Apple llevaba años defendiendo que el Mac se utilizaba mejor con teclado y trackpad. Con la llegada del nuevo MacBook Pro táctil, esa postura cambia, más o menos. Lo hace, en todo caso, de forma muy interesante: el planteamiento es que podemos seguir utilizando nuestro Mac exactamente como siempre, mientras que ganamos la posibilidad de tocar la pantalla cuando nos resulte más cómodo. John Ternus, CEO de Apple, se ha explicado en una entrevista en WIRED.
Una posibilidad más, a nuestra elección
“El Mac es, ante todo, un dispositivo de entrada indirecta, construido alrededor del trackpad y el teclado. Pero creo que hay momentos en los que resulta cómodo y práctico tener una pantalla táctil”, explica Ternus. El cambio está, pues, en que el tacto se suma a nuestra forma habitual de trabajar, en lugar de sustituirla.
Para conseguir esta superficie táctil, Apple ha tenido que dar el paso a la pantalla OLED y conseguir un diseño más ligero. La llegada de esta interacción, además, no compromete la duración de la batería. Así, Ternus explica que la pantalla mejora en brillo, rendimiento, contraste y “¿por qué no añadirle un control táctil?”.
La tecnología y nuestros hábitos han cambiado
“Diez años es muchísimo tiempo”, explica Johny Srouji, responsable de hardware, al hablar de los avances en las pantallas, los chips y la refrigeración. Greg Joswiak añade que “hay una generación de jóvenes creadores que utilizan nuestros MacBook Pro y esperan poder tocar la pantalla”.
La respuesta es, pues, una idea muy Apple: añadir posibilidades manteniendo intacta la experiencia que ya conocemos. Y esa libertad es, desde luego, bienvenida.