Cuántas veces has querido escribir el nombre propio de una ciudad o un amigo y el autocorrector te lo ha cambiado sin preguntarte primero. Por ejemplo, el nombre de Raúl, muy común en el mundo hispanohablante, es corregido siempre en Apple por Raül, un nombre que ni siquiera existe.
Pues bien, ahora las personas cuyos nombres son malinterpretados por el autocorrector han instado a las empresas tecnológicas a solucionar el problema de una vez por todas.
Personas con nombres irlandeses, indios y galeses son algunos de los que reclaman mejoras en los sistemas que funcionan en teléfonos y ordenadores como parte de la campaña “No soy un error tipográfico”.
Por una tecnología más inclusiva
“Es importante que la tecnología sea más inclusiva”, dice Savan-Chandni Gandecha, de 34 años, a The Guardian un creador de contenidos británico de origen indio cuyo nombre, que significa luz de luna de monzón, ha sido autocorregido a Satanás.
La campaña ha calculado que cuatro de cada diez nombres de bebés nacidos en Inglaterra y Gales en 2021 se consideraron “incorrectos” o “no aceptados” cuando se comprobaron en el diccionario de inglés de Microsoft.
Dhruti Shah, periodista, ha apoyado la campaña tras ver cómo su nombre se autocorregía a “Dirty” (sucio) y “Dorito”. “Mi nombre de pila ni siquiera es tan largo -solo seis caracteres-, pero cuando aparece como un error o es malinterpretado y considerado una entidad desconocida, es como decir que no es solo tu nombre el que está mal, sino que eres tú”, explica.
El grupo de la campaña -creada por un grupo de personas que trabajan en las industrias creativas de Londres- escribió una carta abierta a las empresas tecnológicas, en la que señalaba que entre 2017 y 2021 nacieron 2.328 personas llamadas Esmae, frente a 36 Nigels. Esmae se autocorrige a Admar, mientras que Nigel no cambia.
“Hay tantos nombres diversos en la mayoría global, pero la autocorrección se centra en los occidentales y los blancos”, afirma Gandecha.
Microsoft ya ha lanzado un corrector ortográfico inclusivo en su software Office 365, que puede activarse para pedir al usuario, por ejemplo, que cambie “director” por “principal”, “maestro” por “experto” y “mano de obra” por “fuerza de trabajo”.
El año pasado, People Like Us, una organización sin ánimo de lucro, llevó a cabo una campaña en vallas publicitarias en la que destacaba el sesgo del autocorrector a favor de la herencia británica y relacionaba el problema con la brecha salarial entre etnias.
Karen Fox, cuyos hijos se llaman Eoin y Niamh, dijo de la autocorrección: “La línea roja me molesta: yo no elegí el nombre ‘equivocado’ para mi hijo. Las empresas tecnológicas actualizan los diccionarios con argot todo el tiempo y creo que debería ser algo fácil de hacer y sin duda una prioridad”.