Nintendo son la gran compañía más adepta a probar a experimentar con los límites del medio. Probar cosas, experimentar, ver qué es posible hacer dentro del videojuego sin que deje de serlo. Además, en los últimos años han decidido intentar darle una personalidad propia a cada uno de sus personajes y franquicias. Mario es las plataformas, Zelda es las aventuras, Donkey Kong es la acción, y ahora Yoshi parece que es la exploración y la experimentación. O eso invita a pensar su nuevo y fascinante juego.
Un juego que es una enciclopedia natural
Yoshi and the Mysterious Book es el nuevo juego de Nintendo y nos propone una experiencia de lo más singular: rellenar las hojas de un libro que ha perdido la memoria, de nombre Mr. E. Pero no es un libro cualquiera. Es una enciclopedia natural que contiene todo un mundo habitado por toda clase de criaturas adorables, terribles y peligrosas a las cuales deberemos estudiar e investigar para volver a rellenar sus páginas. Una característica cada vez.
¿Cómo se hace eso? Como lo haría cualquier científico: experimentando. Como Yoshi, pudiendo elegir entre ocho de ellos —aunque lo único que cambia es su color—, tenemos que adentrarnos en cada uno de los mundos e ir descubriendo las diferentes particularidades de cada uno de los bichillos que nos encontramos. Qué ocurre si los comemos, si los pisoteamos, si los lanzamos al agua o al lodo, si les damos de comer manzanas o guindillas, o si interactúan con algunas de las otras criaturas.
Todo el juego se basa sobre ese principio básico. La experiencia empírica. Deberemos asegurarnos de intentar descubrir todo lo que podamos de cada criatura a base de exponerlas a situaciones diferentes e intentar averiguar cómo se comportan y reaccionan a las mismas. Lo que nos permitirá rellenar de vuelta las páginas de Mr. E.
Parece infantil, pero no lo es
Esto puede hacer que parezca un juego infantil o enfocado para un público más joven, pero en realidad Yoshi and the Mysterious Book es un juego familiar. Apto para todos los públicos. Aunque los niños de cierta edad lo disfrutarán, el juego requiere un acercamiento metódico y constante que, aunque premia la curiosidad, no deja de ser puramente científico. Requiere experimentación constante e intentar descubrir qué es posible hacer y qué no con cada una de las criaturas dados los elementos de cada uno de los escenarios. O teniendo en cuenta las habilidades del propio Yoshi.
Porque esto segundo es también parte clave del asunto. Aunque la dificultad base es prácticamente inexistente, no pudiendo morir siquiera en la mayoría de niveles, existen picos de dificultad intensos en el juego. Si intentamos conseguir el 100% de cada página el juego nos exigirá un plataformeo y un dominio de las habilidades relativamente intenso, además de fijarnos en el entorno de forma mucho más metódica. Además, tras acabar el juego, se desbloqueará toda una serie de actividades que nos retarán de una forma que no lo había hecho el resto del juego.
Esto hace que el juego sea interesante y nunca se sienta fácil o tedioso. Siempre hay algo que hacer y siempre hay un reto que superar. Añadiendo una capa constante de descubrimiento y reto.
Yoshi and the Mysterious Book es una de las grandes sorpresas del año que, quizás por su aspecto infantil y por venir de Nintendo, pasará desapercibido para mucha gente. Pero es un juego tan brillante como adorable que hará las delicias de cualquiera que quiera un juego que vaya más allá del diseño tradicional del videojuego. Si alguna vez soñaste con ser como Darwin y catalogar criaturas en una tierra perdida basándote en su comportamiento y su entorno, este es tu videojuego. Porque no hay otro igual.