Cuando la taquilla empezó a bombardear este año con grandes éxitos inesperados del cine independiente, seguro que en los grandes estudios se frotaban las manos. Si triunfaban peliculitas de 750.000 dólares, ¿cómo no iba a hacerlo Supergirl, Vaiana o la tercera entrega de Los Minion, dispuestas a imprimir dinero allá por donde pasaran? Sin embargo, este verano ha sido muy extraño para la taquilla, y más allá de Toy Story 5 o, en cierta manera, El día de la Revelación, ninguna de las grandes ha levantado cabeza. Hasta ahora.
La epicidad ha llegado
Puede que, a priori, la idea de ver una película basada en un poema homérico de hace casi 30 siglos te de una pereza inmensa, y no te culpo por ello. Pero lo cierto es que el nombre de Christopher Nolan es capaz de venderlo todo a estas alturas, casi como si fuera el último director capaz de sostener la industria y la calidad al mismo tiempo sin tambalearse.
Ante supuestos fenómenos franquiciables, Nolan resiste en la taquilla. Según las últimas predicciones, se llevará entre 85 y 100 millones de dólares en la taquilla americana y 110 millones en el extranjero, o lo que es lo mismo, un primer fin de semana que supere los 200 millones de dólares en total. No superaría los fines de semana iniciales de El Caballero Oscuro o El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace, pero sí todos los demás. Y dado que Oppenheimer acabó recaudando casi 1000 millones, no es poca cosa.
Las críticas van a ser eminentemente positivas, el boca a boca probablemente lo sea también, y es posible que La Odisea consiga tener un rendimiento fantástico para una película rara avis en las carteleras de hoy en día. Vamos, que la odisea real va a ser encontrar entradas libres para poder verla.