Pokémon vino acompañada de una serie de animación casi desde el primer momento. Los dos primeros juegos aparecieron en las tiendas niponas el 27 de febrero de 1996, y Ash Ketchum debutó en TXN un año después, el 1 de abril de 1997. Por aquel entonces ya se habían serializado el manga Pokémon adventures (que sigue publicándose con más de 60 volúmenes), y estaba a punto de publicarse el segundo, The Electric Tale of Pikachu, que llegó sorprendentemente censurado fuera de su país de origen. Han pasado casi tres décadas desde entonces, y el anime ya lleva sus buenos 1342 episodios, habiendo cambiado de protagonistas por el camino. Pero no es, ni de lejos, el único espejo en el que la saga se mira estos días.
¡Conserje, te elijo a ti!
Si Pokémon tuvo que cambiar a su protagonista (de Ash a Liko) para adaptarse a los nuevos tiempos, también las series en sí tuvieron que evolucionar, lógicamente: los canales de redes sociales de la saga suelen presentar, de vez en cuando, pequeños cortos que dejan atisbar lo grande que es este mundo, y diferentes experimentos han aparecido aquí y allá. Por ejemplo, a lo largo de los años hemos vivido cosas como Pokémon Chronicles, Pokémon Origins (una historia más similar al juego original), Pokémon Generations o la curiosísima Pokémon Evolutions. Pero nada, nunca, será igual que la serie de Netflix que más dio que hablar en 2023 y que vuelve ahora tras un año y medio de preparación.
Hablo, claro está, de La conserje Pokémon, que utiliza el stop motion para contar historias de la franquicia maravillosas y nunca vistas antes, con Psyduck ayudando a llevar un resort veraniego para las criaturas. Es adorable, pero hay mucho más: cada animador solo podía conseguir 5 segundos de animación al día debido a esta técnica, por lo que los episodios se tardaban en hacer mucho más de lo normal. Además, la serie está plagada de guiños y homenajes al mundo de Pokémon, excluyendo por completo las peleas: para eso ya está la serie original. Aquí, hasta los bichos más peligrosos y poderosos se merecen un día de spa.
La primera temporada tuvo 4 episodios y se veía de un tirón, y la segunda, que se estrenará mañana mismo en Netflix, tendrá otros 4. Mejor poco a poco y que sean buenos que a toda velocidad y que resulten un bodrio, ¿no? La serie muestra que la saga ha tenido que evolucionar a la fuerza: por mucho que siga dirigiéndose a niños y a toda la familia, ya no vale utilizar la animación y las tramas más cutres y simples para llegar a todo su público. Ahora, Pokémon es también de los adultos, y piden (pedimos, para qué negarlo) experimentos tan bonitos, divertidos y encantadores como este.
La temporada 1 es una de las pocas que cuenta con un 100% de aprobados en Rotten Tomatoes, y con razón: era exactamente lo que Pokémon necesita: darse cuenta de que su público no solo necesita la misma historia de siempre (salgo del pueblo, cazo bichos, gano en los gimnasios, etcétera), sino que hay un mundo más que suficiente para hacer todo tipo de entregas. ¿Por qué no un Pokémon de terror? ¿O uno de acción pura? ¿O uno en el que controlemos al Team Rocket? ¿O uno en el que seamos los diseñadores de un poke-resort de vacaciones?

La Conserje Pokémon es todo lo que sigue bien en una saga que, a ratos, se le nota renqueante y repitiendo sus propios errores una y otra vez, y la llegada de su temporada 2 debería ser motivo de regocijo. Vamos, que me marcho a coger la toalla y las pokéballs ahora mismo: esto hay que celebrarlo.