Norman Caruso, historiador del videojuego, ha subido hoy a Internet Archive una grande colección de documentos judiciales sobre la demanda que Universal City Studios presentó contra Nintendo por Donkey Kong en 1983.
El archivo rescata uno de los pleitos más decisivos en la historia de la compañía japonesa. Por aquel entonces, Nintendo todavía estaba obligada a defender ante los tribunales uno de sus mayores éxitos, bastante antes de convertirse en el gigante incontestable que es hoy dentro del sector.
En su demanda, Universal City Studios sostenía que Donkey Kong infringía la marca King Kong, ya que compartía la idea de un simio gigante y también una trama de “damisela en apuros”.
Pero la maniobra le salió mal a Universal City Studios en Estados Unidos. Según la sentencia, la resolución no solo desarmó su reclamación, sino que además castigó a la propia Universal y reforzó la posición de Nintendo justo cuando la empresa necesitaba consolidarse fuera de Japón.
Lo que más daño hizo a Universal City Studios fue, de hecho, su propio historial legal.
Según los documentos judiciales del caso, Nintendo demostró durante el proceso que Universal City Studios había defendido en 1975, en un litigio contra RKO, que la historia y los personajes de King Kong formaban parte del dominio público. Eso dejaba muy tocado su intento posterior de reclamar derechos exclusivos frente a Donkey Kong. El juez Robert W. Sweet, del Tribunal de Distrito de EE. UU. para el Distrito Sur de Nueva York, concluyó en la sentencia que Universal City Studios no tenía un derecho legal exigible que le permitiera sostener esa reclamación de marca contra el juego.
El tribunal también se detuvo en otro punto básico del derecho de marcas: la posible confusión para el consumidor.
Y ahí su conclusión fue clara, siempre según la sentencia. Resultaba poco probable que el público confundiera al cómico y “farsesco” Donkey Kong con el “feroz” King Kong de Universal, porque el tono, el estilo y la presentación de ambos eran lo bastante distintos como para no llevar a error al consumidor medio.
La sentencia también fue especialmente dura con la estrategia seguida por Universal City Studios.
El tribunal apreció “mala fe”, según la resolución, después de que Universal City Studios presionara a Nintendo y a sus licenciatarios con amenazas legales. De hecho, llegó a conseguir que algunas empresas pagaran regalías o cedieran ante requerimientos de cese. El resultado fue que Nintendo recibió más de 1,8 millones entre daños, costes legales y compensaciones relacionadas con ingresos perdidos o desviados por esas acciones.
Más allá del dinero, el caso sirvió para afianzar la confianza de Nintendo en EE. UU. y con el tiempo pasó a formar parte de la propia leyenda corporativa de la compañía.
Y dejó también una de esas curiosidades que los fans repiten desde hace años: el abogado John Kirby, pieza clave en la defensa, acabaría más tarde vinculado al nombre del personaje Kirby. Para quienes siguen de cerca la historia del videojuego, la colección de Norman Caruso abre una ventana muy jugosa a una batalla que pudo cambiar el futuro de Nintendo y, con él, buena parte de la industria. No se sabe si la colección se ampliará más adelante, aunque ya incluye declaraciones de Shigeru Miyamoto y detalles del desarrollo, como algunos de los nombres alternativos que se llegaron a barajar para Donkey Kong.