Deconstructeam, el estudio independiente conocido por títulos como The Red Strings Club, Gods Will Be Watching o el extraordinario The Cosmic Wheel Sisterhood, ha anunciado una nueva colaboración con Selkie Harbor, dando vida a Many Nights a Whisper. Este juego corto está diseñado para completarse en una sola sesión y permite a los jugadores asumir el papel del Dreamer, una figura elegida para realizar un ritual sagrado.
Un juego sobre un ritual para el cual sólo tendremos una oportunidad
El ritual consiste en lanzar una bola de fuego utilizando una honda sagrada hacia un cáliz descrito como “imposiblemente distante”. El éxito en este intento es crucial, ya que la comunidad espera que sus deseos se hagan realidad. Sin embargo, la presión es intensa: si el jugador fracasa, se desencadenará una calamidad que afectará a los habitantes del pueblo durante diez años, lo que añade un nivel significativo de consecuencia y responsabilidad al juego.
La jugabilidad se centra en la preparación para el evento ritual. A lo largo del día, el Dreamer entrena lanzando bolas de fuego y se relaciona con su mentor. Durante la noche, tiene la oportunidad de visitar la Confession Wall, donde escucha los deseos susurrados de la comunidad y decide si los cumplirá o no. Este enfoque en dilemas éticos y conversaciones emotivas es característico de Deconstructeam, y se espera que resuene con los fans de su obra anterior.
The Cosmic Wheel Sisterhood es un juego que nos pone en la piel de una bruja obligada a escribir su propia historia… y su propia caída.
Un juego no está terminado hasta que alguien lo juega. Por perfecto que sea, por lo espectaculares que sean sus mecánicas o interesantes que sean las decisiones que hayamos de tomar, si nadie lo juega, es irrelevante. No importa. El acto mismo de jugar al juego es lo que concluye al juego. Sin jugadores no hay juego. Porque el acto de jugar es un acto de creación en sí mismo. Porque el jugador es parte del acto de creación del juego.
Es importante hablar de la creación para hablar de The Cosmic Wheel Sisterhood porque es un tema importante de su narrativa, pero también de cómo se juega. Una de las mecánicas básicas del juego es crear cartas del tarot para lanzárselas a las personas que nos vengan a visitar y, con ellas, saber qué les depara el futuro. Pero antes de entrar en eso, es importante conocer al estudio detrás del juego.
The Cosmic Wheel Sisterhood es un juego creado por Deconstructeam, un estudio de Valencia que fue fundado en 2012. En 2014 publicaron Gods Will Be Watching, un juego que se hizo famoso por su crueldad tanto en términos de dificultad como en cuanto a las decisiones difíciles que nos obligaba a asumir. En 2018 publicarían The Red Strings Club, una aventura cyberpunk de dificultad más amable, de narrativa excelente y de música y arte absolutamente gloriosos. Entre medias, publicaron pequeños juegos de forma gratuita que reunieron en un recopilatorio llamado Essays on Empathy, donde abordaron mecánicas e ideas que después desarrollarían, o no, en sus juegos comerciales.
Esta pequeña presentación es importante porque es importante entender que The Cosmic Wheel Sisterhood tiene el ADN de Deconstructeam. Es experimental no en el sentido de que sea extraño, o complejo, sino en el sentido de que juega con los límites del lenguaje. Mecánico y narrativo. Y lo hace con el propósito de explorar cosas que no podría explorar de la misma manera de otra forma.
En The Cosmic Wheel Sisterhood encarnamos a una bruja que ha sido exiliada durante mil años a un asteroide por haber predecido el fin de su aquelarre. Tras doscientos años, decide invocar a un Titán, una criatura nacida antes que el propio tiempo, para conseguir liberarse de las cadenas. Gracias a él, descubre que no necesita una baraja de tarot para predecir el futuro: puede crear sus propias cartas para hacerlo. Y en vez de recibir respuestas vagas, que debe interpretar con gracia, recibirá respuestas muy concretas que cambiará el futuro de cualquier persona cuyas cartas lea.
Esto sirve como excusa para explorar un universo rico, profundo y peculiar. Uno donde sólo las mujeres pueden ascender y convertirse en brujas, y se aprovecha para explorar temas de género, pero también cómo se conforman las relaciones de poder, o las implicaciones que tienen la inmortalidad. Todo ello mientras nos presenta planetas, comunidades, especies y entidades que se resisten a ser categorizadas en la fantasía o la ciencia ficción.
Por supuesto, detrás de todo esto hay una historia. Pero esa historia también va cobrando forma a través de las cosas que decidamos. Si nuestra protagonista se siente deprimida, cabreada o no siente nada en particular; si desea destruir su aquelarre, salvarlo o no saber nada de él; y si quiere huir del asteroide o ha aceptado su destino, a pesar de todo, está en nuestra mano. La premisa del juego es que hemos sido desterradas a un asteroide y es injusto, pero la historia nos conduce a que nosotros decidamos, junto al juego, cuál es la historia que estamos jugando. Cómo se siente nuestra protagonista y cuáles van a ser las consecuencias de lo que le ocurre.
De hecho, ahora volvemos al principio, en eso influyen las cartas. Nosotros no sólo las leemos, sino que también las creamos. Al combinar diferentes elementos, podemos crear nuestros propios diseños. Pero cada elemento tiene asociados diferentes conceptos. De ese modo, cada carta no sólo es artísticamente única, sino que también tiene lecturas diferentes según lo que hagamos de ellas.
Es por eso que nosotros hacemos el juego en The Cosmic Wheel Sisterhood. Hay ciertos eventos que ocurren siempre y que son inevitables, pero la historia, cómo acaba, cómo se comportan los personajes y cómo se desarrolla la trama, está siempre en nuestra mano. Nuestras decisiones, cómo elegimos declarar que se siente la protagonista, y las lecturas que hagamos de las cartas, dan forma al mundo. A la historia. Nos convierten en los escritores del propio juego al mismo tiempo que lo jugamos. Haciendo explícito nuestro rol en el mismo como ese oráculo que ha condenado a su aquelarre desde el mismo momento que hemos decidido jugar al juego.
Por eso es brillante The Cosmic Wheel Sisterhood. Es diferente, es vibrante, es divertido y es inteligente. Ningún otro juego es tan explícito y tan sutil en ponernos literalmente en la piel de su protagonista. En hacernos vivir el rol de un personaje sin decirnos que estamos roleándolo. Por eso sería una pena si un juego tan brillante como este pasara desapercibido. Porque no vemos todos los días juegos tan excepcionales como The Cosmic Wheel Sisterhood.
Algunos de los enlaces añadidos en el artículo forman parte de campañas de afiliación y pueden representar beneficios para Softonic.