Hoy, Mutiny, el thriller de acción de Jason Statham dirigido por Jean-François Richet, trepó hasta el número 1 del vídeo bajo demanda en Amazon después de pasar casi de puntillas por los cines. El contraste vuelve a poner sobre la mesa una idea que lleva tiempo rondando: una parte del público de Statham parece responder mejor cuando lo tiene en casa que cuando toca ir a la sala.
Y llama la atención por una razón muy concreta. La película recaudó entre 21,9 y 28 millones de dólares en todo el mundo, según la fuente de seguimiento de taquilla que se consulte, frente a un presupuesto estimado de 40 millones. Viendo cómo fue su recorrido, sobre todo en EE. UU., da la impresión de que el público de Statham no ha desaparecido; sigue ahí, pero cada vez prefiere verlo desde el sofá.
Richet dirige a Statham aquí en el papel de Cole Reed, un antiguo operativo de élite, con pasado militar y policial, que ahora trabaja como guardaespaldas. Cuando asesinan a su jefe, un multimillonario, Reed acaba señalado como culpable y no le queda otra que responder por su cuenta. Esa huida lo termina llevando a infiltrarse en un carguero conectado con toda la conspiración.
Hay otro detalle curioso detrás del proyecto: Mutiny no nació del todo como una película pensada para Jason Statham. Durante su desarrollo salió a la luz que, en un primer momento, se barajó como posible secuela de Plane, la cinta protagonizada por Gerard Butler. Más tarde se rehízo como producción independiente, ya con la estrella de The Beekeeper al frente.
Ni siquiera ese cambio logró darle impulso en salas. Su paso por cines quedó bastante por debajo de lo que se esperaba para una producción de presupuesto medio con un rostro tan reconocible encabezando el reparto.
Parte de ese tropiezo puede tener una explicación bastante seria y llegó antes incluso del estreno. La película sufrió una filtración importante después de que la versión completa apareciera por error disponible en Prime Video de Amazon durante varias horas, según los reportes que circularon entonces. Para una película que dependía en buena medida del boca a boca entre los aficionados al cine de acción, el golpe era de los que se notan.
Luego vino otra señal poco habitual: Mutiny aterrizó en vídeo bajo demanda a toda velocidad. Apenas unas tres semanas, o menos de un mes, después de su estreno en cines.
La reacción, por cierto, dejó una distancia muy clara entre crítica y público. En Rotten Tomatoes, Mutiny se movió en torno a 50-51% entre las reseñas profesionales, mientras que los espectadores la empujaron hasta un 86%. Y lo que valoraban era justo lo que muchos van buscando cuando ponen una película de Statham: acción directa, ritmo alto y pocas complicaciones.
Encaja, de hecho, bastante bien con lo que le viene pasando al actor últimamente. Operation Fortune: Ruse de Guerre y, si se toman como referencia los primeros datos de taquilla, Shelter, han sufrido más de la cuenta en salas para lo que cabría esperar, aunque después suelen encontrar mejor respuesta en plataformas y en alquiler digital.
La gran excepción sigue siendo The Beekeeper. Lo que todavía no está nada claro es cuánto de este tirón en streaming se traduce de verdad en audiencia y rentabilidad, porque los datos detallados siguen siendo bastante bastante limitados.