En la industria del videojuego hay muchas franquicias míticas, pero no tantas que hayan conseguido establecerse a lo largo de las décadas. Muchas tienen un par de décadas, a lo sumo, y las más longevas tienden a ser japonesas. Algo lógico teniendo en cuenta que el mercado japonés nunca ha tenido los problemas cataclísticos que ha tenido el americano y ha logrado tener mucha mayor preponderancia que el mercado europeo, mucho más atomizado.
Eso no implica que no haya grandes franquicias en occidente. Y una de ellas se ha convertido en la última gran sensación de la cultura pop. Gracias a una excelente primera temporada de su serie, ahora Fallout está en la boca de todos. Algo que no parece que vaya a cambiar con su segunda temporada.
Una serie que sigue de cerca a los videojuegos
La serie de Fallout nos sitúa en el año 2296 tras que la Gran Guerra de 2077 llevara a un gran intercambio nuclear entre EEUU y China. Tras doscientos años en búnkers, los supervivientes de la catástrofe empezaron a salir de sus Refugios poco a poco tras varias generaciones haciendo vida allí. Algunos por voluntad propia, otros por que no les quedaba más remedio. En el caso de Lucy MacLean, una joven habitante del Refugio 33, su caso es el segundo. Tras que unos asaltantes del Yermo secuestren a su padre tendrá que salir de la seguridad del Refugio para adentrarse en el inhóspito desierto termonuclear del futuro.
Solo para descubrir que es menos inhóspito de lo que esperaba. En los más de 200 años tras la guerra se ha creado una nueva sociedad en el desierto, muchos seres humanos han mutado en necrófagos y en literales mutantes, y la tecnología retrofuturista de este mundo alternativa sigue, en cierta medida, funcionando. Con El Páramo teniendo su propia tecnología y facciones enfrentadas entre sí, Lucy pronto descubre que no será fácil encontrara su padre no porque allí fuero todo esté vacío y lleno de peligros, sino porque está lleno de gente y lleno de peligros.
Esa es su premisa y por lo que funcionó bien su primera temporada. Es verosímil, es graciosa, y además, no tiene problemas en subvertir nuestras expectativas. La gente que se une a Lucy, el particular escudero Maximus y el aún más particular cazarrecompensas Cooper, son auténticos personajes, y además, es exactamente lo que siempre ha sido Fallout: una franquicia sobre lo absurdo de la humanidad.
Unos videojuegos que siempre han tratado de lo mismo
Fallout fue creado por Tim Cain y Leonard Boyarski en 1997 en Interplay. Siendo un éxito inmediato, en particular en Europa, nos presentaba un EEUU devastado por la guerra nuclear, obsesionado con su propio pasado, y con un futurismo retro incomprensible. Gracias a su éxito, apenas un año después, lanzaron Fallout 2, y en 2001, un spinoff, el infravalorado Fallout Tactics.
Por desgracia, el estudio no sobrevivió a los vaivenes del mercado. Con los RPG cada vez menos en boga en una época que ponían el peso en los gráficos elaborados sobre la calidad y la profundidad de las historias, vieron como la franquicia cayó en el olvido. Aunque no durante muchísimo tiempo. Una empresa llamada Bethesda compró los derechos de la franquicia en 2004 por 1.1750.000 dólares. Un negocio que, a día de hoy, se antoja una compra de lo más acertada.
En 2008 el estudio publicó Fallout 3 para PlayStation 3, Xbox 360 y PC. No era tan profundo y sistémico como los juegos originales y ya no tenía el mismo sentido del humor oscuro y deprimente, pero era mucho más ágil, sencillo de jugar y sobre todo, tenía unos gráficos espectaculares para la época. También es cierto que tenía una cantidad de bugs obscenos, pero eso no impidió que el público lo aclamara: era genial. Al menos, hasta que un estudio formado por extrabajadores de Interplay decidieron hacer su propia versión. Y demostrar que en Bethesda apenas habían rascado la superficie.
En 2010 y publicando para las mismas plataformas Obsidian Entertainment lanzó Fallout: New Vegas. Considerado, para la mayoría de fans, el mejor Fallout hasta la fecha, tiene la sencillez de juego de Fallout 3 y sus gráficos espectaculares, pero recupera el humor y la profundidad de los juegos originales. Siendo su único problema que es uno de los juegos más rotos de la historia del videojuego. Saliendo al mercado repleto de bugs, recibió unas críticas salvajes a causa de que, por momentos, podía llegar a ser injugable. Incluso si, con el tiempo, se ha demostrado ser uno de los mayores juegos de culto de la historia del videojuego.
Fallout nunca ha vuelto a alcanzar las cotas de respeto y celebración que alcanzó New Vegas. Algo que en Bethesda y particularmente a su jefe, Todd Howards, nunca ha sentado bien. Razón por la cual Obsidian nunca ha tenido la oportunidad de trabajar en otra entrega de la franquicia.
Más Fallout para todos (y la serie en New Vegas)
Tras el éxito de New Vegas les costaría 5 años en volver a la franquicia, pero lo harían con un juego tremendamente divisivo: Fallout 4. Espectacular gráficamente, pero con una marcada división de opiniones entre quienes piensan que es la entrega más endeble de la franquicia y quienes creen que simplemente no tiene una escritura tan contundente como anteriores entregas, integraría muchos más elementos sistémicos al estilo de la otra serie estrella de Bethesda, The Elder Scrolls. Permitiendo construir casas y habitar El Páramo, ese sería su gran punto de venta. Hacerte sentir que estabas habitando de verdad el post-apocalipsis.
Algo que llevarían aún más lejos con su último lanzamiento hasta el momento. Fallout 76, lanzado en 2018 para PlayStation 4, Xbox One y PC, fue un absoluto desastre de lanzamiento. Roto por todas partes, sin sentido en su diseño y sin nada que hacer, fue odiado unánimemente por la crítica y los fans. Pero en Bethesda se tomaron en serio arreglarlo. Tanto que, a lo largo de los años, se ha convertido en un MMORPG muy apreciado y querido, en continua expansión, que se celebra como una excelente puerta de entrada al universo Fallout.
Mientras, la serie, sigue inspirándose particularmente en las entregas principales de la franquicia. Mientras la primera temporada parece beber en general del tono de Fallout 3 y Fallout New Vegas, más que de los originales o los más actuales, esta segunda temporada explícitamente transcurre en New Vegas, la ambientación de Fallout New Vegas. Demostrando que saben exactamente cuál es el punto fuerte de la franquicia.
En cualquier caso, Todd Howards ya ha dicho que este es solo un alto por el camino. Su deseo para la serie de Fallout es que se centre en el futuro en los acontecimientos de Fallout 76, incluso si cronológicamente no encaja con la serie en tanto Fallout 76 transcurre en 2102 y la serie en 2296, 15 y 9 años después de Fallout New Vegas y Fallout 4 respectivamente.
En cualquier caso, parece que nos queda Fallout para rato. Y sea lo que sea que nos depare la serie y la franquicia, lo que está claro es que en Bethesda tienen claro que lo que tienen entre manos ha llegado a un público más amplio. Y no quieren dejarlo escapar.