El primer vuelo espacial tripulado de Boeing fue aplazado solo dos horas antes del lanzamiento para realizar una comprobación de seguridad, según informan los responsables de la NASA.
Los astronautas Butch Wilmore y Suni Williams ya estaban en posición dentro del Starliner cuando se tomó la decisión de detener el vuelo debido a un posible problema con una válvula de alivio de oxígeno en el cohete Atlas de la United Launch Alliance (ULA).
Es decir, no fue problema de la nave Starliner de Boeing, que se encuentra encima del cohete Atlas de ULA.
Los ingenieros de vuelo descubrieron que la válvula se había estado abriendo y cerrando rápidamente en el periodo previo al lanzamiento, por lo que se abortó la cuenta atrás.
El equipo de vuelo está examinando actualmente los datos para ver cuánta energía ha gastado la válvula. Si ha superado su vida útil, habrá que sustituirla, algo que, según la ULA, sus ingenieros pueden hacer en pocos días.
Una nave que iba dirección a la Estación Espacial Internacional con nueva tripulación
Estaba previsto que la nave despegara de Cabo Cañaveral (Florida) rumbo a la Estación Espacial Internacional (ISS). Lo más pronto que se podrá realizar un nuevo intento de lanzamiento es el viernes, dijo Boeing en un post en redes sociales.
La misión ya se ha retrasado varios años debido a contratiempos en el desarrollo de la nave espacial. “Rechazado el intento de lanzamiento de esta noche”, tuiteó el jefe de la Nasa, Bill Nelson. “Como he dicho antes, la primera prioridad de @NASA es la seguridad. Iremos cuando estemos preparados”.
Boeing aspira a convertirse en la segunda empresa privada capaz de transportar tripulaciones desde y hacia la ISS, junto con SpaceX, de Elon Musk.
La empresa de Musk fue la primera en conseguirlo en 2020 con su cápsula Dragon, en un vuelo que puso fin a casi una década de dependencia estadounidense de los cohetes espaciales rusos.
El primer vuelo de prueba sin tripulación del Starliner estaba previsto inicialmente para 2015, pero acabó retrasándose hasta 2019. Cuando tuvo lugar, fallos de software provocaron un mal funcionamiento del reloj interno, lo que hizo que los propulsores se dispararan en exceso. Se consumió tanto combustible que la cápsula no pudo llegar a la ISS.
Está claro que la carrera espacial lleva consigo retrasos, fallos y miles de millones de dólares gastados por el camino. Pero el objetivo merece la pena: conquistar las estrellas.