Desde su adquisición por Microsoft, Obsidian Entertainment ha experimentado un notable crecimiento, aumentando su plantilla de alrededor de 170-180 empleados en 2018 a casi 300 en la actualidad. Este crecimiento se refleja en la productividad del estudio, que ha lanzado tres juegos desde 2020: Grounded, Pentiment y Avowed, y tiene programada la llegada de un cuarto título, The Outer Worlds 2, para finales de este año.
Obsidian tienen un plan concreto de cómo operar
Feargus Urquhart, CEO de Obsidian, explicó en una reciente entrevista que la empresa ha mantenido un enfoque sensible respecto a la gestión de recursos, siguiendo un “plan de 100 años”. Este enfoque se centra en considerar cada juego como un “éxito moderado”, lo que les permite asignar tiempo, dinero y personal de manera más equilibrada. Esta estrategia contrasta con la tendencia de otros estudios más grandes que suelen requerir mayores inversiones y, en consecuencia, presiones para alcanzar el éxito a gran escala.
Con un equipo que se considera de tamaño medio dentro de la industria triple-A, Obsidian se distingue por optar por equipos más pequeños y menos ambiciosos, lo que, según algunos analistas, puede interpretarse como una práctica más sostenible. A pesar de este enfoque, los juegos desarrollados por Obsidian han sido bien recibidos, destacándose Pentiment y Avowed por su diseño, narrativa y dirección artística, en lugar de depender de tecnología gráfica de última generación.
La evolución de Obsidian refleja una respuesta a los desafíos que enfrenta la industria, donde grandes nombres como Ubisoft o EA marcan la pauta con presupuestos astronómicos y periodos de desarrollo extensos. No obstante, en un entorno que honra la ambición, Obsidian ha demostrado que es posible crear títulos de calidad sin comprometerse a excesos que pongan en riesgo la viabilidad del estudio.