La infancia de la generación Z está marcada por un Disney Channel obsesionado con hacer series de acción real para chavales: cosas como Hotel, dulce hotel: Las aventuras de Zack y Cody, Lizzie McGuire o Hannah Montana son solo algunos ejemplos que, de alguna manera, aún resuenan en la cultura pop. De hecho, fue en los spin-offs fracasados de dos de estas series donde Selena Gómez dio sus primeros pasitos en Disney. Pero no nos adelantemos: de todas las series de esta hornada, tan solo siguen vivas dos: That’s So Raven, que tuvo una secuela tardía con las protagonistas siendo madres solteras, y, por supuesto, Los magos de Waverly Place, que ahora estrena la temporada 2 de su revival. Y no ha sido fácil llegar hasta aquí.
Magia potagia
Antes siquiera de que en Disney soñaran con los servicios de streaming, existió Disney Channel, que al inicio de los 2000 había dado con la tecla para conquistar al público de la televisión de pago: más allá de dibujos animados y películas de catálogo, empezaron a producir series de televisión con actores reales destinadas a pre-adolescentes (el público que siempre ha sido ignorado vilmente en televisión). De allí salieron todo tipo de cosas más o menos innovadoras, y todas tuvieron éxito. Lógicamente., al ir terminando, trataron de sacar, aunque fuera a la fuerza, spin-offs. Y no siempre salieron bien.
Aquí es donde entra la pizpireta Selena Gómez, de la que los directivos de Disney se enamoraron tras un casting abierto que hicieron en Texas, cuando solo tenía 12 años. Rápidamente la pusieron como protagonista del spin-off de Zack y Cody, Arwin! y del de Lizzie McGuire, Stevie Sanchez. Ninguno de los dos siguió adelante, así que la siguieron moviendo por el circuito de pilotos. Tenía ya 15 años cuando hizo algo llamado The Amazing O’Malleys, una serie sobre un grupo de magos en la que, a esas alturas, nadie confiaba demasiado.
Peter Murrieta, el productor del piloto, estaba convencido de que después de rodarlo, cobraría y se quedaría en eso, una anécdota: al fin y al cabo, nunca había hecho nada destinado a niños y no sabía cómo hacerlo. Acabaría ganando dos Emmy por Los magos de Waverly Place, pero por aquel entonces no tenía ni idea y no tenía demasiadas ganas de aprender. De hecho, su creador, Todd J. Greenwald, que venía de hacer Hannah Montana, no tuvo que darle muchas vueltas, y simplemente aceptó la propuesta que le hizo la cadena: una serie sobre una familia de magos. Harry Potter lo estaba petando, no había nada que pensar.
No era un proyecto pasional para nadie, pero este piloto, que transcurría en una tienda mágica con tan solo dos hermanos (y jamás fue emitido), fue tal éxito entre los ejecutivos que lo anunciaron como si fuera el gran evento del año. De hecho, Gómez incluso llegó a aparecer en Hannah Montana promocionando Los magos de Waverly Place, un movimiento repleto de riesgo pero que funcionó. Tan bien, de hecho, que su episodio final, emitido en enero de 2012, fue el más visto de la historia de Disney Channel. Casi nada.
En total fueron cuatro temporadas, una película y un especial, El retorno de los magos: Alex vs Alex, con una doble Selena Gómez. Durante una década, no se supo nada más hasta que el año pasado llegó Vuelven los magos de Waverly Place. Pero claro, en tanto tiempo muchas cosas han cambiado. Por ejemplo, que Gómez ya es protagonista en otra serie de éxito, Solo asesinatos en el edificio, e incluso llegó a estar en una película nominada al Óscar (la polémica Emilia Pérez), así que, obviamente, no pudo protagonizarla. Sale en dos episodios (el primero y el último) de la temporada. Bastante es, porque, honestamente, no lo necesita. Pero claro, a ver quién se resiste a un buen hechizo.