El Espacio es fascinante. En él tenemos todo tipo de planetas, cuerpos celestes, estrellas, gigantes rojas, agujeros negros… De ahí que no dejemos de lanzar telescopios a la profundidad del cosmos para descubrir todos sus secretos.
Y hoy hemos descubierto (en verdad los astrónomos de la NASA) un planeta del tamaño de la Tierra que orbita alrededor de una estrella más allá de nuestro sistema solar está probablemente cubierto de volcanes, según han concluido unos investigadores.
El planeta es técnicamente un exoplaneta, es decir, se encuentra fuera de nuestro sistema solar. En el artículo científico que describe el descubrimiento, los investigadores lo apodaron LP 791-18 d.
Fue descubierto mientras los investigadores estudiaban una estrella pequeña, de la que ya se sabía que albergaba dos planetas más grandes. Esos dos cuerpos fueron descubiertos en junio de 2019 con el satélite Transiting Exoplanet Survey Satellite (TESS) de la NASA.
A 86 años luz de la Tierra
El planeta se encuentra en la Vía Láctea, a unos 86 años luz de nuestro sistema solar. Un año luz equivale a la distancia que recorre la luz en un año. Las observaciones de los investigadores sugieren que el planeta es accidentado y rocoso, con erupciones constantes de volcanes en la superficie.
Los científicos no vieron directamente los volcanes, sino que utilizaron observaciones de la forma en que el planeta interactúa con uno de los otros planetas más grandes que orbitan la misma estrella tenue.
El planeta mayor ejerce un fuerte tirón gravitatorio, lo que puede provocar que el nuevo, más pequeño, se apriete y flexione, calentando el interior y provocando actividad volcánica en la superficie. Por cierto, viene un asteroide a la Tierra.
Las observaciones muestran que el planeta más pequeño se deforma cada vez que gira alrededor de la estrella. El movimiento es comparable al de Io, una luna de Júpiter, que es el cuerpo con mayor actividad volcánica de nuestro sistema solar.
El planeta, que no gira, también podría albergar agua, según los investigadores. Un lado del planeta está demasiado caliente, pero el otro permanece en la noche permanente, lo que, según los científicos, podría permitir “plausiblemente” la condensación de agua.
Según el equipo de investigadores, el planeta también podría sustentar una atmósfera, aunque el tipo de atmósfera que sea capaz de albergar variará en función de su historia de formación.
Uno de los planetas más grandes cercanos a LP 791-18 d ha sido aprobado para ser estudiado más a fondo con el telescopio espacial James Webb, informó la NASA.

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