Recoger setas siempre ha sido una actividad de alto riesgo. La tecnología actual ha salido en rescate para evitar dichos riesgo o minimizarlos lo máximo posible. Si te das un paseo por la App Store o la Google Play Store, verás muchas aplicaciones que hacen uso de la inteligencia artificial para identificar setas y compararlas con variedades conocidas. Sin embargo, te advertimos que no deberías confiar demasiado en ellas.
La precisión de dichas aplicaciones es, cuanto menos, cuestionable de primeras. Al menos eso indica un informe desarrollado por el investigador Rick Claypool para Citizen (organización sin ánimo de lucro en defensa del consumidor). Y por si fuera poco, las aplicaciones tampoco dejan muy claro su margen de acierto.
La popularidad repentina que ha adquirido la inteligencia artificial entre el público ha hecho que veamos sus aplicaciones en cientos de sitios, al coste que sea. Los nuevos modelos lingüísticos y los generadores de imágenes ha demostrado ser bastante eficaces en sus tareas, pero hay algo que a la IA no se le da muy bien aún: dar información veraz.

La identificación de setas es uno de esos ámbitos donde el uso de la IA sin control puede ser algo bastante peligroso. No obstante, a las empresas y desarrolladores parece importarles bien poco.
El año pasado, tras un aumento de las intoxicaciones por ingesta de setas venenosas, un grupo de científicos australianos comprobaron la precisión de los “detectores” de setas para ver hasta que punto eran fiables. La más precisa de todas ellas consiguió identificar cuáles eran las setas venenosas con un 44% de precisión. Así que visto lo visto, el consejo está claro: no te comas ninguna seta campestre hasta que no lo hayas consultado con un experto en la materia.
Fuente: The Washington Post