En el marco del D.I.C.E. Summit, Obsidian Entertainment reveló sus ambiciosos planes a largo plazo, con el objetivo de permanecer como un estudio de desarrollo de videojuegos durante al menos 100 años. Los vicepresidentes Marcus Morgan y Justin Britch expresaron su compromiso con una gestión prudente y sostenible, evitando inversiones desmesuradas y buscando “éxitos moderados” en sus lanzamientos.
Desde su adquisición por parte de Microsoft en 2018, Obsidian ha logrado mantener una estabilidad notable, en contraste con otros estudios que han enfrentado despidos y cierres. Morgan y Britch destacaron que el enfoque de la empresa no está en alcanzar grandes éxitos comerciales, sino en crear experiencias de juego que resalten por su calidad y caracterización, evitando la presión de convertir cada título en un fenómeno de ventas inmediato.
La clave del éxito: el crecimiento con encabeza y mantener su identidad
Una de las claves de su estrategia es la decisión de no abrir múltiples oficinas internacionales, un movimiento que busca preservar la cultura interna del estudio y evitar que los empleados sean percibidos como meros “engranajes” de una máquina. Esto se enmarca dentro de un esfuerzo por lograr la menor tasa de rotación de personal en la industria, lo que les permite acumular conocimiento institucional y mantener la calidad de sus producciones.
Obsidian ha salido al mercado con tres títulos en la década de 2020, incluyendo Grounded, Pentiment y el reciente Avowed, todos bien recibidos por la crítica. Morgan y Britch enfatizaron que la filosofía del estudio gira en torno a una producción consistente, manteniendo su enfoque en la libertad del jugador y el mundo que crean, sin apresuramientos. Con un enfoque en modestia y sostenibilidad, Obsidian aspira a continuar su legado sin perder la identidad que los ha caracterizado.