Toyota ha decidido trasladar un pedido de 1.500 millones a la planta de LG Energy Solution en Michigan, ante la salida de General Motors (GM) del proyecto.
Inicialmente concebida como una empresa conjunta entre GM y LG, esta planta en Lansing ha estado en el centro de la atención tras el anuncio de GM en diciembre, cuando informó que vendería su participación a LG, lo que obligó a esta última a buscar nuevos clientes para asegurar su viabilidad.
Con la transferencia de la orden, se espera que las baterías adquiridas por Toyota se utilicen en vehículos híbridos y eléctricos. Además, LG está considerando la posibilidad de diversificar sus operaciones en el lugar, explorando el sector de almacenamiento de energía en la misma planta.
Objetivo: un millón de coches eléctricos para 2026
Esta fábrica tenía un costo inicialmente proyectado de $2.500 millones, con GM y LG compartiendo la inversión, y ambos recibieron 480 millones en incentivos del gobierno, que GM ahora está ayudando a transferir a LG.
Toyota ha manifestado su intención de aumentar la producción de vehículos eléctricos a al menos un millón de unidades globalmente para 2026, aunque esta cifra es inferior a su meta anterior de 1,5 millones.
Para reforzar su suministro de baterías para futuros modelos híbridos y eléctricos, la automotriz japonesa abrirá una nueva planta en Carolina del Norte.
Sin embargo, también han surgido rumores sobre posibles retrasos en el lanzamiento de un nuevo modelo totalmente eléctrico, un SUV de tres filas destinado a ensamblarse en Kentucky, que podría posponerse de 2025 a 2026.
Además, Toyota ha cancelado los planes para fabricar SUVs eléctricos de su marca Lexus en Estados Unidos, optando por continuar con su importación desde Japón.