Sony ha dejado bastante claro hoy por dónde quiere llevar PlayStation Plus, su servicio de suscripción para PlayStation. Su gran prioridad no parece ser sumar abonados a cualquier precio, sino exprimir mejor lo que ya tiene entre manos: mantener dentro a quienes ya pagan y empujar a más usuarios hacia PlayStation Plus Extra y PlayStation Plus Premium. La propia compañía lo resumió con una fórmula muy de casa: “mejorar la propuesta de valor” de la suscripción.
La idea de fondo se entiende rápido. Más uso del servicio, un catálogo con más tirón y suficientes motivos para que una parte cada vez mayor de la base prefiera los niveles superiores antes que quedarse en el plan básico. Y, si hacemos caso a Sony, ese movimiento ya se está viendo en los números. Durante el ejercicio fiscal 2024, cerca del 38% de los suscriptores de PlayStation Plus estaba en Extra o Premium. En el ejercicio fiscal 2022, ese porcentaje era del 30%.
Ese dato, de hecho, explica bastante bien por dónde está creciendo el negocio. Sony ya no parece depender tanto de aumentar sin más el número total de suscriptores. Su hoja de ruta va más bien por elevar el ingreso medio, así que el foco está puesto en los saltos a planes superiores y también en las subidas de precio.
Ahí encaja lo que pasó después del aumento global aplicado en 2023. Aunque el servicio se encareció en varios mercados, el CEO de Sony Interactive Entertainment, Hideaki Nishino, aseguró que el traslado de usuarios hacia los planes superiores siguió produciéndose. Sony lee eso de una forma bastante directa: una parte importante de la base sigue encontrando suficiente valor en la oferta como para aceptar pagar más.
También habría mejores noticias en retención. Sony aseguró que la tasa de abandono de PlayStation Plus cayó hasta su nivel más bajo en cinco años, y eso pesa más de lo que parece si tenemos en cuenta que las subidas de precio suelen venir acompañadas de un repunte en las cancelaciones.
Todo esto llega, además, en un momento especialmente bueno para la división de juegos de Sony. Según los resultados de su último ejercicio fiscal, la compañía cerró el periodo con una rentabilidad récord. Y PlayStation Plus tuvo bastante que ver: ingresos recurrentes, usuarios que suben de nivel y una base más estable.
El contenido sigue en el centro de todo. El catálogo de juegos es uno de los grandes ganchos para empujar las suscripciones más caras, aunque Sony mantiene su línea roja frente a Xbox Game Pass: sus grandes lanzamientos de estudios propios no estarán disponibles en PlayStation Plus desde el primer día.
Y aunque ha habido críticas por las subidas de precio en varias regiones y por el cambio en algunas incorporaciones del catálogo, que han pasado de una gran tanda mensual a añadidos semanales, el mensaje de Sony no cambia. Lo que sigue sin saberse, como pasa tantas veces con PlayStation, es cuándo se traducirá toda esta estrategia en incentivos nuevos y concretos dentro del servicio.