El streaming vino para cambiarnos la vida y hacernos olvidar esas navidades donde el regalo fácil para tu primo cinéfilo eran unos cuantos DVD de saldo. Pero, ¿qué pasa ahora que tiene más películas para ver de las que posiblemente quepan en una vida? Pues que, claro, no da abasto. Cada semana sale una “mejor película del año”, cada mes hay siete imprescindibles más en cines que no te puedes perder, tres series de Netflix, un documental en HBO Max y la serie de animación más increíble del siglo en Prime Video. No se puede.
Pero, claro, la mayor parte de las películas que se estrenan en las plataformas de streaming no son precisamente buenas. Más bien todo lo contrario: cintas planas, secuelas imposibles y argumentos pobres que acabas viendo porque, bueno, están ahí, al alcance de un clic. ¿Y si quisieras un día hacer un maratón por lo peor de lo peor de los streaming, viendo esas películas infumables e imposibles que, por algún motivo, han llegado a ser exitazos de audiencia? Vamos a echar un vistazo a 4 apps de streaming con sus respectivos bodrios. Porque el anti-influencing también es necesario.
Netflix: 365 días: Aquel día
La segunda parte de 365 días fue, si cabe, más terrible que la anterior: una de las pocas películas de la historia que sostiene un 0% en Rotten Tomatoes y que cuenta la historia de una mujer enamorada de un líder de la mafia, que, llena de celos, acaba escapándose con el jardinero… que, oh casualidad, era el hijo del líder de la mafia rival. Erotismo del todo a cien en una película que ni siquiera se gana el calificativo, con pasotismo absoluto por gustar al espectador, dedicada tan solo a complacer a aquellos que quieren, de manera casi literal, basura televisiva repleta de escenas de dominación y sexo de tres al cuarto. ¡Ah! Tiene aún una secuela más, que, por suerte, parece que se quedará ahí.
Prime Video: War of the Worlds
La Guerra de los Mundos, el clásico de H.G. Wells, ha sido adaptado a numerosos medios: Orson Welles marcó época en la radio, Steven Spielberg en el cine… y Ice Cube, de alguna manera, en la era del streaming. Esta nueva adaptación se rodó en pandemia y estuvo cinco años metida en un cajón, pero viendo el resultado, podría haber estado metida ahí un par de lustros más: ambientada tan solo en la pantalla de un ordenador, en realidad se trata de un anuncio a lo grande de Amazon Prime donde todo se soluciona gracias a que el protagonista hace un pedido a tiempo con el nuevo servicio de dron. Efectos especiales de pacotilla, actores que no saben a quién responden, un mareo visual espectacular… Para ver y no creer, vaya.
HBO Max: Fahrenheit 451
Aquí, realmente, estaba deseando poner Space Jam: Nuevas Leyendas, pero no está en todos los HBO Max, a pesar de que toda la película es un anuncio de las propiedades intelectuales de Warner, desde Rick y Morty hasta La naranja mecánica. En su lugar, otro traspiés gigantesco, a pesar de contar en su reparto con Michael B. Jordan (que también sale en la secuela de Space Jam, por cierto) y Michael Shannon, basándose muy ligeramente en la obra maestra de Ray Bradbury. Suficiente como para poner el título, pero haciendo un increíble dislate sobre Internet y la quema de libros tan fallido que fue motivo de mofa por todos los críticos de cine en 2018.
Disney+: El jorobado de Notre Dame 2
Alguien, en plena fiebre por las secuelas directas a DVD (aquí podrían estar perfectamente Mulán 2 o Tod y Toby 2) decidió que si algo merecía una segunda parte, era el personaje creado por Víctor Hugo en 1831 y adaptado por Disney siglo y medio después. En El Jorobado de Notre Dame 2, Cuasimodo, que forma parte de la sociedad parisina de la época, se enamora de una ladrona y el hijo de Esmeralda y Phoebus se convierte en su mejor amigo. Tiene canciones bien llevadas y se gastaron un dineral en la animación, pero no se nota: luce fea y barata. Lo que es aún peor: la trama no da para más que un cortometraje, pero lo alargaron hasta la hora, sufriendo mucho, para poder vender el VHS a los padres ilusos. Y ahora, está en streaming para una tarde aburrida. Para lo que hemos quedado, Disney.