Una de las mayores tendencias en el campo de la informática es la expansión de los centros de datos de las grandes empresas, cuyos servicios de Internet forman parte indispensable de nuestras vidas comerciales y personales.
Estos servidores y bases de datos necesitan de energía, algo que no sobra actualmente. Y la explosión de la IA ha agravado el problema, con estimaciones de que el consumo global de los centros de datos en Estados Unidos alcanzará los 35 GW en 2030: casi el doble de lo que era en 2022.
Puede que no parezca mucho teniendo en cuenta que solo Estados Unidos consume 4.000 TW de electricidad al año, pero gran parte de la planificación energética y medioambiental se basa en el consumo estimado de energía, y la expansión de los centros de datos tira las cifras de las predicciones directamente a la papelera.
Las Big Tech están tirando de la energía nuclear, en vez de usar renovables
Para mantener una base energética fiable para estos centros, las mayores empresas tecnológicas están recurriendo a la energía nuclear para que les proporcione electricidad con emisiones de carbono cercanas a cero.
Empresas estadounidenses, como Amazon, están ubicando nuevos centros de datos junto a centrales nucleares para aprovechar esa energía ininterrumpida y fiable que ofrece la energía nuclear.
Por otro lado, Microsoft ha llegado a un acuerdo de 20 años con Constellation para extraer energía de lo que fue la central nuclear de Three Mile Island, situada en el río Susquehanna, en el municipio de Londonderry, cerca de Harrisburg (Pensilvania), y que ahora es el Centro de Energía Limpia de Crane (CCEC).
El 28 de marzo de 1979, el reactor Three Mile Unit 2 sufrió una fusión del núcleo debido a una extraña combinación de fallo mecánico y error humano que provocó graves daños en el reactor y la emisión de agua radiactiva y yodo debido a un fallo en el sistema de refrigeración por agua a presión.
Aunque no hubo víctimas y los estudios a largo plazo nunca pudieron confirmar un aumento causal de los casos de cáncer en la zona, Three Mile Island fue el peor accidente nuclear comercial de EE.UU. y podría decirse que el tercero peor del mundo tras los posteriores incidentes de Chernóbil y Fukushima.
Sin embargo, el impacto del desastre fue rápido. Puso en primer plano la cuestión de la seguridad de los reactores y se convirtió en el centro de atención de los ecologistas y los grupos de presión antinucleares. El resultado fue la paralización casi total de la energía nuclear comercial en Estados Unidos y muchos países europeos hasta hace muy poco.
Contrariamente a la creencia popular, Three Mile Island no se cerró por completo tras el accidente. El reactor de la Unidad 1 siguió funcionando hasta 2019, cuando fue desmantelado por razones económicas. Según el nuevo acuerdo de Microsoft, el reinicio será el primero de un reactor estadounidense tras su cierre definitivo.