Netflix aprieta en 2026 su apuesta por la ciencia ficción con dos títulos muy distintos en origen, pero alineados en ambición: War Machine, una película original que ya le dio un éxito internacional, y Gundam, su próxima adaptación live-action de una de las franquicias japonesas más reconocibles que existen. Ahí parece haber encontrado una línea de crecimiento más agresiva y, sobre todo, más visible, apoyada en ideas de alto concepto, caras conocidas y alcance global.
War Machine se estrenó el 6 de marzo de 2026 y, de acuerdo con los rankings mundiales de Netflix, tardó muy poco en convertirse en la película más vista de la plataforma en todo el mundo durante dos semanas. Siempre según esas cifras de Netflix, entró en el top 10 de 93 países y llegó al número uno en 87. La lectura es bastante clara: cuando la compañía junta acción, ciencia ficción y una estrella que ya funciona dentro del streaming, suele dar con la tecla.
Patrick Hughes la dirigió con un presupuesto de 80 millones, y la película fue a por una fórmula muy concreta: espectáculo, ritmo y una estética de ciencia ficción bélica con aire de blockbuster clásico. La recepción, en líneas generales, fue buena, sobre todo entre quienes la recibieron como una cinta futurista entretenida y sin demasiadas ínfulas. Por eso la secuela ya está en marcha.
War Machine también sirve para afianzar el lugar de Alan Ritchson dentro de Netflix. Después de consolidarse como estrella de acción, esta película termina de colocarlo como un nombre con capacidad para sostener franquicias propias en streaming.
El siguiente movimiento fuerte de Netflix está en Gundam. La película la dirige Jim Mickle y cuenta con producción de Legendary Pictures, Bandai Namco Filmworks y Nightshade. Netflix, por su parte, se ocupará de la distribución.
Según medios locales, el rodaje de Gundam terminó en julio de 2026 en Queensland, Australia, donde dio trabajo a más de 350 profesionales de la zona entre reparto y equipo técnico. Esos mismos medios señalan que la producción dejó alrededor de 110 millones en la economía regional y que, de momento, el estreno queda apuntado para 2027.
Hay un detalle que llama especialmente la atención. Por lo que se ha adelantado hasta ahora sobre Gundam, la película no adaptaría de manera directa una trama concreta del anime, sino que se inclinaría por una historia original centrada en pilotos rivales de mechas. La decisión tiene lógica: puede abrir la puerta a nuevos espectadores y, al mismo tiempo, rebajar las comparaciones inmediatas con las entregas más queridas de la saga.
Pero la recepción que le espera a Gundam no se parece del todo a la de War Machine. La película de Alan Ritchson llegó sin una mochila previa demasiado pesada y pudo medirse, sencillamente, como entretenimiento puro. Gundam juega otro partido y está bajo un nivel de escrutinio mucho mayor.
Entusiasmo hay, desde luego, pero también bastante escepticismo, especialmente entre fans japoneses y seguidores veteranos que no olvidan el historial de Hollywood con las adaptaciones de anime. Lo que sí se alcanza a ver es que Netflix quiere pelear en serio por la ciencia ficción a gran escala y con vocación popular. Ahora bien, no todos los proyectos de género asociados a Sydney Sweeney entran en esa misma apuesta, porque The Registration fue adquirida por Sony Pictures y no forma parte del catálogo de ciencia ficción de la plataforma.
Si Gundam consigue convertir el enorme tirón de su marca en un éxito real, Netflix podría terminar de confirmar una nueva etapa para su cine de ciencia ficción. Lo que no se sabe todavía es si la adaptación será capaz de repetir el rendimiento de War Machine cuando por fin llegue al catálogo.