La serie documental de Meghan Markle: With Love, Meghan se estrena en Netflix

Netflix ha estrenado esta semana la primera temporada de With Love, Meghan, la serie producida por Meghan Markle, Duquesa de Sussex y esposa del príncipe Harry. Este nuevo proyecto, que busca reimaginar el género, ha sido muy esperado desde que se anunció su desarrollo. Con dos temporadas oficialmente aprobadas, la segunda ya ha completado su filmación, lo que permite prever no solo que será un éxito, sino que apuestan por ella.

Ni siquiera veremos casi su marido: una serie que gira en torno a ella

La serie se destaca por su enfoque innovador, combinando consejos prácticos y cómo hacer en una presentación que desafía las convenciones habituales del género. Markle ha tratado de infundir un nuevo aire a un estilo de programación que ha sido tradicionalmente considerado más superficial. En With Love, Meghan, los episodios abordan temas variados que van desde el bienestar personal hasta la sostenibilidad, siempre con un toque personal que refleja la visión de su productora.

Los críticos han reaccionado con interés a esta propuesta, ya que refleja tanto una evolución en la narrativa del contenido de estilo de vida como el deseo de Markle de dejar su huella en esta industria. Con una producción que combina elementos de entretenimiento y educación, la serie busca atraer a un público amplio, ofreciendo no solo entretenimiento, sino también asesoramiento valioso que puede ser aplicado en la vida cotidiana de los espectadores.

Si bien no han surgido rumores sobre posibles cambios en el formato de la serie o en sus futuras entregas, el éxito de esta primera temporada podría influir sobre cómo Netflix aborda otros proyectos en el mismo ámbito. Los fans de Markle están expectantes y ansían saber cómo continuará la historia de su regreso a la pantalla, después de haber dejado atrás su vida como miembro de la familia real británica.

La Coronación de Carlos III tiene su primera baja importante (pero todos la entendemos)

En la coronación de Carlos III, el monarca que nadie pensó que llegaría a reinar, su hijo Harry irá a ver la ceremonia medieval con medios del siglo XXI… pero sin su esposa Meghan.

Ah, sí, la corona británica. La que en España conocemos por los chistes de las series británicas, la canción de Zapato Veloz sobre Lady Di que decía “Se lió con Carlos el Orejas, el más guapo anglosajón” y los líos de ‘The Crown’. No ha habido cacerías de elefantes ni huidas a Abu Dabi, pero a cambio han tenido conversaciones sobre tampones e hijos que ya no se hablan. Hoy, en la coronación de Carlos III, el monarca que nadie pensó que llegaría a reinar, su hijo Harry irá a ver la ceremonia medieval con medios del siglo XXI… pero sin su esposa Meghan. Drama.

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A Meghan mía, princesa de un cuento infinito

Vamos a poneros un poco en situación, porque la verdad es que bastante tenemos en España como para cnetrarnos en lo que hacen en Reino Unido: en enero de 2020, Harry y Meghan Markle decidieron que a ellos eso de tener que hacer tareas monárquicas (como ir a hospitales o a misas aburridísimas) no les iba y preferían dedicarse a preparar series para Netflix y hacer entrevistas polémicas con Oprah Winfrey. Desde que sacara los trapos sucios de la familia en dicha entrevista, Harry y su familia han roto lazos por completo. Bueno, más o menos.

Meghan Markle, antigua actriz, actual escritora de cuentos para niños, creadora de series y mocatriz, no cae bien a la corona británica. Y conocedora de todos los problemas que ha traído a la misma, ha decidido no ir a la coronación de su suegro, una decisión dura que, sin duda, habrá recibido con lágrimas en los ojos mientras se toma un cruasán en bata y se pone a ver la última temporada de ‘The Crown’ aprovechando que Harry no está en casa.

El Rey Carlos ha dicho que el gesto de invitar a su hijo es una manera de hacerle saber del “amor por Harry y Meghan mientras continúan construyendo sus vidas en otro país”. Vamos, que te quiero mucho, pero lejos. Según dicen las malas lenguas, Harry y su hermano no se hablan desde 2020 y ni siquiera comparten coche (por otro lado, son príncipes, no necesitan hacer un Blablacar) ni se tienen cariño.

Que Meghan no asistiera a la coronación ha sido visto como algo predecible por la siempre incisiva prensa británica (si un día váis al Reino Unido, no dejéis pasar las portadas de las revistas sensacionalistas: nos llevan mil años de ventaja), que creen que ha sido el mal menor: mejor que no vaya para eliminar el dramita. Al final, no se diferencia tanto de aquella vez que tu primo Fernando se casó y la novia de su hermano tenía que trabajar y nadie le cambiaba el día. Solo que con coronas y trajes largos.

Meghan y Harry siguen trabajando en ellos mismos, mientras tanto. Literalmente: además de la entrevista han sacado libros y docuseries basados en su pareja y su valentía de romper con una familia que les daba la paguita cuando ya eran multimillonarios para los restos. Un poco como el adolescente que tiene un padre millonario y se va un año a Nueva York a reflexionar.

Eso sí, Harry ha dejado claro que la pelota está en el tejado de los británicos: “Necesitamos una conversación constructiva, una que pueda pasar en privado y que no se filtre”. Si habéis visto ‘Spencer’ ya sabréis que eso no es tan sencillo. Y si no, llevaos algo de este artículo además de un poquito de mala leche: una recomendación majísima.