Ghost Rider acaba de llevarse una de las vueltas visuales más llamativas que ha tenido en mucho tiempo. Hoy, en Marvel Dimensions, Marvel enseñó una nueva versión de Johnny Blaze dentro del In-Verse, una realidad alternativa construida sobre una idea muy concreta: darle la vuelta a la naturaleza de personajes clásicos. La revelación llega, además, en un momento especialmente agitado para el personaje, entre universos alternativos, cambios de portador en los cómics principales y planes de peso para el MCU.
Esta nueva encarnación de Johnny Blaze pertenece al In-Verse, una de las realidades alternativas de Marvel Dimensions. La lógica de ese mundo pasa justo por ahí: invertir la esencia de sus figuras más conocidas. Por eso, varios héroes de primera línea aparecen reinterpretados como villanos, y otros roles tradicionales también cambian de sitio.
Johnny Blaze aparece durante una gran reunión de antagonistas, ya en la batalla final de la historia, y Marvel, de hecho, no dice de forma explícita cuál es su nombre en clave. Aun así, el diseño ha puesto a mucha gente a especular. El clásico cráneo en llamas desaparece; en su lugar hay un halo de fuego, un traje completamente negro y una iconografía casi religiosa que lo acerca más a una especie de “Host Rider” que a la encarnación demoníaca de siempre. Ahí está buena parte de la gracia del rediseño. Sigue transmitiendo poder sobrenatural y amenaza, sí, pero cambia la imaginería infernal por una estética de juicio, divinidad e inversión moral.
Y ese look del In-Verse no sale de la nada. Tiene ecos claros del Johnny Blaze de 2018 en Doctor Strange: Damnation, cuando Johnny reemplazó temporalmente a Mephisto como Rey del Infierno y se apartó del Ghost Rider más reconocible con un cráneo de fuego de rasgos casi demoníacos y unos cuernos muy marcados. Ese antecedente ayuda bastante a entender por qué Marvel parece sentirse tan cómoda empujando al personaje por caminos visuales nuevos sin romper del todo con lo que lo hace reconocible.
En la línea principal de cómics, el giro más grande llegó con Ghost Rider: Final Vengeance, publicada por Marvel en marzo de 2024. En esa serie, Parker Robbins, más conocido como The Hood, se convierte en el nuevo Ghost Rider después de que el Espíritu de la Venganza sea separado de Johnny Blaze. Su versión conserva el cráneo en llamas, pero lo mezcla con su inconfundible capa roja demoníaca, picos enormes en los hombros y hasta un arma impregnada de fuego infernal. Benjamin Percy, guionista de la serie, resumió la premisa como una “saga criminal épica” levantada sobre una pregunta tan simple como peligrosa: qué ocurre cuando el poder de Ghost Rider cae en manos de un villano sin ningún límite moral.
Marvel también ha jugueteado con otras variantes recientes. Ahí están Ghostlocke en el Mangaverse y una Ghost Rider femenina con llamas en forma de mariposa, una guadaña con un cráneo brillante y habilidades basadas en Mana en vez del fuego infernal de toda la vida.
Fuera de las viñetas, la compañía también estaría preparando por fin el gran salto de Johnny Blaze al cine. Ryan Gosling ha sido confirmado para interpretarlo en el Universo Cinematográfico de Marvel, con Shawn Levy vinculado al proyecto como director de una película en solitario prevista para 2028; antes, además, aparecería en Avengers: Secret Wars en 2027. Si esos planes siguen en pie, Johnny Blaze llegará a la pantalla en un momento perfecto: con nuevas versiones moviéndose por los cómics y con Marvel dejando bastante claro que Ghost Rider ya no funciona como una figura estática, sino como uno de sus personajes más maleables y visualmente más potentes.
Por ahora no se sabe si este diseño de Marvel Dimensions tendrá continuidad más allá del In-Verse.