedar encerrados en una sola sección.
En la práctica, tal y como lo describe Instagram, el sistema convierte la actividad del usuario, qué mira, qué guarda, qué pasa de largo o qué vuelve a ver, en listas de intereses reconocibles con etiquetas temáticas. Luego esas etiquetas se pueden tocar a mano: ver más de un tema, ver menos de otro o reiniciar por completo las recomendaciones.
Ese enfoque también encaja con la presión que existe para hacer más transparente el funcionamiento de las grandes plataformas. En Europa, por ejemplo, la normativa digital ha empujado a Meta, la empresa matriz de Instagram, a ofrecer más opciones al usuario, incluidas alternativas cronológicas en algunas secciones y herramientas para reiniciar desde cero las recomendaciones.
Pero la reacción que más se repite en las publicaciones de Mosseri va por otro lado: muchos usuarios siguen pidiendo ver primero las publicaciones de las cuentas que siguen y en orden cronológico, una reclamación histórica que Instagram nunca ha terminado de resolver.
Instagram se juega tiempo de uso frente a TikTok y YouTube Shorts, así que necesita un sistema de descubrimiento agresivo para sostener la interacción, al tiempo que intenta dar una sensación de control más visible y recortar parte de la frustración.
La escala del experimento también importa. Instagram habría superado los 2.100 millones de usuarios activos mensuales a comienzos de 2026 y rondaría los 34 minutos de uso diario, según estimaciones del sector.
Por ahora, Instagram promete más control para el usuario, pero sin soltar el motor que sostiene toda la app. Y, como suele pasar con Instagram, no se sabe cuándo llegará esta función a la versión estable.
El efecto real sobre la satisfacción de los usuarios y sobre el alcance de los creadores sigue siendo difícil de prever.