Con la llegada de macOS Sequoia, Apple está implementando un cambio simple, pero significativo en la seguridad de nuestros sistemas operativos. Un cambio que podría pasar desapercibido a primera vista, pero tiene un considerable impacto en nuestra protección.
Tres clics más para disuadir a los menos expertos
Hasta ahora, teníamos la opción de instalar software no verificado simplemente haciendo clic en el instalador mientras manteníamos presionada la tecla Control. Una funcionalidad que nos permitía ejecutar aplicaciones independientemente de si estaban o no firmadas o notarizadas y que ahora cambiará.
Tras instalar macOS Sequoia, para ejecutar una aplicación que haya sido bloqueada por el sistema de seguridad Gatekeeper, debemos entrar en la app Ajustes del sistema, específicamente a la sección de Privacidad y Seguridad, para revisar y permitir explícitamente el funcionamiento del software. Este paso adicional aumenta muy considerablemente la seguridad, pues evita que sea fácil convencer a un usuario con menos conocimientos para instalar un software que no debería.
Por otra parte, no impide en lo más mínimo que podamos seguir, bajo nuestra sola responsabilidad, ejecutar software sin firmar. Algo que no sucede habitualmente y en lo que dedicar un par de clics extra no tiene ningún efecto.
Las aplicaciones notarizadas y que, por lo tanto han pasado una revisión de seguridad por parte de Apple, a diferencia de las que no lo están, no activan las advertencias de Gatekeeper. Gatekeeper es, por lo tanto, una herramienta fundamental en la arquitectura de seguridad de macOS, asegurando que solo el software de fuentes confiables y verificado pueda ejecutarse en los sistemas. Una herramienta que verifica tanto la procedencia del desarrollador como la integridad del software, y que ahora hace algo más difícil que saltemos su protección.