Marvel ya ha movido otra ficha grande con Spider-Man: Brand New Day. La cuarta película del Hombre Araña con Tom Holland, la primera desde Spider-Man: No Way Home, llega cinco años después y lo hace con una idea bastante definida: llevar a Peter Parker a un lugar más íntimo, más áspero y bastante más solitario.
La trama se sitúa cuatro años después del hechizo que borró a Peter Parker de la memoria de la gente que más quería. Ahora vive completamente solo, lejos de Michelle “MJ” Jones, de Ned Leeds y de todo lo que antes era su vida, mientras trabaja como Spider-Man a tiempo completo en una Nueva York que ya no sabe quién se esconde bajo la máscara.
El gran giro de la película está en el tono. Los cameos, eso sí, siguen ahí.
Y varios no aparecen solo para provocar aplausos en la sala. También empujan la investigación de Peter Parker, atan la historia al MCU y remarcan el punto emocional en el que está el personaje.
El cameo más vistoso en clave de universo compartido es el de Yelena Belova.
Florence Pugh aparece en dos escenas con un tono más ligero, incluso cómico, pero su papel no se agota en el guiño al público. También ayuda a Peter Parker a seguir el rastro de una serie de crímenes extraños que apuntan hacia una amenaza bastante mayor.
A eso se suman Frank Castle, es decir, The Punisher, y Bruce Banner. Con ellos, la película amplía su radio de acción y se conecta de forma directa con lo que Marvel Studios ya está preparando.
Spider-Man: Brand New Day va a por un Spider-Man más callejero, más pegado al cómic clásico y menos atado a los grandes eventos multiversales.
Y la jugada encaja porque Peter Parker está en uno de sus puntos más frágiles: aislado, exhausto y obligado a madurar de golpe.
Ese desgaste emocional se cruza con una nueva amenaza ligada a un patrón criminal fuera de lo común y, al mismo tiempo, con cambios peligrosos en sus propios poderes.
Peter Parker gana fuerza, sí, pero también se vuelve más inestable. Empiezan a aparecer alteraciones físicas y mentales, entre ellas el desarrollo de telarañas orgánicas y una pérdida de control cada vez más evidente.
No todos los cameos están reservados para la acción.
Marisa Tomei vuelve como la tía May en una aparición especialmente emotiva, pensada para seguir orientando a Peter Parker en el plano moral incluso después de su muerte.
La otra sorpresa es E.V., la nueva asistente virtual de Peter Parker, con la voz de Naomi Watts. El detalle tiene un punto metarreferencial por el peso que tuvo la actriz en la primera etapa internacional de Holland gracias a Lo imposible.
Entre las apariciones extra también están Jean Grey, presentada como la antagonista telepática detrás del conflicto, Mac Gargan/Scorpion, varios villanos menores en el montaje inicial y el siempre reconocible Pat Kiernan.
Las primeras reacciones han sido muy buenas. Rotten Tomatoes la sitúa en un 93 % de aprobación, según el agregador, y los primeros reportes de taquilla colocan la recaudación del jueves por encima de Avengers: Endgame.
Y al final eso deja una impresión bastante concreta: Spider-Man: Brand New Day relanza a Peter Parker y, de paso, tiende el puente hacia la próxima gran fase de Marvel, con Avengers: Doomsday y Avengers: Secret Wars ya asomando en el horizonte.