Punisher es uno de los héroes de Marvel más controvertidos. Violento, torturado y siempre con un arma en la mano, ha sido siempre una nota discordante en el universo de Marvel. Una que ha dado muchos matices a los otros superhéroes y que ha permitido explorar temas más oscuros y adultos de los cuales normalmente se han permitido los superhéroes, especialmente aquellos más asentados en la virtud de no hacer daño a nadie mientras trabajan en solitario.
Pero su creador, Gerry Conway, nunca tuvo miedo de hablar de temas delicados. Algo que demostró en una dilatada carrera llena de excepcionales creaciones, tanto en términos de creaciones como de historias, que le han hecho valedor de una gran importancia en la historia del cómic. Aún más ahora, que nos ha abandonado.
Fallecido durante este mes de abril a los 73 años de edad, por causas desconocidas pero tras años de combatir contra el cáncer, deja atrás una asombrosa carrera en el cómic que ha cambiado a los superhéroes para siempre. Algo de lo que vamos a hablar hoy para que no caiga en el olvido un hombre que fue Punisher, pero fue mucho más. Porque su importancia va mucho más de una única creación.
Un jovencísimo creador
Conway comenzó a trabajar en el mundo de los cómics a los 16 años, escribiendo la historia Aaron Philips’ Photo Finish en el número 81 de House of Secrets de DC Comics en 1969. Su primer cómic de superhéroes sería para Marvel, donde escribiría en número 72 de Daredevil, en enero de 1971, y en mayo de ese mismo año se encargaría de escribir el primer número de Savage Tales, donde aparecería por primera vez el Hombre Cosa, el primer personaje creado por él. Cuya creación, tanto del personaje como del cómic, se atribuiría tanto a Conway como a Stan Lee, Roy Thomas y Gray Morrow.
Su gran año será, sin embargo, 1972. Porque además de escribir el primer número del popular cómic La Tumba de Drácula, se encargará de una de las series más importantes de Marvel, si es que no la más importante: The Amazing Spider-Man.
Conway tenía solo 19 años y nadie había tocado a Spider-Man hasta el momento aparte de Stan Lee. Pero entre el número 111 y 149, que fueron de agosto de 1972 hasta octubre de 1975, dejó una marca indeleble en el personaje. Fue él quien firmó la muerte de Gwen Stacy en el número 121 de junio de 1973, también quien creó a El Chacal, un villano que aún hoy sigue apareciendo de vez en cuando en las historias de Spider-Man, y más importante, creó a un antagonista de Spider-Man que pronto acabaría siendo mucho más que eso: Frank Castle, alias Punisher.
Un hombre llamado Frank Castle
Creado por Conway y por los artistas John Romita Sr. y Ross Andru, la primera aparición del personaje fue en el número 129 de The Amazing Spider-Man, en febrero de 1974. Presentado como un vigilante, muy inspirado por el protagonista de las novelas The Executioner de un veterano de Vietnam que busca venganza contra la Mafia por asesinar a su familia, fue un contraste brutal con respecto de todo lo que hasta entonces se había visto en el cómic de superhéroes. Era un violento tenía ideas completamente enfrentadas a lo que hacían los superhéroes, especialmente uno como Spider-Man, lo cual llevó a que chocaran de forma constante.
Con el diseño esbozado por el propio Conway y luego concluida por John Romita Sr., el cual se inspiró en el cómic Black Terror de Richard E. Hughes y Don Gabrielson, el personaje ya era más o menos todo lo que le conocemos. Un hombre torturado con unos métodos expeditivos, pero que en su primera aparición intentó lo impensable: matar a Spider-Man por considerarlo demasiado blando. Algo que no logró y que chocaran en sucesivas ocasiones.
Aunque Frank Castle es un personaje que se desarrollará en sus detalles por otros autores —en particular, Garth Ennis, Mike Baron y Greg Rucka—, Conway desarrollaría todos los detalles sobre los cuales construirían posteriores autores. Creando a uno de los personajes más icónicos de la historia.
Su carrera estuvo lejos de acabar ahí, incluso si ese es su punto más destacable. Trabajó en numerosos cómics de Marvel y DC, en una popular tira cómica de Star Trek durante años, e incluso trabajó tanto en el guion como en la producción de algunas de las series de televisión más conocidas y populares de los 80s y los 90s, como Matlock, Hercules o Ley y Orden. Demostrando que su genio iba más allá de las páginas del cómic.
Tras su fallecimiento, sin duda se le recordará por su trabajo tras la creación de Punisher. Quizás también por su excelente trabajo en Spider-Man. Pero Conway es mucho más que eso. Fue un escritor excelente y que demostró que los cómics podían ser más profundos y complejos de lo que se estaba haciendo hasta entonces. También la televisión. Y por eso, le debemos estar agradecidos.