7 libros imprescindibles para entender la Coronación (que no son ‘Juego de Tronos’)

Hay mucho más que leer para entender quién es el príncipe Carlos, Camilla, por qué la Coronación es un evento tan importante y, sobre todo, por qué debería importarnos tanto lo que pase a partir de ahora.

Sí, todos hemos pensado inevitablemente, cuando ha llegado el momento en el que Carlos III se ha declarado rey de los ingleses, en Joffrey durante ‘Canción de hielo y fuego’, la saga de novelas inacabada (de momento) de George RR Martin. Sin embargo, hay mucho más que leer para entender quién es el príncipe Carlos, Camilla, por qué la Coronación es un evento tan importante y, sobre todo, por qué debería importarnos tanto lo que pase a partir de ahora. Ojo, porque para la mayoría de ellos necesitaréis saber inglés. ¡Oh, my god!

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‘The Palace Papers’, de Tina Brown

Tina Brown ya contó la historia de la familia británica más famosa a través de Lady Di, cortando en el momento de su muerte. Ahora retoma desde ahí y sigue adelante terminando con el fallecimiento del príncipe Phillip. De muerto a muerto, vaya. Los más fans de los affaires y los problemas dentro del palacio probablemente ya sepan todo lo que el ensayo va a contar, pero para los que no, es un acercamiento perfecto hecho por una persona que no es la mayor fan de la Corona, pero comparte un enemigo común con ella: Meghan Markle.

‘Coronation: A history of the British Monarchy’, de Roy Strong

¿Quién sabe? Es posible que tengas interés por saber todos los detalles sobre las Coronaciones británicas e ir más allá del típico artículo de Wikipedia. Hay que tener en cuenta que la primera de la que se tienen datos específicos tuvo lugar el 6 de enero de 1066, cuando el rey Harold II se alzó. Su reinado duró once meses porque, bueno, era la época de morirse pronto. ¡Ah! La tradición dice que lo hizo por culpa de un flechazo en el ojo. Puestos a morirse, esta es de las mejores maneras.

‘En la sombra’, del Príncipe Harry

Cuando Harry dijo que se iba de la familia real para vivir en Estados Unidos junto a Meghan, muchos intuyeron que desde entonces se iba a dedicar a capitalizar su vida. Y pocas maneras más rentables que hacerlo que vendiendo un libro de memorias en el que cuenta su drama encerrado en una jaula de oro repleta de riquezas y muy poca libertad. Si te gusta el salseo pero también las pullas más o menos divertidas, ni te lo pienses: los ricos también lloran

‘The royal we’ y ‘The heir affair’, de Heather Cocks y Jessica Morgan

Estos no son dos ensayos, sino dos novelas de ficción basadas en la realidad que cuentan la historia de Kate, una muchacha americana que acaba saliendo con el príncipe heredero a la corona británica. Solo con esto ya se aseguraría miles de unidades vendidas, pero además las autoras le dedican cariño y amor a la novela: la única crítica es que al final deciden divergir de la historia para contar pura ficción. Sin mucha sorpresa, la secuela no gustaría demasiado a los fans.

‘Harmony: A new way of looking at our world’, por el Príncipe de Gales

En el fondo agradezco mucho a Felipe VI nunca le haya dado por escribir o que a Froilán no le apetezca contar su vida, porque en el Reino Unido están plagados de libros escritos por la familia real. Como prueba, este ‘Harmony’, perpetrado por Carlos, en el que trata de crear conciencia sobre la protección de la naturaleza y habla sobre el cambio climático y otros problemas de nuestra sociedad. Justo de la boca más capacitada para hablar: el rey de Inglaterra.

‘Kohinoor,’ de William Dalrymple y Anita Anand

Entre tanta historia bonita y tanto cuento de hadas siempre hay tiempo para una lección de historia. Koh-i-noor es un diamante de 108 quilates que la Reina Victoria se apropió en 1877. Isabel II se negó a devolverlo, en parte porque, según dijo David Cameron, si lo hiciese, el siguiente paso sería que todos los países tratasen de recuperar sus posesiones del Museo Británico. Lo que no sería mala idea, todo sea dicho. Este libro cuenta la historia del diamante, su supuesta maldición y por qué Camilla ha decidido no usarlo en su corona. Una joya de libro, vaya.

‘Coronation year’, de Jennifer Robson

La Coronación de Charles III ya ha tenido lugar y ni de lejos se hablará de ella durante años tanto como se habló de la de Isabel II. Esta novela de ficción trata de los residentes de un hotel londinense que se juntan en un thriller inesperado para el tema que trata. 1953, hotel Blue Lion, varias personas tratando de salirse con la suya con objetivos antagónicos. No todos acabarán bien (salvo la reina, que, spoiler alert, acabará reinando hasta 2022).

Seamos sinceros: la Coronación de Carlos III ha sido tan histórica… como profundamente aburrida

La perfección medida al dedillo y el clasicismo casi propio de ‘Juego de Tronos’, hoy por hoy, es tan emocionante como ver pintura secándose.

Pues nada, ya lo tenemos. Carlos III es oficialmente el rey de Reino Unido, para emoción de unos pocos y desazón de todos los que hemos visto unas cuantas horas de absoluta anti-televisión: la ceremonia pretendía ser la Coronación más moderna de la historia pero, más allá de la importancia histórica (que la tiene) ha demostrado que la perfección medida al dedillo y el clasicismo casi propio de ‘Juego de Tronos’, hoy por hoy, es tan emocionante como ver pintura secándose.

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Ha salido todo bien

La Coronación de la reina Isabel II fue un evento recordado por todos los londinenses desde 1953. Está claro: no solo eran los años 50 y, en general, se creía mucho más en la Familia Real británica, sino que además Isabel II era querida entre la población. Tenía 26 años y suponía una revolución para la anquilosada monarquía inglesa. Sin embargo, en 2023 sabemos que, metidos en sus tradiciones arcaicas, todo fue más de lo mismo.

Y no parece que Carlos III vaya a mover ficha para modernizar la institución lo más mínimo: ver la Coronación ha sido como mirar por una rendija al pasado, ese en el que había señores, súbditos y vasallos, la Iglesia seguía teniendo poder mágico y los reyes eran ungidos con aceite divino por manos del obispo de Canterbury. En una época de redes sociales, inteligencia artificial y el futuro en el presente, comerse la ceremonia eclesiástica ha sido como aguantar la boda más larga (y lujosa) del mundo. Una de esas en las que te acabas preguntando “Bueno, ¿qué habrá de comer después del rollo este?”.

Al final, el anacronismo histórico es lo único que ha tenido algo de interés: la espada gigante, el orbe de oro, los cetros, los arrodillamientos, los “¡Salve al rey!”. Para un monarca que solo tiene un 49% de aprobación, esta ostentación de poder y riqueza, por más que se empeñe en decir que se trata de una ceremonia la mar de austera, no puede ser buena.

¿Y ahora qué?

No eran pocos los que, entre memes y noticias, han aprovechado para indicar una realidad: los reyes que verdaderamente habrían sido laureados eran otros. La única manera de convertir este desatino en una iniciativa realmente interesante para la ciudadanía habría sido ungiendo a William y Kate, la pareja de oro de la monarquía británica, mientras aún les quedan años por delante en los que puedan hacer evolucionar una institución que se ha quedado varada en el pasado.

Carlos y Camilla no son del agrado de una sociedad inglesa que ha tenido que verles pasar por numerosos escándalos, desde la famosa conversación del Tampax (si no sabéis a lo que nos referimos buscad en Google, no os arrepentiréis) hasta todo lo relacionado con una Lady Di que ha estado hoy más presente en las conversaciones que la mismísima reina. Ellos ni siquiera lo saben, y puede que solo Harry se haya dado cuenta: la monarquía británica actual es un show… que Carlos no ha sabido montar.

La Coronación de 2023 pasará a la historia por su importancia histórica, sí, pero no por la marca que deje en unos ciudadanos hastiados que aún están recuperándose del combo del Brexit, la pandemia, Boris Johnson, Liz Truss y el fallecimiento de la Reina Madre. El momento en el que el obispo ha pedido a la gente que desde casa grite vivas al rey y se arrodille para mostrar respeto y vasallaje, no he podido evitar una carcajada: el siglo XVI abriéndose paso en el siglo XXI a la fuerza. Pura vida moderna.

“Lleva un wok en la cabeza”: el look de la Reina Letizia en la Coronación separa a prensa y tuiteros

Después de verla una y otra vez y leer a unos y a otros solo nos queda una conclusión: en su cabeza era espectacular.

Pocas veces se ha visto más la disociación entre la prensa y la gente de la calle que con el traje que la Reina Letizia ha decidido llevar a la Coronación de Carlos III: mientras algunos medios hablan de él como “la mejor vestida”, “espectacular look rosa” o “estilo años 40”, en Twitter se estaba comparando más bien con una ensaladera del IKEA y personajes como Raiden, del ‘Mortal Kombat’. Y después de verla una y otra vez y leer a unos y a otros solo nos queda una conclusión: en su cabeza era espectacular.

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Sombrero de paja

Antaño, los reyes de cada país tenían que ir de aquí para allá cada poco tiempo para asistir a coronaciones, pero es un evento que, con la llegada de la modernidad, cada vez ocurre menos. Quizá por eso, Felipe y Letizia han decidido vestir sus mejores galas. El Rey de España ha desempolvado el viejo traje de Magneto de su padre (ese que Marvel homenajeó en una portada de ‘The Pulse: House of M’ y después estuvo a punto de aparecer en ‘Marvel vs Capcom 3’ pero no lo hizo tras una advertencia de la siempre abierta al cachondeo Casa Real) y Letizia… Bueno. Letizia.

La Reina de España se ha ceñido al dress code impuesto por la Casa Real británica para no convertir la coronación en la gala del MET: un dos piezas rosa de Carolina Herrera con chaqueta y falda rosas (hay quien dirá “rosa vibrante”, nosotros decimos “rosa subrayador”) con una pamela obra de Balel Madrid que ha causado la risa inevitable entre los tuiteros. Es que, vamos a ver.

“La reina Letizia lleva un wok en la cabeza”; “Midjourney, transfórmame a la Reina Letizia en un personaje de anime”; “Lleva una parabólica”; “Un aplauso para el republicano que ha convencido a Letizia para ponerse eso en la cabeza”; “Si estiras de la cadenita que lleva Felipe se enciende la lámpara de Letizia”; “El frutero que lleva Letizia cuesta 11.99 en Amazon”Por más que se empeñen en los medios tradicionales, el pueblo ha dictado sentencia. Ni Carolina Herrera, ni Carolino Herrero: esta pamela es un absoluto dislate.

Eso sí, lo que ganamos en risas no está contado.

¿Carlos III? No, la que se ha hecho viral en la Coronación es… Katy Perry

De momento, el meme más importante ha tenido como protagonista a Katy Perry.

La Coronación de Carlos III ha empezado en Londres, y con ella los diferentes memes y detalles tuiteros: la ensaladera que la Reina Letizia se ha puesto en la cabeza, la Muerte apareciendo en la Iglesia (en la forma de un limpiador vestido de negro con una fregona-guadaña) o las comparaciones con ‘Star Wars’ y ‘Shrek’. Pero, de momento, el meme más importante ha tenido como protagonista a Katy Perry.

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¿Dónde me siento?

Y es que la cantante de ‘I kissed a girl’ se ha presentado en plena ceremonia en la abadía de Westminster (no ha sido por confusión, sino porque cantará en el concierto posterior junto a Take That) con un vestido rosa chicle y una pamela cuatro veces más grande que su cara con la intención de sentarse. El problema es que los americanos eso del protocolo no lo terminan de entender, y se ha pasado un buen rato buscando su asiento entre los más de 2000 que estarán presentes allí.

Por supuesto, en Twitter ya han dado buena cuenta del error: “Katy Perry eres tú el primer día de facultad buscando tu sitio”; “Katy Perry dando la putivuelta en la Coronación”… Hay incluso quien dice que el vestido rosa es una manera de homanejear a Lady Di, cuyo color favorito era exactamente ese y quien comenta que a ver si sale ya el telonero ese que se casa para dejar paso a la verdadera estrella de la función.

Hoy se van a coronar dos reyes, sí, pero la reina oficial del pueblo ya está más que elegida. Su compañero, por cierto, ha sido el director de redacción de ‘Vogue’, Edward Enninful. Ni un momento sin parar de dar momentazos.

Tic, tac, tic, tac: la Coronación de Carlos III, minuto a minuto, para no perderte nada

Mañana es la Coronación de Carlos III y en Twitter no se va a hablar de otra cosa, así que te toca ver algo que jamás creerías que ibas a ver.

¿Cómo planteas este sábado? ¿Vas a ir a la montaña, tienes cena con tu familia, quieres jugar con tu gato, tirarte en el sofá a hacer un maratón de series, ir a ver ‘Guardianes de la Galaxia vol.3’? ¡Olvídate de todo eso! Mañana es la Coronación de Carlos III y en Twitter no se va a hablar de otra cosa, así que te toca ver algo que jamás creerías que ibas a ver. No, Eurovisión no, esa es la semana que viene. Apúntate estos hitos en tu calendario en horario español, porque nunca poner una corona en una cabeza costó tanto esfuerzo.

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7.00

Empieza la movida. Los lugares habilitados para que la gente se pare a ver el desfile se abren y se encienden las dos televisiones gigantes planeadas para los que se queden fuera en Green Park y St. James Park. El primero que llegue será el primero que se siente así que veremos a personas muy monárquicas durmiendo en la calle por placer desde el día anterior. ¡La verdadera experiencia! Los más madrugadores podrán ver a unos doscientos miembros de las Fuerzas Armadas haciendo el paseíllo como una especie de versión light de lo que vendrá después.

11.20

La procesión saldrá desde el palacio de Buckingham pasadas las 11 de la mañana y se dirigirá hasta la Abadía de Westminster, donde se hará una especie de teatro donde todos fingiremos que la iglesia y el rey son conceptos propios del siglo XXI. Los reyes Carlos y Camilla viajarán en el Diamond Jubilee State Coach, un carro más moderno y cómodo que el que dicta la tradición. Así es la monarquía británica: pura modernidad.

12.00

Un poco más allá de las 12, la procesión llegará a la abadía y el Rey Carlos entrará por la Gran Puerta Oeste, donde seguirá caminando, pasando entre los invitados (sin poder decirles “Hombre, qué hay, a ver si quedamos un día para tomar algo”), hasta llegar al centro, donde será coronado frente al Gran Altar. Antes de él irán llegando los representantes de la fe (una manera de hacer que esto no sea demasiado arcaico), representantes de los países del Commonwealth y Rishi Sunak, el primer ministro del Reino Unido de cuyo nombre nunca te acuerdas.

Los más melómanos estarán de suerte, porque el Rey ha encargado doce nuevas piezas que sonarán durante su Coronación. Una de ellas, por cierto, del creador de ‘El fantasma de la ópera’, Andrew Lloyd Webber. Mientras suena esta banda sonora le esperará el cetro, la corona, el orbe y el resto de la regalía que incluso en el resto de monarquías ya se ha dejado aparte por carca.

La ceremonia durará dos horas y en ellas Carlos III se presentará ante todo el mundo, se le nombrará Rey y la gente dirá “¡Dios salve al Rey!”. Después se sentará en el trono, utilizado desde el año 1300 y bajo el que se pondrá la Piedra del Destino, como si esto fuera una partida de ‘Dungeons & Dragons’ bastante mal pensada. Al final, todos los que que quieran podrán postrar rodilla delante del Rey podrán hacerlo, algo que puede tardar un rato largo.

Justo antes se usará la Cuchara de la Coronación para untarle en aceite usando olivas del Monte de los Olivos (con lo rico que está el aceite español, la verdad, qué oportunidad perdida), pero tristemente eso no podremos verlo por televisión. La cosa acabará con la comunión de aquellos que quieran tomarla y, al ritmo del himno estatal, los ya oficialmente reyes saldrán de la abadía rumbo a su reinado.

14.00

Montados en el Gold State Coach, la pareja recorrerá el mismo camino que a la ida pero esta vez de vuelta en un carro de hace 260 años de 7 metros repletos de oro que pesa unas cuatro toneladas (por si alguien estaba pensando en robarlo aprovechando la confusión).

15.30

Por terminar el día, el Rey saludará desde el palacio de Buckingham a la gente que le está esperando, algo que se lleva haciendo desde la coronación de Eduardo VII en 1902. En ese momento, los aviones de la Armada pasarán por el cielo rasantes durante seis minutos, harán unas cuantas cabriolas y dejarán que la gente se vaya, que tendrá hambre.

Cómo, cuándo y dónde ver la Coronación de Carlos III (si no vives en Londres)

Veamos cómo, cuándo y dónde ver el gran evento de este mes. También te diríamos qué comer mientras tanto, pero las palomitas las pagas tú.

Ahora mismo, Carlos III estará preparándose sus mejores galas y ensayando todo lo que tiene que decir para que el gran día de mañana, 6 de mayo de 2023, salga sin que nadie en Internet le convierta en un meme. Va a ser difícil. Y es que la Coronación es un evento que los ingleses no están acostumbrados a ver: aunque su rey apenas tenga un 49% de aprobación popular, ver a gente rica montada en carros de oro siempre es curioso por sentir que viajas a la Edad Media sin necesidad de túneles temporales. Veamos cómo, cuándo y dónde ver el gran evento de este mes. También te diríamos qué comer mientras tanto, pero las palomitas las pagas tú.

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¿Cuándo será la Coronación?

A las 11 de la mañana en el Reino Unido, 12 de la mañana aquí, el rey Carlos III dará tiempo a los ciudadanos de que se levanten, se desperecen, coman un buen desayuno (al menos en el caso español) y se dispongan a ver dos horas tras las que, oficialmente, tendrán un nuevo monarca. Curiosamente, el evento está causando expectación en Estados Unidos, donde se imaginan Inglaterra como un lugar repleto de gente con monóculo e hiperclase, y se emitirá en todos los canales: un evento global en todos los sentidos.

Aunque en realidad todos estemos más pendientes del concierto de Take That que de otra cosa.

¿Dónde será la Coronación?

Si vives en Londres o estás de vacaciones lo vas a tener muy fácil para encontrar los sitios por los que pasa: es donde está toda la policía mirándote con cara de haber robado un par de coronas. Céntrate en The Mall o Whitehall y podrás ver pasar a toda una comitiva formada por la familia real y el servicio secreto. Spoiler: habrá más de lo segundo que de lo primero.

Si, por el contrario, estás en España pero quieres ver el momentazo pero no tienes VPN, podrás verse en varias cadenas. Para empezar, en RTVE: La 1 parará su trepidante programación mañanera del fin de semana para emitir un especial con Carlos Franganillo y Anna Bosch desde las 11 de la mañana que durará hasta las tres de la tarde. También podrá verse en el Canal 24 Horas y se harán recordatorios en los diferentes magazines en días posteriores. Si crees que puedes refugiarte en La 2, espero que estés preparado para ver horas y horas de documentales sobre la corona británica mucho menos divertidos que ‘The crown’.

En Telecinco no se podían perder esta cita (¡imagina!) y echarán ‘Socialité’ durante cinco horas, de diez de la mañana a tres de la tarde, con María Patiño como experta indeleble en el tema. “¡Es mi sueño, vaya acierto!”, dijo absolutamente nadie. Por otro lado, en La Sexta nos darán un poco de paz y evitarán el directo con un resumen a las 13.15 que durará solo 45 minutos antes del Telediario. En Antena 3 han pensado que toda una mañana comiéndonos repeticiones de ‘La ruleta de la suerte’ y Karlos Arguiñano nos apetecería más. No están equivocados.

Supuestamente estamos ante una coronación para acabar con todas las coronaciones: diversa, multiétnica, adaptada al siglo XXI, diferente. Una pequeña intuición nos hace pensar que va a ser Stacy Malibú con un sombrero nuevo. Veremos.

Todo lo que siempre quisiste saber sobre la Coronación de Carlos III

Puede parecer el siglo XV, pero es 2023: tras 70 años de reinado de Isabel II, sin que en ningún momento pensara en abdicar (no es como si hubiera disparado a un elefante, por ejemplo), ahora es su hijo Carlos el que se ve en el marrón no solo de reinar, sino de aguantar la ceremonia de coronación.

Cuentan los antiguos libros que al fallecer la auténtica Reina de Inglaterra, su primogénito se hizo con el mando del estado al ungirse el cetro y la corona y hundirse en el trono real, recibiendo el calor de los súbditos que fuera del palacio le esperaban laureándole. Puede parecer el siglo XV, pero es 2023: tras 70 años de reinado de Isabel II, sin que en ningún momento pensara en abdicar (no es como si hubiera disparado a un elefante, por ejemplo), ahora es su hijo Carlos el que se ve en el marrón no solo de reinar, sino de aguantar la ceremonia de coronación.

Si ya parece muy cansado cada vez que le toca asistir a un acto real, pensando en lo bien que estaría viendo una peli con Camilla y dejando que los sirvientes les preparen un Colacao, imaginaos cómo estará a lo largo de las horas y horas de la coronación. Que al fin y al cabo tiene 74 años, tampoco está para estos trotes. El 6 de mayo (o sea, este sábado) veremos (quien se despierte para ello) un momento histórico: todo un país haciendo como que le gusta un señor del que se han reído toda la vida. Vamos a ver cómo van a hacerlo.

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Bueno, pero, ¿qué es una coronación?

Por si no tuviste suficiente con la de Felipe VI en 2014 o vives en un estado en el que no hay una persona en el poder con derechos sagrados, una coronación es, básicamente, el larguísimo acto mediante el que el Rey se convierte en Rey. Han pasado ocho meses desde la muerte de Isabel II (y once desde que tomara el té con el osito Paddington, cúspide de su reinado) y gran parte de Londres va a salir a la calle a celebrar que tienen nuevo soberano.

Durante la coronación, la casualidad, se le pondrá la corona a Carlos III, un gesto que une monarquía, iglesia y estado en un ritual religioso donde, en pleno siglo XXI, el rey jurará ante el país y Dios. En Buckingham han dicho que la ceremonia va a mirar el futuro pero algo nos hace sospechar que va a parecer tan moderna como ese limón que lleva en tu nevera desde agosto de 2021 y te mira con ojos de “Por favor, tírame ya”.

¿Cuánto durará la ceremonia?

Si tenías pensado desperezarte el sábado a las 12 con la coronación hasta que el cuerpo aguante, prepara unos cuantos snacks, porque no va a ser corta. Cierto, no va a durar tres horas como la de su madre (y cualquier blockbuster actual), pero sí dos horas. Al fin y al cabo la ceremonia lleva repitiéndose durante un milenio, así que está bien estudiada: no esperéis que de repente salga Shakira a cantarle cuatro cosas a Piqué o que los invitados lleven vestidos dignos de la gala MET. Va a ser una cosa austera, salvo por el oro, los brillantes, el cetro y la corona y el poder absoluto en manos de una persona.

2KG9XWE King Charles III and the Queen Consort during the State Banquet held at Buckingham Palace in London, during the State Visit to the UK by President Cyril Ramaphosa of South Africa. Picture date: Tuesday November 22, 2022.

¿Qué va a pasar?

Más o menos va a ser como la Santa Misa en La 2 pero con mucho más lujo. El Arzobispo de Canterbury, Justin Welby, será el presentador de la ceremonia, que empezará con Carlos III diciendo quién es y presentándose ante la gente. Después jurará su cargo y le untarán con aceite sagrado, algo que, a pesar de los memes divertidísimos que daría, no veremos. Una pena que nadie piense en Twitter en esos momentos.

Después, el rey se vestirá con la ropa propia de la coronación y será investido llevando el orbe, el anillo de la coronación y un montón de zarandajas más que después irán a la Torre de Londres hasta que William coja el testigo dentro de un par de años. Al final de la ceremonia se acercará al trono, se pondrá la corona y el único príncipe al que aún le interesa todo esto se arrodillará ante su padre. Después, los súbditos pasarán a hacer lo propio en un ejercicio tan arcaico como, la verdad, aeróbico.

¿Qué corona va a usar?

Cuesta creer que la Corona de St. Edward pese solo dos kilos y pico. En un momento de inflación y en el que las diferencias entre clases cada vez son más notorias, la monarquía británica pondrá en la cabeza de un señor una corona con 444 piedras preciosas (zafiros, rubíes, amatistas, etcétera). El artefacto en cuestión existe desde que Carlos II fuera rey en 1661 y debe quedarse en la Abadía de Westminster.

Al salir, para que su cocorota no sufra por el sol, le pondrán otra más de andar por casa: creada en 1937, la Corona del Estado Imperial solo tiene 2868 diamantes, incluyendo uno de los más grandes del mundo (Cullinan II). Después de que su baño de masas acabe en la capilla de St. Edward, el Rey tendrá que dejarla preparada para que la devuelvan a Buckingham Palace. Qué pereza pedir un Glovo en esos momentos, pero es lo que hay.

¿Habrá una procesión?

Vaya que si habrá una procesión. Dos, de hecho, por las calles de Londres. Una para ir a coronarse y otra ya coronado. Para que nadie piense en hacer una locura, el Rey estará protegido por aviones de combate, 29.000 policías y demás despliegue antiterrorista. En total irá en carruaje (el Diamond Jubilee State Coach) a la ida y a la vuelta (el famoso Gold State Coach) durante 2,09 kilómetros. Muy austero todo.

La reina, en su día, hizo una procesión de 8 kilómetros, pero era otra época. En ambas procesiones el rey hará el mismo camino, del Palacio de Buckigham a la Abadía de Westminster pasando por The Mall y Whitehall. Igual que tú te das un paseíto agradable de sábado para ir a tomarte un café y un dónut, Carlos III se lo da para ponerse una corona en la cabeza. Siempre ha habido clases.

¿Cuánto va a costar la coronación?

Porque claro, tu café y tu dónut cuestan dos euros y pico, pero una coronación como esta no tiene pinta de ser barata, ¿verdad? Estás en lo cierto… aunque no sabemos la cifra exacta. Se supone que la tendremos tarde o temprano, eso sí, en un supuesto ejercicio de transparencia del rey menos transparente. Y ya es decir. La excusa para este gasto insano de dinero es el de siempre: mantener la afirmación de que la Corona da más dinero del que quita. “Se espera que más de mil millones entren en la economía como resultado de esta Coronación”, han dicho desde palacio.

Básicamente, la idea es que cuanto más se gasten, más ganarán en todos los sentidos: como acudirán más de cien piezas importantes de la política británica, tendrán la oportunidad de charlar y conocerse. ¡Ah, si tan solo tuviéramos una herramienta sencilla para poder hablar con alguien a tiempo real estés donde estés! Habrá que esperar a la siguiente coronación. Desde la Corona Británica también han dicho que, para ahorrar costes, Carlos ha reutilizado muchos elementos ceremoniales en vez de pedir otros nuevos. El Marie Kondo de los reyes le vamos a llamar.

¿Va a ser Camilla reina? ¿Y qué pasa con la familia?

Camilla será ungida reina pero no recibirá una corona hecha específicamente para ella, sino que usará la de Mary, la mujer de Jorge V: cuando, en 1911, pagó la corona repleta de gemas, lo hizo esperando que todas las futuras consortes la llevaran, y van a cumplir. Eso sí, hará cambios en la misma. Nada, cuatro cositas, como por ejemplo ponerse tres de los diamantes más grandes del mundo, propiedad de Isabel II. “Para honrar su memoria”, dice. La típica memoria honrada con tres diamantes del tamaño de mi puño.

Por su parte, Harry asistirá pero Meghan se quedará en California con sus dos hijos tomándose un daiquiri y dándose un bañito en la piscina. Nadie puede culparla. La excusa oficial es que su hijo Archie hace cuatro años, pero realmente no habría asistido a la ceremonia ni a punta de pistola. Por su parte, también asistirá el hermano del rey, Andrew, aunque ya no trabaja en la familia real, así que toca descansar y quitarse del durísimo trabajo que supone cobrar millones por tener un puesto solo testimonial.

En la ceremonia podemos esperar caras conocidas: más de cien mandatorios de alrededor del mundo, incluyendo a Jill Biden y, se supone, los Reyes de España. En lugar de las 8000 personas que invitó su madre, Carlos III ha invitado solo a 2000. Y tú pensando que tu grupo de amigos era grande, ¿eh?

¿Qué más va a pasar ese fin de semana?

Primero habrá un concierto en el Castillo de Windsor en el que cantarán Lionel Richie, Katy Perry y Take That. Además, se instará a que la gente prepare una comida de lujo para celebrar que tienen nuevo soberano. Por supuesto, diferentes lugares de Reino Unido tendrán iluminaciones especiales y, quizá lo más importante, el lunes será fiesta para todos los británicos. Al fin algo que todos entendemos.

La coronación ya está aquí, y parece que este rey está dispuesto a ser más moderno que Isabel II. No parece que se vaya a abrir un TikTok mañana, pero al menos abre sus puertas a una (supuesta) austeridad. Habrá que verlo. De momento, toca celebrar: cualquier excusa es buena para una comilona a gusto.

La Coronación de Carlos III tiene su primera baja importante (pero todos la entendemos)

En la coronación de Carlos III, el monarca que nadie pensó que llegaría a reinar, su hijo Harry irá a ver la ceremonia medieval con medios del siglo XXI… pero sin su esposa Meghan.

Ah, sí, la corona británica. La que en España conocemos por los chistes de las series británicas, la canción de Zapato Veloz sobre Lady Di que decía “Se lió con Carlos el Orejas, el más guapo anglosajón” y los líos de ‘The Crown’. No ha habido cacerías de elefantes ni huidas a Abu Dabi, pero a cambio han tenido conversaciones sobre tampones e hijos que ya no se hablan. Hoy, en la coronación de Carlos III, el monarca que nadie pensó que llegaría a reinar, su hijo Harry irá a ver la ceremonia medieval con medios del siglo XXI… pero sin su esposa Meghan. Drama.

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A Meghan mía, princesa de un cuento infinito

Vamos a poneros un poco en situación, porque la verdad es que bastante tenemos en España como para cnetrarnos en lo que hacen en Reino Unido: en enero de 2020, Harry y Meghan Markle decidieron que a ellos eso de tener que hacer tareas monárquicas (como ir a hospitales o a misas aburridísimas) no les iba y preferían dedicarse a preparar series para Netflix y hacer entrevistas polémicas con Oprah Winfrey. Desde que sacara los trapos sucios de la familia en dicha entrevista, Harry y su familia han roto lazos por completo. Bueno, más o menos.

Meghan Markle, antigua actriz, actual escritora de cuentos para niños, creadora de series y mocatriz, no cae bien a la corona británica. Y conocedora de todos los problemas que ha traído a la misma, ha decidido no ir a la coronación de su suegro, una decisión dura que, sin duda, habrá recibido con lágrimas en los ojos mientras se toma un cruasán en bata y se pone a ver la última temporada de ‘The Crown’ aprovechando que Harry no está en casa.

El Rey Carlos ha dicho que el gesto de invitar a su hijo es una manera de hacerle saber del “amor por Harry y Meghan mientras continúan construyendo sus vidas en otro país”. Vamos, que te quiero mucho, pero lejos. Según dicen las malas lenguas, Harry y su hermano no se hablan desde 2020 y ni siquiera comparten coche (por otro lado, son príncipes, no necesitan hacer un Blablacar) ni se tienen cariño.

Que Meghan no asistiera a la coronación ha sido visto como algo predecible por la siempre incisiva prensa británica (si un día váis al Reino Unido, no dejéis pasar las portadas de las revistas sensacionalistas: nos llevan mil años de ventaja), que creen que ha sido el mal menor: mejor que no vaya para eliminar el dramita. Al final, no se diferencia tanto de aquella vez que tu primo Fernando se casó y la novia de su hermano tenía que trabajar y nadie le cambiaba el día. Solo que con coronas y trajes largos.

Meghan y Harry siguen trabajando en ellos mismos, mientras tanto. Literalmente: además de la entrevista han sacado libros y docuseries basados en su pareja y su valentía de romper con una familia que les daba la paguita cuando ya eran multimillonarios para los restos. Un poco como el adolescente que tiene un padre millonario y se va un año a Nueva York a reflexionar.

Eso sí, Harry ha dejado claro que la pelota está en el tejado de los británicos: “Necesitamos una conversación constructiva, una que pueda pasar en privado y que no se filtre”. Si habéis visto ‘Spencer’ ya sabréis que eso no es tan sencillo. Y si no, llevaos algo de este artículo además de un poquito de mala leche: una recomendación majísima.