Amazon contra la literatura escrita con Inteligencia Artificial. Bueno, más o menos

Como decía en su newsletter, preferiría ver sus libros pirateados que esto.

Imagina que eres un escritor de éxito: ¿Cuál es la peor pesadilla que se te ocurre? Si has dicho “que te plagien” es porque aún tienes que pensar en el siglo XXI. Jane Friedman, autora de libros sobre escribir libros como ‘The business of being a writer’ o ‘How to publish your book’ se ha encontrado, de la noche a la mañana, con seis nuevos manuscritos suyos publicados… por una Inteligencia Artificial.

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Poca inteligencia, muy artificial

Sucedió en Amazon, cuando de la noche a la mañana aparecieron media docena de manuscritos firmados por Jane Friedman en los que ella no había tocado una sola palabra. Ni ella, ni nadie que no fuera un robot. Como decía en su newsletter, preferiría ver sus libros pirateados que esto.

‘Una guía paso a paso para crear buenos libros, construir una plataforma de autor emocionante y maximizar el éxito’, ‘Cómo escribir y publicar un eBook rápidamente y hacer dinero’ o ‘Buenas ideas: Tu guía para escribir un eBook bestseller en Amazon’ son algunos de estos libros. No deja de ser irónico que una inteligencia artificial te quiera dar guías para escribir y publicar bestsellers o, peor aún, darte buenas ideas para que no te quedes seco.

Según cuenta ella misma, podría haber dejado que se hundieran sin valoraciones, pero sentaría un precedente al fin y al cabo: si puedes imitar la manera de escribir de otra persona, hacer un libro en segundos y ponerlo a la venta, ¿dónde queda la autoría real? Viendo que estos monstruos artificiales se estaban añadiendo a su página de Goodreads, la autora decidió poner cartas en el asunto y atajarlo de pleno.

Pero no es solo ella: hay autores que solo en una semana tienen 29 títulos nuevos que no son suyos. Claro, no son Stephen King o Danielle Steel, sino unos con un pequeño nicho de los que se tratan de aprovechar. Y al final pasan más tiempo pidiendo a Amazon y Goodreads que retiren sus productos que, bueno, trabajando.

Podemos pensar que no hay solución para esta plaga, dejar que la IA reine sobre todos nosotros y levantar los hombros en desaprobación, pero realmente es mucho más fácil de lo que parece: Amazon y Goodreads solo necesitan crear una manera de verificar la autoría para bloquear libros fraudulentos fácilmente. Dado que esto hoy es una anécdota y mañana será una realidad, más vale que se pongan las pilas… O que anuncien la victoria definitiva de las máquinas y Skynet. Eh, quién sabe, lo mismo Jane Friedman es nuestra Sarah Connor.

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Ni videojuego, ni serie: ‘The Witcher’ vuelve con una nueva novela inesperada

Ahora, exactamente media vida después ha anunciado que está preparando una nueva novela ambientada en el Continente.

Es posible que conozcas ‘The Witcher’ solo por la tercera entrega del videojuego, o porque viste la primera temporada de la serie de Netflix para ver a Henry Cavill luciendo músculo, pero en realidad todo empezó con las fabulosas novelas de Andrzej Sapkowski, un escritor polaco que escribió su primera historia corta a los 38 años y descubrió a un tal Geralt de Rivia al mundo. Ahora, exactamente media vida después ha anunciado que está preparando una nueva novela ambientada en el Continente.

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Espada y pluma, dos en una

Llámalo Brujero, Gerardo el Magias o como buenamente quieras: lo cierto es que ‘The Witcher’ ha marcado una época en la historia de la ciencia-ficción, y a las palabras escritas les importa poco si te las imaginas con la cara de Cavill o la de Liam Hemsworth (aunque todos sabemos cuál preferimos, claro). Ha pasado una década desde la publicación de ‘Estación de Tormentas’, que contaba aventuras inéditas de Geralt entre los cuentos de sus primeros libros, y vuelve a picarle las ganas de volver a verle montado en Sardinilla.

Sapkowski ya ha comentado alguna vez que no tiene ninguna intención de hacer una secuela de ‘The Witcher’ y que todo lo que escribiera sucedería antes del primer libro, o quizá a modo de intercuela. En una entrevista organizada por Fantastic Talk(s) ha declarado “Sí, estoy trabajando en un nuevo libro de ‘The Witcher’ y de manera bastante diligente”. Es más, anuncia que puede tardar un año en terminarlo, pero no más”.

Y Sapkowski, a diferencia de otros autores de fantasía como George RR Martin, cumple con lo que promete. Solo por comparar, ‘Danza de dragones’ se lanzó en 2011 y doce años después Martin sigue prometiendo que ‘Vientos de invierno’ está a punto de terminar. No le queda nada. Pulir dos cositas aquí y allí. Empezar de cero. Lo que pase antes, vete a saber.

Solo hay una cosa que está realmente clara: después de los últimos datos de audiencia no parece que Netflix vaya a estar por la labor de adaptar lo nuevo de Sapkowski, por lo que sea.

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El fetiche de lo físico: por qué seguimos comprando libros, discos y videojuegos si podemos tenerlos digitales

Antes, una casa podía estar rodeada de libros, discos, DVDs, cómics y videojuegos. Ahora nos basta con cuatro aparatos para tener las paredes de nuestro hogar mucho más limpias… ¿O no?

“A ver cuándo sale en Netflix“; “Ya están las novedades en Spotify”; “Me lo bajo en el Kindle”; “Ha salido en el Game Pass”… Cualquiera diría que la modernidad ha traído, más que grandes novedades en el arte que disfrutamos, diferencias en el modo en que lo hacemos. Antes, una casa podía estar rodeada de libros, discos, DVDs, cómics y videojuegos. Ahora nos basta con cuatro aparatos para tener las paredes de nuestro hogar mucho más limpias… ¿O no?

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El fetiche de lo físico

Seguro que has escuchado (o dicho) alguna vez aquello de “Me lo bajo, y si me gusta, me lo compro”. Por ejemplo, te bajas lo último de Laura Gallego, y al de veinte páginas, ya has decidido que eso mereces tenerlo en físico. Poder tocar las cosas antes era la única manera de disfrutarlas: ahora es un honor guardado solo para lo mejor de lo mejor.

Y las marcas lo saben. Quizá por eso se atreven a lanzar ediciones especiales con más cosas que poder tocar (figuritas, monedas, libretos únicos). Puede que no todo el mundo quiera llenar su casa de cosas, pero, el que quiere, sabe aprovecharlo al máximo. Quizá no te compraras ‘El señor de los anillos’ en una edición de bolsillo, pero… ¿Y una de lujo con los bordes de las páginas de oro y tamaño gigante? El formato físico sirve no ya como simple consumo, sino como decoración y estatus.

Puede que jamás vayas a poner ‘Casablanca’ o ‘El puente sobre el río Kwai’ en el reproductor de Blu-Ray teniéndolas en streaming, pero tener sus ediciones de coleccionista es una manera de reconocer su valía, mostrar tus gustos a los visitantes de tu casa y, oye, si algún día sucede el mil veces anunciado apocalipsis online, tener un plan B. Por más que haya quien se empeñe en anunciar que ahora lo que se lleva son los espacios vacíos para dejar fluir el zen, si tienes un par de hobbies, esos lugares donde no hay nada se van a llenar muy pronto.

De aquí para allá

De acuerdo, sí, es mucho más fácil pasar una canción a otra persona simplemente compartiendo un link en lugar de coger el CD (o el vinilo), ir a su casa y dejárselo. Pero hay un motivo por el cual seguimos coleccionando vinilos más allá de la calidad musical: es la sensación de poseer algo. Aunque compremos el disco digitalmente y venga cargado de extras, siempre sentiremos más nuestro algo que podemos manipular, tocar y prestar. No es simple nostalgia, es ser humano.

Habrá quien diga “Claro, bueno, ¿y entonces qué pasa con los periódicos y las revistas? Están en plena crisis en su formato físico”. Es cierto. Carecen de la magia del coleccionismo y, por tanto, siempre se han visto más como contenido desechable: el paso al digital es más sencillo, especialmente porque lo que buscamos -la actualidad- siempre va a estar más al día en Internet que en papel un día después. Con las revistas pasa parecido, es el siguiente paso lógico: no sentimos la pulsión de coleccionarlas, no son un objeto fetiche.

Por más que haya agoreros que tratan de matar el formato físico, lo cierto es que cada año hay más y más cómics y mangas publicados, más y más vinilos van tomando su lugar, más y más videojuegos de toda clase y color. Incluso juegos indies que salieron exclusivamente en digital han terminado saliendo en físico por esta tendencia a tener lo bueno encapsulado en nuestras manos. Si lo tengo, es que lo estoy reconociendo. Es que dice algo sobre mí.

El problema del cine

En esta búsqueda nueva por ver qué sobrevive en el formato físico ya hay un formato que ha quedado herido de muerte (al menos en España): el Blu-Ray. Si en Reino Unido y Estados Unidos aún vive un momento muy dulce, en parte gracias a colecciones como las de Criterion o Arrow, en nuestro país, que siempre fue más pirata que otra cosa, la llegada del streaming ha condenado definitivamente a los discos con películas (y series) al ostracismo.

Es la excepción: aunque pudiera parecer que Spotify ha matado los discos para crear, a cambio, una vía de ganancias a través de más conciertos, lo cierto es que los vinilos tienen una comunidad más que viva que ha tomado a todo el mundo por sorpresa. Pasa lo mismo con los libros: por más que Amazon se empeñe, por un poco más muchos preferimos tenerlos en la mano y poder llevarlos de viaje sin tener que estar pendientes de la batería.

Normalmente no hay que hacer caso a los que anuncian “el futuro”, ya venga en forma de NFT, criptomoneda o formato digital, porque Nostradamus 2.0 no existe: la revolución del espacio físico no solo debe ser bonita. También debe llenarnos interiormente de un simple vistazo. Y eso, un Kindle, por más que se empeñen, no lo conseguirá jamás.

7 libros imprescindibles para entender la Coronación (que no son ‘Juego de Tronos’)

Hay mucho más que leer para entender quién es el príncipe Carlos, Camilla, por qué la Coronación es un evento tan importante y, sobre todo, por qué debería importarnos tanto lo que pase a partir de ahora.

Sí, todos hemos pensado inevitablemente, cuando ha llegado el momento en el que Carlos III se ha declarado rey de los ingleses, en Joffrey durante ‘Canción de hielo y fuego’, la saga de novelas inacabada (de momento) de George RR Martin. Sin embargo, hay mucho más que leer para entender quién es el príncipe Carlos, Camilla, por qué la Coronación es un evento tan importante y, sobre todo, por qué debería importarnos tanto lo que pase a partir de ahora. Ojo, porque para la mayoría de ellos necesitaréis saber inglés. ¡Oh, my god!

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‘The Palace Papers’, de Tina Brown

Tina Brown ya contó la historia de la familia británica más famosa a través de Lady Di, cortando en el momento de su muerte. Ahora retoma desde ahí y sigue adelante terminando con el fallecimiento del príncipe Phillip. De muerto a muerto, vaya. Los más fans de los affaires y los problemas dentro del palacio probablemente ya sepan todo lo que el ensayo va a contar, pero para los que no, es un acercamiento perfecto hecho por una persona que no es la mayor fan de la Corona, pero comparte un enemigo común con ella: Meghan Markle.

‘Coronation: A history of the British Monarchy’, de Roy Strong

¿Quién sabe? Es posible que tengas interés por saber todos los detalles sobre las Coronaciones británicas e ir más allá del típico artículo de Wikipedia. Hay que tener en cuenta que la primera de la que se tienen datos específicos tuvo lugar el 6 de enero de 1066, cuando el rey Harold II se alzó. Su reinado duró once meses porque, bueno, era la época de morirse pronto. ¡Ah! La tradición dice que lo hizo por culpa de un flechazo en el ojo. Puestos a morirse, esta es de las mejores maneras.

‘En la sombra’, del Príncipe Harry

Cuando Harry dijo que se iba de la familia real para vivir en Estados Unidos junto a Meghan, muchos intuyeron que desde entonces se iba a dedicar a capitalizar su vida. Y pocas maneras más rentables que hacerlo que vendiendo un libro de memorias en el que cuenta su drama encerrado en una jaula de oro repleta de riquezas y muy poca libertad. Si te gusta el salseo pero también las pullas más o menos divertidas, ni te lo pienses: los ricos también lloran

‘The royal we’ y ‘The heir affair’, de Heather Cocks y Jessica Morgan

Estos no son dos ensayos, sino dos novelas de ficción basadas en la realidad que cuentan la historia de Kate, una muchacha americana que acaba saliendo con el príncipe heredero a la corona británica. Solo con esto ya se aseguraría miles de unidades vendidas, pero además las autoras le dedican cariño y amor a la novela: la única crítica es que al final deciden divergir de la historia para contar pura ficción. Sin mucha sorpresa, la secuela no gustaría demasiado a los fans.

‘Harmony: A new way of looking at our world’, por el Príncipe de Gales

En el fondo agradezco mucho a Felipe VI nunca le haya dado por escribir o que a Froilán no le apetezca contar su vida, porque en el Reino Unido están plagados de libros escritos por la familia real. Como prueba, este ‘Harmony’, perpetrado por Carlos, en el que trata de crear conciencia sobre la protección de la naturaleza y habla sobre el cambio climático y otros problemas de nuestra sociedad. Justo de la boca más capacitada para hablar: el rey de Inglaterra.

‘Kohinoor,’ de William Dalrymple y Anita Anand

Entre tanta historia bonita y tanto cuento de hadas siempre hay tiempo para una lección de historia. Koh-i-noor es un diamante de 108 quilates que la Reina Victoria se apropió en 1877. Isabel II se negó a devolverlo, en parte porque, según dijo David Cameron, si lo hiciese, el siguiente paso sería que todos los países tratasen de recuperar sus posesiones del Museo Británico. Lo que no sería mala idea, todo sea dicho. Este libro cuenta la historia del diamante, su supuesta maldición y por qué Camilla ha decidido no usarlo en su corona. Una joya de libro, vaya.

‘Coronation year’, de Jennifer Robson

La Coronación de Charles III ya ha tenido lugar y ni de lejos se hablará de ella durante años tanto como se habló de la de Isabel II. Esta novela de ficción trata de los residentes de un hotel londinense que se juntan en un thriller inesperado para el tema que trata. 1953, hotel Blue Lion, varias personas tratando de salirse con la suya con objetivos antagónicos. No todos acabarán bien (salvo la reina, que, spoiler alert, acabará reinando hasta 2022).

Cuando Stephen King cometió el peor error de su vida tirando ‘Carrie’ a la basura

¿Y si os contamos que el Rey del Terror estuvo a punto de tirarlo todo a la basura?

“El aspecto físico de Stephen King no refleja su tremenda inteligencia como escritor”. Hace años, un libro sobre el autor introducía este pie de foto que ha pasado a la historia. Y eso que King (también conocido como Richard Bachman) es uno de los autores más respetados y prolíficos de la historia: en su haber tiene 65 novelas, más de 200 historias cortas y unas 60 películas basadas en su obra a las que se suman una barbaridad de cortometrajes, obras de teatro e incluso musicales. Pero, ¿y si os contamos que el Rey del Terror estuvo a punto de tirarlo todo a la basura?

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Mi Carrie me lo robaron

1967. Un Stephen King de veinte años consigue vender su primer relato corto a la revista ‘Startling mystery stories’ por 35 dólares. La historia, que apareció en el número 6 de la cabecera, jamás sería reimpresa en antologías del autor ni traducida al castellano de manera oficial (sí en un fanzine). Poco a poco, King fue vendiendo historias a diferentes medios mientras lo compaginaba con su trabajo de conserje en un instituto y profesor de inglés en otro. La buena vida.

No es que no intentara escribir novelas, claro, pero todas acababan inevitablemente en un cajón tras ser rechazadas por diferentes editoriales. Le ocurrió con ‘La larga marcha’ (que después sería una de sus mejores obras) y con ‘La espada en la oscuridad’, un relato antibelicista de 150.000 palabras que, según reconoció King después, es absolutamente ilegible. Su mujer Tabitha (con la que sigue casado desde 1971) y él vivían en una caravana a las afueras de Hermon, en Maine, y su situación no tenía visos de mejorar. Y sin embargo…

En 1971, nuestro protagonista estaba limpiando el baño de las chicas de un instituto cuando se encontró de frente con una caja de artículos de higiene femenina y le chocó. Era otra época. Poco después, recordó un artículo que había leido en la revista ‘Life’ sobre fenómenos poltergeist y actividad telequinética en adolescentes. ¿Os suena de algo? Stephen King cogió la máquina de escribir de Tabitha y se puso a escribir desde la perspectiva de una estudiante de instituto: una tal Carrie White.

A la papelera

La base de la historia, tal y como la tenía el autor en la cabeza, era similar al inicio de la adaptación que después haría Brian De Palma: una chica empieza a menstruar en las duchas y el resto de sus compañeras se ríen de ella. Sin embargo, después de tres páginas decidió que no lo estaba haciendo bien: no podía ponerse en el punto de vista de una mujer ni sabría como reaccionarían. Además, Carrie no terminó de gustarle como personaje por su falta de conexión emocional con ella. Hizo una bola con las páginas, las tiró a la basura y se fue a dormir, pensando en que el día siguiente seguiría atrapado en esa vida que no quería tener.

Fue Tabitha la que recogió las hojas de la papelera la mañana siguiente y quien le convenció de seguir escribiendo por un simple motivo: quería saber cómo continuaba la historia. Y si su marido no sabía cómo introducir la perspectiva femenina, ella se la daría. No le sirvió para entender del todo a Carrie, pero finalmente lo consiguió al hablar con dos alumnas de su instituto: una llevaba el mismo vestido a clase siempre debido a la pobreza de su familia y, como consecuencia, sufría bullying. La otra estaba creciendo en una familia fervientemente religiosa.

Sumando a las dos, la telequinesia y los tampones ya podía ponerse a escribir de verdad, a pesar de que para él era una pérdida de tiempo que jamás iba a llevar a nada. Tras 98 páginas la dio por terminada y la guardó en un cajón. La odiaba con pasión, aunque eso no evitó que en diciembre de 1972 le diera un repaso hasta convertirla en una novela hecha y derecha. En dicha novela, Carrie, al final, destruía un avión después de que le crecieran cuernos, pero su editor le convenció para cambiarlo. Por lo que sea. Para sorpresa del propio autor, se cantó Bingo: la editorial Doubleday le había comprado los derechos y estaba dispuesta a publicarla.

La vaca que Carrie

Esto es lo que se suele contar, pero lo cierto es que fue rechazada hasta treinta veces. Ojo: ¡Treinta! No es de extrañar que Stephen King nunca haya ocultado su absoluto odio hacia ‘Carrie’, a la que califica de torpe y falta de arte, pero eso no impidió que en 1974 se lanzaran 30.000 ejemplares por los que consiguió 2500 dólares de la época (unos 15.000 de ahora). Poco después, la editorial New American Library pagaría 400.000 billetes por los derechos. No le salió nada mal: en su primer año vendió un millón de ejemplares y, tras la película de 1976, se convirtió en el número uno durante semanas.

En 1975, aprovechando el éxito cinematográfico que estaba por venir, King publicó ‘El misterio de Salem’s Lot’ y, poco después, ‘El resplandor’ y ‘Rabia’. Desde entonces, raro es el año en el que no publica al menos una novela (o una colección de relatos cortos). ‘Carrie’ tuvo tres adaptaciones a cine, una secuela fílmica terrible, un musical, un episodio de ‘Riverdale’ basado en dicho musical y estuvo a punto de ser fraccionada como serie de televisión. Para ser tan supuestamente torpe, ni tan mal.

Así que si alguna vez has tenido ganas de tirar todo lo que estuvieras escribiendo a la papelera de reciclaje, deja que alguien le eche un vistazo. ¡Eh! Igual tu carta para hacerte millonario está descansando ahora mismo entre la basura.

La sinvergonzonería de los 90: los libros de ‘Pesadillas’ que adaptaban la serie que adaptaba las novelas

RL Stine se hacía de oro con los libros, la serie, spin-offs como ‘En busca de tu propia pesadilla’, juegos de mesa y todo tipo de merchandising. Y mientras, en Scholastic no paraban de pensar en la manera más fácil de capitalizar aún más el éxito.

Puede que nada encapsule mejor lo que fueron los 90 que ‘Pesadillas’, tanto la saga original de 62 libros (de los que en España solo llegaron a publicarse 60) como la serie de televisión que trataba de aterrorizar a toda una generación en ‘Club Megatrix’ con su consabido “Temblad, muchachos, temblad, qué miedo váis a pasar”.

1995 y 1996 fueron una auténtica “Pesadillamanía”, especialmente en Estados Unidos (aunque ojo a la publicación de la revista ‘Pesadillas’ en España y otros actos de dudosa legalidad). RL Stine se hacía de oro con los libros, la serie, spin-offs como ‘En busca de tu propia pesadilla’, juegos de mesa y todo tipo de merchandising. Y mientras, en Scholastic no paraban de pensar en la manera más fácil de capitalizar aún más el éxito. Lo consiguieron, claro. Vaya que si lo consiguieron.

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La novela basada en el episodio basado en la novela

Antes de ‘Pesadillas’, Stine ya era conocido en el mundillo editorial: escribía rápido y de forma eficiente, y sus novelas de ‘La calle del terror’ eran todo un éxito. Quizá por eso le propusieron transformar el terror adolescente en miedos infantiles con una colección que dudó si escribir, pero acabó haciéndole mundialmente famoso: aún ahora siguen saliendo nuevas novelas de la saga, aunque ya sin repetir el éxito loco de antaño, claro. En julio de 1992, ‘Bienvenidos a la casa de la muerte’ y ‘¡No bajes al sótano!’ se publicaron ante la indiferencia general. Tres años después, se estrenaba una serie que llegaría a los 74 episodios.

‘Pesadillas’ no adaptó solo 48 libros de la saga original: también llevó a la televisión relatos cortos y un par de libros de la serie consecuente, ‘Pesadillas 2000’. Incluso hubo tres episodios, apodados ‘Chillogy’, que fueron historias completamente nuevas. De hecho, allí RL Stine ni siquiera estuvo acreditado como guionista. Y era extraño, porque su nombre estaba en todo, desde las novelas que claramente no había escrito él hasta la sinvergonzonería máxima para sacar el dinero a los niños de los 90: ‘Goosebumps presents’.

Cada capítulo de ‘Pesadillas’ estaba basado en un libro original de unas 120 páginas. Pero desde Scholastic pensaron que aún podían ganar unos dólares más lanzando a la venta libros más pequeños basados en los episodios televisivos y en los que RL Stine solo pondría el nombre en la portada, pero no escribiría ni una sola palabra. El primer experimento, en febrero de 1996, fue un pequeño libro de 57 páginas basado en ‘Terror en la biblioteca’. Y la máquina de hacer billetes dio un giro más.

Casi veinte

Uno podría creer que nadie caería en un engaño tan obvio, pero lo cierto es que se llegaron a publicar 18 libros entre febrero de 1996 y febrero de 1998 de la mano de distintos autores, como Carol Ellis (experta en escribir libros por encargo de sagas como ‘Cheerleaders’ o ‘Zona Límite’), Megan Stine (no relacionada con RL Stine y que acabó haciéndose un hueco escribiendo biografías para niños) o Francine Hughes (que venía de adaptar a novela ‘Space Jam’ y ‘Beethoven 2’). Vamos, un fiasco con todas las de la ley.

Es posible que estéis pensando en el motivo por el que estos libros existían. Y, bien mirado, tiene sentido: se trataba de una época sin streaming, en la que no había casi lanzamientos en VHS de episodios televisivos. Si te había gustado mucho un capítulo, tenías que darte prisa y grabarlo o esperar a que volvieran a emitirlo. Estos libros, que contenían imágenes a todo color, eran una manera de mantenerlo vivo en la memoria. En la época dorada de las novelizaciones de cualquier tipo a nadie le pareció una rareza. ¡Ah! La parte buena es que, como se hacían con guiones y no con los episodios finales, podías ver (bueno, leer) algunas escenas inéditas. Algo es algo.

‘Pesadillas’ cuenta en la actualidad con más de doscientas novelas que han convertido a RL Stine en millonario. Eso sí, no parece que en este día del libro muchos vayan a salir al Retiro esperando encontrarse con las adaptaciones literarias de las adaptaciones televisivas de estas novelas para niños. Pero al menos ya sabéis que existen: ¡No todo el mundo lo hace!

Qué son los booktokers y cómo encontrar las mejores recomendaciones literarias… en TikTok

La literatura ha vuelto a ser una de las aficiones primordiales entre la Generación Z gracias, paradójicamente, a TikTok.

Es posible que hayas leído aquello de que la generación Z busca antes en TikTok que en Google. No es verdad (era una frase sacada de contexto que hablaba de hábitos en la compra de moda), pero cada vez se acerca más a la realidad. Quizá algunos creáis que los influencers de Instagram, Twitter, YouTube o -en caso extremo- la prensa tienen la sartén por el mango a la hora de recomendar y convertir una novela desconocida en un éxito de público, pero lo cierto es que ese es el mérito de TikTok y los booktokers. ¿Aún no les conoces?

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Tik, Tok, libro

Libros adictivos y rápidos de leer”, “Libros de Booktok que sí recomiendo”, “Si te lo has leído, me caes bien”, “Libros en 60 segundos”… Por más que desde las altas esferas de la cultura se haya intentado promover la lectura mediante campañas y comentarios un tanto desfasados de autores desconocidos para los jóvenes, lo cierto es que la literatura ha vuelto a ser una de las aficiones primordiales entre la Generación Z gracias, paradójicamente, a TikTok. Si todo esto te suena a chino y eras de los que creían que TikTok estaba destruyendo la cultura en lugar de aupándola, no te apures: todos tenemos un boomer en nuestro interior.

Los booktokers pueden agotar ejemplares de libros que se lanzaron cuatro años antes, hacer y deshacer fenómenos: las editoriales han dejado de fijarse en las páginas web más sesudas para centrarse en los influencers que, en solo un minuto, son capaces de vender un libro a sus seguidores. Novelas como ‘Romper el círculo’, ‘Los seis de Atlas’ o ‘Los siete maridos de Evelyn Hugo’ puede que nunca hubieran tenido más recorrido comercial si no fuera porque una adolescente los descubrió y los hizo virales rápidamente.

El fenómeno de recomendar libros a través de vídeos existe desde los tiempos de los booktubers. Pero desde 2016, el cambio de red social predilecta llevó consigo un cambio también de actitudes. Ya no interesa que me convenzas en diez minutos de las bondades de una nueva novela juvenil. Ahora tienes uno. Si puede ser menos, aún mejor. Los estudios están demostrando que, en todo el mundo, la Gen Z se refugió en la lectura a partir de la pandemia y el confinamiento. Sin amigos ni noches de fiesta, TikTok se convirtió en un lugar clave para tener un nuevo hobby, conseguir ideas, recomendar y devorar página tras página. No es tan raro al fin y al cabo, ¿no? ¿O acaso tú no te fías de tus amigos para elegir tu siguiente libro?

No juzgues TikTok por su portada

Obviamente, este fenómeno tiene, para las editoriales, el mismo problema que cualquier influencer: salvo fenómenos muy puntuales, es imposible saber el fenómeno real en ventas de las novelas que se promocionan. Saben que influyen, pero no cuánto. No es un problema: el coste que tiene para la empresa enviar cien ejemplares es mínimo para el resultado que pueden obtener.

@esperanzalruz

Me pasa siempre. Tengo la impresión de que #booktok va más rápido que mi capacidad de lectura. ? #booklover #lectorestiktok #booktokers

♬ Monkeys Spinning Monkeys – Kevin MacLeod & Kevin The Monkey

Puede que haya alguno quejándose de que grandes obras maestras de la literatura, como ‘Crimen y castigo’ o ‘El Quijote’ no estén representados en esta nueva generación de lectores. Francamente, ni falta que hace. En TikTok saben fomentar la lectura de aquello que quieren leer: sus líderes de opinión no paran de ir, novela tras novela, saga juvenil tras saga juvenil, hojeando todo lo que les afecta personalmente. Quizá por eso hemos visto un incremento en literatura millennial y Gen Z como la fabulosa ‘Supersaurio’ o la muy punk ‘Taller de chapa y pintura’. Hay que dar al lector lo que quiere leer.

Pero no todo son recomendaciones: los booktokers son conscientes de que sus canales no deben parecer solo simples Teletiendas o recomendadores automáticos, y por eso a menudo suben pequeños sketches, bromas identificables, memes y más, siguiendo trends que traspasan la propia comunidad. TikTok tiene un lenguaje único, unas pautas narrativas diferentes a cualquier otra red social, y no iba a ser menos en la recomendación literaria.

¿Quieres algunos nombres para saber por dónde empezar? Apunta algunos: @anne.r.r._ @saraar_fer @libroslibroslibros o @andreorowling son solo unos pocos por donde empezar. A partir de ahí, déjate llevar: el algoritmo de TikTok es caótico e impulsivo y nada hace presagiar qué vídeo se convertirá en un éxito y cuál no… Pero suele acertar en lo que queremos ver. Y, por tanto, en lo que vamos a leer.

Siéntate, disfruta y busca #booktokers en el buscador de TikTok: ¡Hay que saber adaptarse a los tiempos que corren!

Cómo elegir la rosa perfecta en Sant Jordi

Recomendaciones de libros y cómics vas a leer en todas partes, pero… ¿Sabes cómo escoger la rosa perfecta?

El 23 de abril de 1917 se empezó a construir el Metro de Madrid. El de 1925 se editó ‘El Quijote’ en braille, y el de 2005 se subió el primer vídeo de la historia a YouTube. Y, sin embargo, el día de hoy es recordado y celebrado todos los años por una sola cosa: Sant Jordi o, lo que es lo mismo, el día del libro… Y, si vives en Cataluña, el de la rosa. Porque recomendaciones de libros y cómics vas a leer en todas partes (ojo a ese ‘Cornelius’, la gran obra maestra de 2023), pero… ¿Sabes cómo escoger la rosa perfecta? Ven, que te lo contamos.

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Al partir un libro y una flor

Puedes pensar “Bueno, no es tan difícil: compro una rosa, la regalo, y ya está, ¿no?”. Pero la realidad es mucho más compleja. Primero debes fijarte bien en el tallo: si quieres que tu rosa sobreviva desecha aquellas con uno más fino y débil. Las buenas, las que duran años, tienen un tallo grueso y duro. Por favor, no penséis sucio.

Es habitual que en Sant Jordi intenten colarte rosas ya ajadas como recién cortadas, pero tú vas a tener el ojo suficiente como para pillar sus imperfecciones. Pellizca el lugar donde los pétalos y el tallo se unen: si está débil y notas agüilla, es una flor que lleva días cortada. Mucha atención a la firmeza en ese punto: es esencial para una rosa en condiciones.

El siguiente punto va a causar polémica, pero haznos caso: cuando estés a punto de comprar la rosa, fíjate en los pétalos exteriores… Y compra esa que los tenga feos. Sí, sí, no nos hemos vuelto locos. Estos pétalos feos protegen al resto y cuando la flor se abre no se ven: ¿Quieres que llegue intacta a casa? Pues ya sabes lo que toca. La belleza está, literalmente, en el interior.

Pero, ¿y si lo que tú quieres es ser original y no caer en las rosas típicas? Tienes miles de opciones: rosas de madera (incluso con vuestros nombres grabados), al estilo ‘La bella y la bestia’ o, nuestra favorita, de chocolate. Porque lo de regalar rosas está muy bien, pero comer en pareja une como nada. ¡Ah! Y no te olvides de acompañar la flor con un buen libro. En Softonic tenemos nuestras recomendaciones particulares, pero seguro que puedes confiar en tu buen gusto. ¡Feliz pasar de páginas!