Pepsi le ha robado los osos polares a Coca-Cola en un ataque frontal publicitario

Pepsi ha confirmado que lanzará un nuevo anuncio durante el Super Bowl LX, que se celebrará el 8 de febrero. Este anuncio no solo marca el inicio de una nueva campaña publicitaria, sino que también representa un cambio significativo en la estrategia de marketing de la marca, que advierte un enfoque más serio y agresivo contra su eterno rival, Coca-Cola.

Los ositos de Pepsi

A lo largo de los años, Pepsi ha mantenido una prolongada rivalidad con Coca-Cola, manifestándose principalmente a través de una serie de anuncios publicitarios que se han tratado más de bromas que de ataques directos. Sin embargo, en este nuevo intento, parece que Pepsi está lista para adoptar un tono más contundente. El anuncio se centra en un personaje que los consumidores reconocerán como un símbolo de lealtad hacia Coca-Cola, lo que podría indicar que la marca busca captar la atención de los seguidores más fieles del competidor.

Aunque los detalles exactos del contenido del anuncio se mantienen en secreto, se espera que la campaña transite más allá de la simple rivalidad y aborde temas de autenticidad y preferencia de marca. Además, se rumorea que en este esfuerzo, Pepsi podría intentar no solo atraer a los consumidores de Coca-Cola, sino también provocar una conversación más amplia sobre la cultura del consumo de refrescos en general.

Este tipo de publicidad, que enfatiza un tono más serio y desafiante, podría marcar un nuevo capítulo en la larga historia de competencia entre estas dos gigantes del sector de las bebidas. La emisión del anuncio durante uno de los eventos deportivos más vistos del año puede generar un gran revuelo, y sin duda será un tema candente para los aficionados al marketing y los medios en general.

No, Santa Claus no fue inventado por Coca-Cola, pero sí se convirtió en su mascota no oficial

Un Santa Claus absolutamente terrorífico hecho por IA aparece en primer plano en el anuncio de Coca-Cola de este año, colocando los camiones en formación y despertando a las ardillas que lo miran con curiosidad. Nos puede gustar más o menos (particularmente y en este caso, menos), pero una cosa está clara: basta ver a Santa para imaginar de manera inmediata la Coca-Cola. Es el color rojo, el logo durante muchos años, las seis notas que acompañan al “Siempre Coca-Cola”… No, no fue creado ni adaptado por la empresa de refrescos, pero sí ha conseguido algo imposible a lo largo de los años: convertirle en su mascota no oficial.

Siempre Santa Claus

Antes de que Coca-Cola hiciera aparecer a Santa por primera vez en sus anuncios, a mediados de los años 20. Por aquel entonces era algo habitual en cualquier empresa, que por Navidad decidía lanzar un anuncio en prensa con el regalador oficial de esas fechas. Llegó a aparecer fumando Lucky Strike, Old Gold, Pall Mall o Murad, comiendo Cheerios y pastelitos o incluso anunciando afeitadoras portátiles. Todo es posible porque, al fin y al cabo, si Santa Claus no tiene copyright, significa que es de todos, ¿no?

Aunque Santa Claus existe con ese nombre desde el siglo XVIII (antes fue conocido como San Nicolás o Father Christmas, además de absorber varios conceptos europeos), muchos creen que fue Coca-Cola quien le dio el color rojo del traje y su aspecto barrigón. Lo cierto es que ya en 1821, en el poema Old Santeclaus With Much Delight, que prácticamente lo definió, tenía un abrigo rojo y estaba montado en un trineo llevado por un reno. Sin embargo, también es cierto que le describía como un elfo con “una pequeña panza redonda que sacudía al reír como un plato de gelatina”. Vamos, que Coca-Cola no inventó nada. Casi nada, más bien.

Entonces, ¿de dónde viene el mito? Bueno, lo cierto es que tiene su base: en 1931, la empresa, después de varios intentos infructuosos de popularizar la unión entre Santa y su marca, contrató a Haddon Sundblom, un famoso ilustrador holandés, para que le diera una vuelta al concepto tradicional que entonces se tenía del personaje. El resultado es similar al que se vio, por ejemplo, en la revista Puck en las Navidades del año 1905: barbudo, orondo, feliz y, eso sí, bebiendo una botella de Coca-Cola. Eso sí, no exento de problemas.

En general, la campaña fue todo un éxito, pero hubo alguna que otra queja. Por ejemplo, los más puritanos se quejaron de que Santa no tuviera un anillo en el dedo y, por tanto, pareciera no estar casado con la Señora Claus. El año siguiente, el dibujo incluyó este y otros pequeños detalles, cimentando del todo la imagen del mito más importante de las Navidades como bebedor insaciable de Coca-Cola. No lo inventaron ni lo popularizaron, sino que se aprovecharon de él para dar una versión definitiva y vender como rosquillas.

No todos los cambios fueron celebrados: en 1942, Coca-Cola incluyó un compañero de andanzas de Santa Claus llamado “Sprite Boy”, y que le acompañó durante los 40 o los 50. ¿Estáis pensando que es publicidad de Sprite muy mal disimulada? Pues estáis equivocados, porque la famosa bebida no se introdujo hasta los años 60. Para entonces, Sundblom ya había lanzado su última versión de la imagen de su Santa, en 1964. A partir de ese momento, Coca-Cola se vio obligada a lanzar distintas imágenes basadas en las pinturas de Sundblom, una tradición que llega hasta nuestros días: sus originales han sido expuestos en el Louvre, en Toronto, Tokyo, Chicago y Estocolmo, y son la prueba viviente de que poco importa que el refresco no inventara a Santa Claus: viendo el éxito, como si lo hubiera hecho.