Kevin Spacey, conocido por su aclamada actuación como el villano Jonathan Irons en el videojuego Call of Duty: Advanced Warfare, dejó una impresión controvertida en el set, según el director Glen Schofield. Spacey, quien en ese momento era una figura de alto perfil tras el éxito de series como House of Cards, no estaba bien familiarizado con el mundo de los videojuegos. Schofield destacó su actuación como “increíble”, pero admitió que el actor “era un poco raro” y que, ocasionalmente, hacía comentarios inapropiados que obligaban al equipo a fingir risas.
Ja, ja, qué gracioso, señor Spacey
A pesar de su extraordinario talento como intérprete, la relación de Spacey con el equipo de producción fue complicada. Schofield reveló que a veces el actor se mostraba difícil y requería un tráiler para estar cómodo durante las grabaciones. La situación dio un giro inesperado en 2017, cuando estalló un escándalo de acusaciones de conducta sexual inapropiada en su contra. Aunque Spacey fue absuelto de los cargos de asalto sexual y no fue encontrado responsable en el caso de Anthony Rapp, su reputación se vio seriamente afectada justo antes del lanzamiento del videojuego en noviembre de 2014.
En retrospectiva, Schofield expresó su alivio por no haber incluido a Spacey en una posible secuela de Advanced Warfare, ya que el escándalo surgió a solo dos meses de la entrega del juego. “Estoy contento de que no lo hiciñeramos”, afirmó Schofield. La próxima entrega de la franquicia Call of Duty, Black Ops 7, promete presentar a muchas celebridades, lo que sugiere un enfoque en la atracción de talentos de alto perfil que compagen con el legado de Spacey, pero sin la controversia asociada.