Sylvester Stallone publica Steps y vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los cuerpos de superhéroe en Hollywood
Sylvester Stallone ha publicado hoy Steps, unas memorias de tono confesional que ya están en librerías, y sus palabras durante la promoción lo han devuelto al centro de una conversación incómoda en Hollywood. Lo que ha dicho apunta de lleno a uno de los tabúes más persistentes de la industria del entretenimiento: esos cuerpos imposibles que el cine de superhéroes ha convertido casi en norma.
A sus 78 años, el actor dijo en esa gira promocional que los físicos ultradefinidos que hoy mandan en buena parte del cine comercial casi nunca se consiguen de forma natural. “Nadie lo hace sin aditivos y drogas, punto”, soltó al hablar de la presión por responder en pantalla a un tipo muy concreto de cuerpo.
El libro repasa momentos decisivos de su vida y de su carrera. Y uno de los hilos más fuertes pasa por el origen de Rocky, la película que lo convirtió en estrella y que, casi 50 años después de su estreno, sigue ocupando un lugar central en su legado.
Dentro de la promoción de Steps, Stallone participó también en una charla de unos 50 minutos en el 92nd Street Y de Nueva York junto a la periodista Tracy Smith.
Allí recordó lo que fueron sus primeros años como actor: rechazos constantes, apuros económicos y la sensación de quedarse siempre fuera del sistema de estudios. Ese arranque cuesta arriba ayuda a entender por qué Rocky aparece una y otra vez en sus memorias. Para Stallone, aquella película no fue solo un éxito. Fue la tabla de salvación de una carrera que estuvo muy cerca de no despegar nunca.
Durante esa misma promoción, Stallone habló además con franqueza de su propio uso de esteroides en la preparación de Rocky III, una admisión poco habitual entre las grandes estrellas del cine de acción de su generación. Según contó, la obsesión por sostener en pantalla un físico competitivo acabó pasándole una factura alta, tanto en lo mental como en lo físico.
El actor relacionó esa cultura del cuerpo con conductas obsesivas, con problemas de alimentación como la bulimia y con secuelas duraderas en el organismo. Por eso hoy mira de otra manera las múltiples cirugías y el desgaste que se ha ido acumulando con los años.
Sus declaraciones han dado aire a un debate que lleva tiempo rondando Hollywood, aunque casi siempre con muy poca transparencia. Todd Schroeder, especialista de la University of Southern California (USC), calcula que entre el 50% y el 75% de los actores de películas de superhéroes podrían estar usando algún tipo de sustancia para mejorar el rendimiento. El problema es que siguen faltando datos públicos y apenas hay estudios formales que permitan medir el fenómeno con precisión.
No es el único que ha dejado caer algo así. Nombres como Frank Grillo también han insinuado que este tipo de ayudas forman parte de lo habitual en Hollywood. En medio de ese vacío, Steps aparece como algo más que la autobiografía de una estrella. También entra, y de forma incómoda, en un negocio que vende disciplina y transformación física, pero que casi nunca habla con claridad de lo que pasa detrás de las cámaras.