Marvel Comics ha dejado hoy a los fans de Spider-Man con una versión especialmente sombría de Mysterio, el villano Quentin Beck, en The Amazing Spider-Man #1000, el número especial con el que celebra el aniversario del trepamuros.
La historia se titula Still Standing y aparca la espectacularidad habitual del personaje para ir directa a un ataque psicológico contra un Peter Parker ya anciano. El resultado, tal y como se ve en el cómic, es uno de los retratos más incómodos y emocionales de Quentin Beck que se han visto en mucho tiempo.
Still Standing lleva las firmas de Noah Hawley, Patrick Gleason, Marcio Menyz, Erick Arciniega y Joe Caramagna.
Aquí no aparece el maestro de las ilusiones más extravagante, el de siempre, casi inseparable de su casco de pecera y de sus trucos de showman. Marvel Comics lo dibuja esta vez como un hombre mayor, con unas entradas muy marcadas y gesto de cansancio, aunque sigue siendo reconocible por el amuleto que conserva como guiño a su iconografía clásica.
Y ese cambio visual lo cambia todo: ya no parece un villano sacado de un escenario, sino alguien inquietantemente plausible. Por eso su presencia pesa mucho más y resulta bastante más perturbadora.
En Still Standing, Mysterio acosa a un Peter Parker envejecido dentro de un entorno que recuerda a una residencia o a un centro de cuidados.
El golpe más cruel llega cuando, según muestra la historia, manipula a Peter Parker para hacerle creer que Gwen Stacy sigue viva. La jugada reabre una de las heridas emocionales más profundas del héroe y, además, lo empuja a desconfiar de su propia mente.
Peter Parker empieza a preguntarse si está perdiendo la memoria, si se está volviendo senil o incluso si sufre demencia, así que el conflicto deja de ser una simple pelea entre héroe y villano. El miedo aquí no tiene que ver con morir, sino con dejar de fiarse de uno mismo.
Cuando la ilusión por fin se rompe, el relato cambia de tono.
En vez de avanzar hacia una gran confrontación, el cómic desemboca en una conversación sombría entre Peter Parker y Quentin Beck. Ahí, Beck admite que el sufrimiento que provocó lo dejó “sacudido” y revela que se está muriendo; según cuenta el propio Quentin Beck, los médicos solo se muestran “optimistas” porque ya se les han agotado las opciones.
El giro llama la atención en un personaje al que normalmente se asocia con el engaño y el ego. Aquí Mysterio sigue siendo cruel, sí, pero también aparece como alguien devorado por su propia fragilidad.
Su último acto resume bien esa doble cara, ya que, según enseña la historia, después de llevar a Peter Parker al límite con la idea del regreso de Gwen Stacy, Quentin Beck usa su talento para recrearla a partir de los recuerdos del propio Peter y permitir que ambos hablen una vez más.
La reinterpretación choca bastante con el Mysterio del Universo Cinematográfico de Marvel al que interpretó Jake Gyllenhaal.
En pantalla, el personaje apareció por última vez aparentemente desenmascarando a Spider-Man y responsabilizando a Peter Parker de su muerte, aunque todavía no está del todo claro si de verdad murió.
De momento no hay señales de que este rediseño vaya a convertirse en la versión definitiva del villano dentro de la continuidad principal.
Al formar parte de un número especial de aniversario, todo hace pensar que se trata de una revisión puntual. Aun así, deja una idea muy clara: Mysterio da más miedo cuando deja de parecer un showman y empieza a sentirse como una persona de verdad. Falta ver si Marvel Comics recuperará esta versión en futuras historias regulares.