15 años después de su lanzamiento, Sucker Punch, dirigida por Zack Snyder, ha emergido como un tema de discusión renovado, tras ser catalogada erróneamente como una mera fantasía sexual. Snyder, en una reciente entrevista, describe la película como una sátira proto-feminista que aborda el empoderamiento y la explotación en la industria cinematográfica. Sin embargo, en su estreno, recibió críticas severas, siendo considerada una combinación de “fantasía masturbatoria” y “explotativa”.
Una obra de culto a reivindicar
La historia gira en torno a Babydoll, interpretada por Emily Browning, quien lucha por escapar de un entorno opresivo utilizando sus habilidades de baile. Cada danza representa un paso hacia su emancipación en un mundo que constantemente la subyuga. La película se caracteriza por su estilo visual hiperstilizado, combinando efectos en cámara lenta y una estética de cómic que, según Snyder, son un medio para transmitir un mensaje más profundo de autonomía y poder femenino en un ambiente hostil.
A pesar de sus restricciones de clasificación, que forzaron importantes cambios narrativos para ajustarse al formato PG-13, Snyder ha expresado su deseo de lanzar un corte del director que capture su visión original. Se sostiene que Sucker Punch actúa como un caballo de Troya, ya que sus elementos llamativos ocultan una crítica a las expectativas del público sobre la representación femenina en el cine. Esto se hace evidente en la forma en que Babydoll y su grupo de aliadas derrotan a oponentes en mundos de fantasía, destacando su lucha por autonomía incluso en circunstancias adversas.
Con el tiempo, muchos críticos han comenzado a reexaminar la película, reconociendo su sofisticado comentario social. A medida que se celebra su legado, Sucker Punch parece finalmente recibir el reconocimiento y el análisis que merece.
Mad Max es una franquicia de películas que siempre ha tenido un gran cariño y reconocimiento. El trato que han tenido por parte de la crítica y el público han sido excelentes y catapultaron a su director, George Miller, al estrellato. Eso no quita para que no fuera hasta su cuarta entrega, Mad Max: Fury Road que la franquicia realmente llegara a abrazarse como lo que es considerado hoy: una de las grandes franquicias de nuestro tiempo. Algo que sobrepasa los límites de su género.
Porque por más que hoy sea apreciado, hubo un tiempo en que Miller no era más que un director de películas de serie B. De las cuales su trilogía original eran parte de las mismas. Pero ahora que llegan a HBO Max, es un momento excelente para echar la vista atrás y comprobar porqué la trilogía de Mad Max sigue siendo tan buena como el primer día.
Una franquicia tremendamente popular
George Miller nace el 3 de marzo de 1945 en Brisbane, Queensland, la tercera ciudad más grande de Australia. Aunque lejos del desierto y el caos, como australiano sentirá una evidente afinidad por ambos elementos. De ahí que, tras acudir a un taller de cine en la Universidad de Melbourne, decide producir su primera película. Con apenas 350.000 dólares y una ambientación sugerente —el mundo vive una crisis de escasez de agua, petróleo y energía sin precedentes llevando a que los gobiernos no puedan luchar contra la creciente delincuencia, llevando a que bandas de moteros dominen las carreteras de Australia—, plantea una premisa sencilla: un hombre, Max Rockatansky, debe hacer todo lo posible por mantener la estabilidad en este mundo avocado al caos.
La película fue un éxito sin precedentes. Arrasando entre la crítica y el público, los únicos que la criticaron fueron los conservadores que veían en ella una forma de decadencia cultural. El resto vieron en ella una alegoría de un futuro distópico al que nos dirigíamos y que resultaba tremendamente estimulante y contemporáneo. Algo que llevó a que hiciera más de 100 millones de dólares en taquilla a pesar de no haber costado ni medio millón.
Esto llevó a que, tras su estreno en 1979, se pusieran a producir una secuela. Esta vez con una productora propia y una distribuidora en condiciones, Warner Bros. Pictures, además de un presupuesto notablemente mayor: tres millones de dólares.
De nombre Mad Max 2: el guerrero de la carretera y estrenada en 1981, la película volvía a centrarse en Max Rockatansky, pero con un cambio radical. Si en la primera película veíamos una civilización en decadencia, en esta ya no quedaba nada. La gente lucha por sobrevivir, los pandilleros se apoderan de todo lo que pueden y la lucha es entre dos filosofías de vida: la ley del más fuerte y el altruísmo. Max representa esta segunda, consiguiendo que prospere una pequeña comunidad que estaba siendo aterrorizada por un violento grupo de merodeadores.
Si bien la película no tendrá el éxito de la primera en términos de taquilla, haciendo solo 36 millones de dólares, será incluso más importante en términos culturales. Series de videojuegos como la franquicia Fallout se inspirarían en esta entrega y el ataque nuclear que llevaría a las circunstancias que vemos en esta entrega para su historia. Uno de los mangas más importantes de la historia del medio, como es El Puño de la Estrella del Norte de Tetsuo Hara y Buronson, tomaría de inspiración en particular esta película. E incluso GTA la homenajearía en su excelente actualización Arena War de GTA Online.
Como es lógico, habría una tercera. Estrenada en 1985, Mad Max: más allá de la cúpula del trueno sería la más cara de todas, costando 12 millones de dólares, pero también sería la más divisiva. Aunque haría 40 millones de dólares en taquilla y ganaría un Globo de oro, la película no despertó el mismo entusiasmo que las anteriores. A excepción de La cúpula del trueno. Porque en esta película Max llega a una ciudad que intenta reconstruir la ciudad solo para encontrarse metido en un submundo donde deberá luchar en unos juegos mortales en la titular Cúpula del trueno en lo que se ha celebrado como algunas de las escenas de acción más impactantes y originales del cine de acción occidental.
Tras eso, hubo años de silencio de Mad Max. Hasta que el 15 de mayo de 2015 volvió la franquicia con Miller a la cabeza con Mad Max: Fury Road, demostrando que seguía teniendo gasolina en el tanque para mucho más. Aunque eso ya es otra historia.
Si quieres ver la trilogía de películas originales, ahora puedes verlas en streaming. Desde el domingo 8 de marzo disponibles en HBO Max, puedes disfrutar de estos absolutos clásicos de la ciencia ficción, la acción y el drama que aún hoy siguen siendo imprescindibles. Películas prodigiosas y muy interesantes que han creado una tremenda influencia cultural y que, gracias a su director, aún siguen dando coletazos en forma de una franquicia que no deja de sorprendernos. Porque, créenos, tras ver la trilogía original, vas a querer ver, o volver a ver, Fury Road y Furiosa.