El cura demasiado fan de ‘Candy Crush’ que se gastó un dineral… con la tarjeta de su iglesia

O, por qué no, a darle un poco a los videojuegos. Dios entiende eso de no meter horas extra rezando. El problema es que ha habido uno al que se le ha ido el perdón celestial un poquito de las manos.

Con la iglesia hemos topado. Y es que a veces nos olvidamos que, después de dar el sermón de cada día, los curas también tienen una vida: se quitan la sotana y van a comprar al supermercado, a tomarse algo al bar y a ver el partido o escuchar heavy metal, según lo que les apetezca. O, por qué no, a darle un poco a los videojuegos. Dios entiende eso de no meter horas extra rezando. El problema es que ha habido uno al que se le ha ido el perdón celestial un poquito de las manos.

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Candy Crush, amén

Pottstown es un pequeño pueblo del condado de Montgomery, en Pensilvania, nombrado en honor a su fundador, John Potts, y en el que viven unas 23.000 personas que incluso tiene su propio periódico (‘The Mercury’, el medio más pequeño que jamas haya ganado dos Pulitzer), su propia televisión y, por supuesto, una catedral como es debido. Allí es donde imparte sus sermones el reverendo Lawrence Kozak, de 51 años. O, bueno, impartía.

Y es que resulta que a Kozak le gusta jugar con el móvil, pero quizá demasiado. Tanto, que cuando un contable de la iglesia descubrió “una cantidad astronómica de transacciones de Apple” entre septiembre de 2019 (cuando el reverendo entró en la iglesia) hasta julio de 2022. Y, ¿en qué aberraciones se ha gastado el dinero este pecador? Bueno, en microtransacciones de ‘Candy Crush’ y ‘Mario Kart Tour’ que sumaban hasta 40.000 machacantes, además de una tablet de Amazon para la su ahijada.

En cuanto a la autoría de los hechos, no hay mucha duda: los regalos los enviaba con una nota en la que ponía “Tío Larry”. Cuando la policía habló con él, el sacerdote afirmó no solo que estaba buscando solución a sus problemas con el juego, sino que estos problemas se basaban no en las apuestas, sino en gastar miles de dólares en objetos para ganar ventajas en los juegos. Perdóneme, padre, porque he jugado.

Lawrence Kozak ya no da el sermón en Pottstown, está reformado y ya ha devuelto 8000 dólares a la iglesia, aunque le quedan otros 32.000 para estar en paz. Sobre si sigue jugando a ‘Candy Crush’, pero esta vez sin pagar de más para avanzar niveles, queda entre él y Jesús.

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