Las inteligencias artificiales se están desarrollando a una velocidad vertiginosa, pero si hay algo que tenemos claro es que carecen de vida. En todos los sentidos. Bueno, en algunos “sentidos” más que otros. Con el avance de esta tecnología, los modelos de IA ahora son capaces de ver y escuchar, pero ¿serán capaces de “sentir” algo más?
Osmo, una startup fundada por Alex Wiltschko, pretende digitalizar el sentido del olfato mediante la IA, con la ambiciosa misión de mejorar la salud y la felicidad humanas. Según recoge la CNBC, la compañía está desarrollando un nuevo tipo de tecnología que permitiría a los ordenadores generar y detectar olores, de forma similar a cómo ya se imitan la vista y el oído en los sistemas de IA.
Uno de los objetivos principales de Osmo es utilizar su tecnología para ayudar a los profesionales médicos en la detección de enfermedades, aprovechando la información contenida en los olores. Sin embargo, a corto plazo, la empresa se enfoca en la creación de moléculas aromáticas más seguras y sostenibles para productos cotidianos como perfumes, champús, repelentes de insectos y detergentes para la ropa. Según Osmo, el actual mercado de fragancias está dominado por unas pocas empresas, y su tecnología podría revolucionar el sector al diseñar ingredientes que no sean tóxicos ni irritantes para la piel o los ojos.

La innovación de Osmo radica en el uso de aprendizaje automático y redes neuronales gráficas (GNN) para crear un “mapa principal de olores”. Entrenaron su modelo de IA con datos de 5.000 moléculas aromáticas, logrando predecir con precisión los olores de nuevas moléculas. Sin embargo, este proceso fue todo un reto, ya que las estructuras moleculares son complejas e incluso las más pequeñas variaciones pueden alterar significativamente el olor.
De cara al futuro, Osmo tiene la intención de desarrollar un nuevo tipo de tecnología capaz de teletransportar olores, digitalizando un aroma en un lugar y recreándolo en otro. Además, la empresa sigue trabajando en su objetivo a largo plazo de utilizar el olfato digital para detectar enfermedades, un desarrollo que, aunque va para largo, promete revolucionar la medicina.