La IA está redefiniendo el futuro de las compras navideñas

Las herramientas de inteligencia artificial están transformando la experiencia de compra de los consumidores, aunque su adopción en este ámbito sigue siendo incipiente. Según un informe de VML, el 68% de los consumidores globales ha utilizado herramientas de IA, pero sólo el 2% las emplea para realizar compras. Este dato sugiere un potencial significativo para la adopción futura, especialmente en un contexto festivo donde las decisiones de compra se complican. Amanda Bailey, directora de clientes de VML, enfatiza que el comercio agente cambiará radicalmente la forma en que se desarrollan los eventos de ventas como el Black Friday.

Nueva era para el Black Friday

Bailey afirma que se espera que los consumidores deleguen la tarea de monitorear ofertas y productos a agentes de IA, los cuales actuarán como asistentes personales. Estos agentes podrían, por ejemplo, informar a los consumidores sobre productos en stock o alertar sobre ventas relevantes, permitiendo a los usuarios personalizar los parámetros de sus búsquedas, como su presupuesto o preferencias. La delegación es la nueva conveniencia, afirma Bailey, destacando que la confianza en estos sistemas es esencial para su adopción plena.

Las marcas están adaptando su enfoque para ser fácilmente identificadas por las IA. Esto implica registrar información de productos de tal manera que sea fácilmente evaluable por los algoritmos, dando lugar a que las marcas sean consideradas tanto por humanos como por máquinas. La confianza algorítmica se vuelve crucial, ya que los agentes filtran información no verificada, lo que impacta en la visibilidad de la marca en entornos digitales.

Con herramientas como Pulse y Atlas de OpenAIs esta tarea se facilita. Bailey sugiere que la nueva función de notificaciones proactivas de estas herramientas podría revolucionar la manera en que los consumidores se relacionan con el comercio electrónico, haciéndolos más propensos a adoptar la IA en sus decisiones de compra. Por tanto, la capacidad de las marcas para construir confianza y optimizar su presencia online será fundamental en esta nueva era de ventas.

Los consumidores están cada vez más frustrados por experiencias de pago manipuladoras

En un mundo donde la experiencia de pago se ha convertido en una sensación de manipulación, los consumidores se encuentran cada vez más frustrados. Los ejemplos son cada vez más comunes, desde el estacionamiento en eventos deportivos hasta la compra de productos en línea, donde se les presenta la necesidad de pagar más por servicios que deberían estar incluidos. Esta tendencia refleja cómo el marketing ha evolucionado hacia un modelo de extracción, donde se toman más recursos de los consumidores de los que se les devuelve en valor.

Empoderamiento de consumidores

Nicole, creadora del canal de YouTube According to Nicole, ha señalado esta dinámica crítica, argumentando que las empresas están generando problemas ficticios para luego vender soluciones. Esta falta de lo verdadero en la oferta ha generado desconfianza cada vez mayor en los consumidores, que ya ven la experiencia de compra como un laberinto repleto de trampas en lugar de un camino hacia la mejora.

El fraude publicitario también está llamado a ser un factor devastador en esta crisis de confianza, con proyecciones que indican que drenará unos 172 mil millones de dólares de los presupuestos publicitarios globales para 2028. La calidad deficiente de los datos que fundamentan el marketing ha puesto en riesgo la eficacia de las decisiones automatizadas impulsadas por inteligencia artificial, creando un ciclo que amplifica la desconfianza.

Para abordar estos desafíos, es fundamental una reevaluación de cómo se recopilan, comparten y valoran los datos. Se propone la idea de dar a las personas el control sobre su propia información, lo que podría llevar a un marketing más ético y efectivo. Este cambio no sólo beneficiaría a los consumidores, sino que también podría revitalizar a los profesionales del marketing, liberándolos del agotamiento y la presión a la que están sometidos en sistemas que extraen más de lo que aportan.