Konami ha puesto fecha a Silent Hill: Townfall: saldrá el 24 de septiembre de 2026 en PlayStation 5 y PC. Dentro de esta nueva tanda de juegos con la que la compañía quiere devolverle pulso a su histórica serie de terror, Townfall se perfila como una de las piezas más raras y personales del regreso. Al frente está Screen Burn, el estudio escocés antes conocido como No Code, que aquí plantea una reinterpretación muy marcada por el horror analógico y por esa clase de incomodidad tecnológica tan propia de los noventa.
Y el momento no es cualquiera.
Después de más de diez años de una actividad bastante errática, Konami vuelve a mover Silent Hill con varios proyectos sobre la mesa. El empujón inicial no fue inmediato, pero el buen recibimiento del remake de Silent Hill 2 y el interés que ha despertado Silent Hill f le han dado más oxígeno a este renacer y han hecho crecer la expectación.
Silent Hill: Townfall lo desarrolla Screen Burn y lo publicarán Annapurna Interactive y Konami.
Aquí también cambia el escenario. Townfall deja atrás el entorno estadounidense que suele asociarse con la saga y traslada el horror a St. Amelia, un pueblo ficticio de pescadores en una isla escocesa tapada por la niebla. La historia transcurre en 1996 y sigue a Simon Ordell, un estadounidense que despierta en la isla con una vía intravenosa todavía colgando de la mano. A partir de ahí, le toca averiguar por qué ha acabado allí, qué relación tiene con el pueblo y qué lugar ocupa Zoe Ellis dentro de todo el misterio.
La novedad jugable más clara pasa por el llamado CRTV, un pequeño televisor portátil que sustituye a la radio tradicional de Silent Hill.
Y no está ahí solo por estética. El CRTV servirá para detectar enemigos, orientarse por el escenario y encontrar pistas narrativas a través de grabaciones llenas de estática, incluidas imágenes vinculadas con Zoe Ellis. Por lo que se ha visto en los avances hasta ahora, la idea encaja bien con el enfoque en primera persona, aprieta todavía más la sensación de vulnerabilidad y deja en segundo plano una interfaz más convencional, porque el propio CRTV mete la información clave dentro del mundo del juego.
Lo de 1996 tampoco parece casual.
Silent Hill: Townfall se apoya en una época anterior a la conectividad constante, cuando no había smartphones ni GPS ni mapas digitales listos para sacarte de un apuro.
Según ha contado Jon McKellan, director del juego, esa incertidumbre y la poca fiabilidad de la tecnología analógica encajan de forma muy natural con el terror.
Screen Burn también ha repetido que quiere retratar con autenticidad un pequeño pueblo costero escocés, gris, venido a menos. En lo narrativo ya han asomado varias pistas: misterio, culpa, temas médicos y sanitarios, notas de hospital, referencias a la “protección” y carteles de protesta con lemas sobre “recuperar este pueblo”.
Y, según el propio estudio, Konami les ha dejado bastante margen creativo para llevar todo eso a su terreno.