La franquicia Fast & Furious, reconocida como una de las más rentables del siglo XXI, ha logrado mantenerse en el foco del entretenimiento durante más de dos décadas. Su próxima entrega, Fast Forever, se estrenará en marzo de 2028, aunque la saga ha enfrentado un periodo de incertidumbre en tiempos recientes. Desde sus modestos inicios centrados en las carreras clandestinas, la saga ha evolucionado a auténticas superproducciones de acción que han llevado a sus protagonistas a enfrentarse a amenazas globales y a realizar hazañas casi imposibles.
Speed Racer ya existía mucho antes
El origen del título Fast & Furious es más intrigante de lo que muchos podrían imaginar. El nombre proviene de un artículo publicado en la revista Vibe en 1998, titulado Racer X, el cual abordaba el mundo de las carreras clandestinas en Nueva York. A pesar de que este título parecía ideal para un blockbuster, Universal tuvo que rechazarlo debido a que ya estaba licenciado por Warner Bros. para un proyecto relacionado con Speed Racer. Ante esta situación, el estudio buscó alternativas y fue así como se gestó el icónico nombre de Fast & Furious.
Aunque The Fast and the Furious de 1954 comparte un nombre similar, su contenido es marcadamente diferente. Este film, producido por Roger Corman, narra la historia de un criminal fugado que utiliza el auto de una corredora para participar en una carrera internacional, sin el enfoque en la cultura del tuning que caracteriza a la saga moderna. Interesantemente, la expresión Fast and Furious tiene raíces en la literatura, apareciendo por primera vez en un poema de Robert Burns de 1791, donde se describe algo rápido y lleno de energía.
La saga ha abarcado un universo de acción y emoción, y a pesar de enfrentar desafíos, el legado de Fast & Furious continúa marcando hitos en la industria del cine.
Sylvester Stallone, uno de los actores más icónicos del cine, es célebre por su interpretación del boxeador Rocky Balboa, un personaje que transformó su carrera y lo catapultó a la fama. Entre las entregas de la franquicia, Rocky IV ocupa un lugar preeminente, donde Stallone se enfrenta al formidable Ivan Drago, un antagonista soviético interpretado por el impresionante Dolph Lundgren. Esta película se ha convertido en un clásico que resonó tanto en la crítica como en taquilla.
Un hombre que destaca en todo
Rocky IV, lanzada en 1985, recaudó más de 300 millones de dólares a nivel mundial, consolidándose como la entrega más taquillera de la saga. En España, la cinta atrajo a más de 2 millones de espectadores, generando ingresos equivalentes a 3,8 millones de euros. Esta popularidad se atribuye no solo a la intensidad del conflicto entre los personajes, sino también a las actuaciones memorables de Stallone y Lundgren.
Sin embargo, el primer encuentro entre Stallone y Lundgren fue poco amistoso. En declaraciones recientes, Stallone reveló que, al conocer a Lundgren, sintió celos de su físico y su intelecto, describiéndolo como “casi un robot” debido a su imponente estatura de 1,96 m y su formación académica como ingeniero químico graduado del MIT. Esta mezcla de admiración y competencia pareció motivar a Stallone a ofrecer una actuación destacada, elevando la película a nuevas alturas.
Tras el éxito de Rocky IV, Stallone y Lundgren han colaborado en diversas ocasiones, participando juntos en cinco películas adicionales, entre las que se encuentran Los Mercenarios y Creed 2, donde Lundgren retoma su papel como Drago, esta vez guiando a su hijo Victor en el mundo del boxeo. La relación profesional entre ambos actores ha evolucionado, dejando atrás cualquier rencor inicial.
Mad Max es una franquicia de películas que siempre ha tenido un gran cariño y reconocimiento. El trato que han tenido por parte de la crítica y el público han sido excelentes y catapultaron a su director, George Miller, al estrellato. Eso no quita para que no fuera hasta su cuarta entrega, Mad Max: Fury Road que la franquicia realmente llegara a abrazarse como lo que es considerado hoy: una de las grandes franquicias de nuestro tiempo. Algo que sobrepasa los límites de su género.
Porque por más que hoy sea apreciado, hubo un tiempo en que Miller no era más que un director de películas de serie B. De las cuales su trilogía original eran parte de las mismas. Pero ahora que llegan a HBO Max, es un momento excelente para echar la vista atrás y comprobar porqué la trilogía de Mad Max sigue siendo tan buena como el primer día.
Una franquicia tremendamente popular
George Miller nace el 3 de marzo de 1945 en Brisbane, Queensland, la tercera ciudad más grande de Australia. Aunque lejos del desierto y el caos, como australiano sentirá una evidente afinidad por ambos elementos. De ahí que, tras acudir a un taller de cine en la Universidad de Melbourne, decide producir su primera película. Con apenas 350.000 dólares y una ambientación sugerente —el mundo vive una crisis de escasez de agua, petróleo y energía sin precedentes llevando a que los gobiernos no puedan luchar contra la creciente delincuencia, llevando a que bandas de moteros dominen las carreteras de Australia—, plantea una premisa sencilla: un hombre, Max Rockatansky, debe hacer todo lo posible por mantener la estabilidad en este mundo avocado al caos.
La película fue un éxito sin precedentes. Arrasando entre la crítica y el público, los únicos que la criticaron fueron los conservadores que veían en ella una forma de decadencia cultural. El resto vieron en ella una alegoría de un futuro distópico al que nos dirigíamos y que resultaba tremendamente estimulante y contemporáneo. Algo que llevó a que hiciera más de 100 millones de dólares en taquilla a pesar de no haber costado ni medio millón.
Esto llevó a que, tras su estreno en 1979, se pusieran a producir una secuela. Esta vez con una productora propia y una distribuidora en condiciones, Warner Bros. Pictures, además de un presupuesto notablemente mayor: tres millones de dólares.
De nombre Mad Max 2: el guerrero de la carretera y estrenada en 1981, la película volvía a centrarse en Max Rockatansky, pero con un cambio radical. Si en la primera película veíamos una civilización en decadencia, en esta ya no quedaba nada. La gente lucha por sobrevivir, los pandilleros se apoderan de todo lo que pueden y la lucha es entre dos filosofías de vida: la ley del más fuerte y el altruísmo. Max representa esta segunda, consiguiendo que prospere una pequeña comunidad que estaba siendo aterrorizada por un violento grupo de merodeadores.
Si bien la película no tendrá el éxito de la primera en términos de taquilla, haciendo solo 36 millones de dólares, será incluso más importante en términos culturales. Series de videojuegos como la franquicia Fallout se inspirarían en esta entrega y el ataque nuclear que llevaría a las circunstancias que vemos en esta entrega para su historia. Uno de los mangas más importantes de la historia del medio, como es El Puño de la Estrella del Norte de Tetsuo Hara y Buronson, tomaría de inspiración en particular esta película. E incluso GTA la homenajearía en su excelente actualización Arena War de GTA Online.
Como es lógico, habría una tercera. Estrenada en 1985, Mad Max: más allá de la cúpula del trueno sería la más cara de todas, costando 12 millones de dólares, pero también sería la más divisiva. Aunque haría 40 millones de dólares en taquilla y ganaría un Globo de oro, la película no despertó el mismo entusiasmo que las anteriores. A excepción de La cúpula del trueno. Porque en esta película Max llega a una ciudad que intenta reconstruir la ciudad solo para encontrarse metido en un submundo donde deberá luchar en unos juegos mortales en la titular Cúpula del trueno en lo que se ha celebrado como algunas de las escenas de acción más impactantes y originales del cine de acción occidental.
Tras eso, hubo años de silencio de Mad Max. Hasta que el 15 de mayo de 2015 volvió la franquicia con Miller a la cabeza con Mad Max: Fury Road, demostrando que seguía teniendo gasolina en el tanque para mucho más. Aunque eso ya es otra historia.
Si quieres ver la trilogía de películas originales, ahora puedes verlas en streaming. Desde el domingo 8 de marzo disponibles en HBO Max, puedes disfrutar de estos absolutos clásicos de la ciencia ficción, la acción y el drama que aún hoy siguen siendo imprescindibles. Películas prodigiosas y muy interesantes que han creado una tremenda influencia cultural y que, gracias a su director, aún siguen dando coletazos en forma de una franquicia que no deja de sorprendernos. Porque, créenos, tras ver la trilogía original, vas a querer ver, o volver a ver, Fury Road y Furiosa.
La nueva adaptación de Los inmortales, dirigida por Chad Stahelski, promete revivir el legado de la icónica franquicia que ha tenido múltiples entregas a lo largo de las décadas. Tras seis películas, tres series y un sinfín de obras derivadas, los primeros vislumbres de esta resurrección han sido compartidos por el protagonista, Henry Cavill, a través de su cuenta de Instagram. Las imágenes muestran a Cavill como MacLeod en intensas escenas de pelea, generando altas expectativas entre los fans.
Un hombre nacido para ser MacLeod
Este reboot, que aún no cuenta con fecha de estreno, ha llegado cargado de potencial gracias al considerable presupuesto de 100 millones de dólares, el mismo que recibió John Wick 4. Con Stahelski al mando, conocido por su éxito en la saga de John Wick, se eleva el interés por una película que busca no solo rendir homenaje a la obra original, sino también atraer a una nueva audiencia. ¡Feliz primer vistazo a Los inmortales! Ha sido toda una aventura para mí, y espero que lo disfrutéis, compartió Cavill en su publicación.
El elenco de la película incluye a figuras reconocidas como Russell Crowe, quien interpretará a Ramírez, un personaje que en la película original fue encarnado por Sean Connery, así como a Karen Gillan, Djimon Hounsou, Dave Bautista, Marisa Abela y Max Zhang. El desafío para este nuevo equipo será competir con la nostalgia que despiertan los actores de la película clásica y la inolvidable banda sonora de Queen, que acompañó a la narrativa original.
La estrategia de revivir franquicias ya consagradas se alinea con la tendencia actual en la industria, donde las productoras buscan asegurar el éxito a través de propiedades intelectuales reconocidas. Desde las primeras imágenes, hay una sensación de que este nuevo proyecto tiene lo necesario para aportar frescura a una historia ya amada por muchos.