Sony ya ha empezado a mover, por lo que recogen los primeros desmontajes y los informes citados hasta ahora, una nueva revisión interna de PS5 Slim. Lo ha hecho sin tocar el diseño exterior y sin decir una palabra en público. El modelo actualizado se ha localizado por su placa base, la EDM-051, y de momento la primera unidad documentada ha aparecido en la consola de edición limitada de Marvel’s Wolverine.
Por fuera, nada cambia.
A simple vista sigue pareciendo la misma PS5 Slim, pero dentro sí hay cambios de peso. Ese primer desmontaje apunta a tres cosas muy concretas: mejor gestión del calor, más facilidad a la hora de reparar la consola y, quizá, una vida útil más larga. El ajuste más importante está en la refrigeración. Esta revisión monta, siempre según el desmontaje citado, un disipador rediseñado y un sistema para contener el metal líquido más cercano al que usa PS5 Pro. Sobre el papel, eso debería ayudar a controlar mejor las temperaturas y a rebajar las dudas que suelen aparecer con el tiempo sobre sobrecalentamiento o desgaste interno.
No es una revisión pensada para sacar más rendimiento bruto ni para rascar más fotogramas por segundo. La ventaja va por otro lado, y es menos vistosa: una consola mejor preparada para envejecer bien y seguir aguantando años sin dar guerra.
Otro de los cambios que más se ha comentado tiene que ver con la batería CMOS. En esta nueva revisión, Sony habría apostado, según el desmontaje, por una pila CR2032 fácil de sustituir, algo que quienes siguen de cerca la reparabilidad del hardware han recibido con bastante entusiasmo. En modelos anteriores, y a la vista de los problemas reportados en el pasado, el deterioro o el fallo de esa batería podía acabar provocando errores funcionales, incluidos casos relacionados con el acceso a juegos digitales y con algunas funciones de PlayStation Plus.
Para el comprador medio, todo esto puede sonar a detalle menor. No lo es tanto.
Una refrigeración mejor suele significar menos estrés térmico para los componentes internos. Y una batería CMOS accesible hace muchísimo más sencillo el mantenimiento cuando la garantía ya no cubre nada. Tanto observadores del sector como especialistas en reparación han leído estas dos decisiones como mejoras reales en durabilidad y en facilidad de arreglo. En una generación en la que el precio de la consola no ha ido precisamente hacia abajo, cualquier avance en longevidad pesa más. Como referencia, del modelo con lector se ha llegado a citar un precio de 649,99 euros.
Por ahora, Sony no ha publicado documentación concreta sobre este rediseño.
De hecho, varios informes señalan que ni siquiera los papeles que vienen dentro de la caja mencionan la nueva batería reemplazable ni el resto de ajustes internos. También habrían aparecido cambios más discretos, como una disposición interna más simple y el uso de un chip retimer HDMI más barato, siempre a partir de ese primer desmontaje y de informes posteriores. Nada de esto debería cambiar la experiencia de juego, pero sí podría servir para recortar complejidad en fabricación y abaratar costes para la compañía.
Lo que sigue sin estar claro es qué unidades estándar de PS5 Slim, más allá de la edición de Marvel’s Wolverine, llevan ya la placa EDM-051. Tampoco se sabe en qué momento exacto entró esta revisión en la cadena de suministro ni hasta qué punto está extendida según el mercado o la región. De momento, buena parte de lo que se sabe sale de un único desmontaje. Toca esperar a que aparezcan más comprobaciones.