Luna ha anunciado hoy en IFA 2026 que arranca la distribución mundial de Luna Band, su nueva pulsera de actividad sin pantalla. Es una categoría que Fitbit Air ayudó a poner de moda hace apenas unos meses con una idea muy clara: todas las funciones incluidas. Con este movimiento, Luna se mete de lleno en un formato que está ganando fuerza y que busca ofrecer métricas de salud y actividad sin sumar otra pantalla a la muñeca.
Y el momento acompaña.
Las pulseras fitness sin pantalla crecieron un 122% interanual en el segundo trimestre de 2026. El conjunto del mercado de pulseras de actividad, en cambio, cayó un 2% en ese mismo periodo.
La propuesta de Luna Band recuerda bastante a Fitbit Air, lanzada en mayo de 2026. Se parecen en el diseño minimalista y también en esa apuesta por quitar distracciones y dejar el análisis de datos en la app.
Luna, eso sí, quiere marcar distancia en un punto que para muchos compradores pesa bastante: el coste total de uso. Fitbit Air deja parte de sus funciones avanzadas para los usuarios de Google Health Premium; Luna dice que su pulsera no exigirá suscripción para acceder a funciones clave.
Luna Band se apoya en LifeOS, la plataforma de asesoramiento de salud de la marca, planteada con un enfoque proactivo.
La empresa asegura que LifeOS puede dar indicaciones por voz y permite registrar comidas o síntomas hablando directamente con el dispositivo o con la app asociada. La idea, entonces, va más allá del simple conteo de pasos y apunta a una experiencia más continua alrededor del sueño, el estrés y los hábitos diarios.
La categoría está creciendo por una razón muy concreta: sin otra pantalla en la muñeca.
Ese mismo enfoque ha marcado buena parte de los anuncios de wearables vistos en IFA 2026. La industria se está moviendo del seguimiento básico hacia un análisis de salud más integrado y más personalizado.
Pero Luna todavía tiene que demostrar que puede estar a la altura de Fitbit Air en algo menos vistoso y mucho más importante: la fiabilidad del día a día.
Luna acaba de llegar a este terreno, así que la precisión de sus sensores y la fiabilidad de sus recomendaciones todavía no se han probado a gran escala. Además, la propia compañía ha dicho que el despliegue inicial será por invitación en algunos mercados, lo que limitará el volumen de análisis independientes disponibles durante las primeras semanas.
También siguen abiertos debates más amplios, como la privacidad de los datos, los residuos electrónicos, los posibles sesgos en los sistemas de recomendación y el impacto psicológico de un asesoramiento de salud automatizado y constante.
Tampoco está claro cómo se adaptarán el precio, el soporte y la disponibilidad de Luna Band a los mercados emergentes.