La innovadora serie ‘Los ensayos’, protagonizada por Nathan Fielder, ha llegado a influir en la reciente propuesta legislativa conocida como el ‘Mental Health in Aviation Act’, destinada a abordar de manera más efectiva los problemas de salud mental entre los pilotos en Estados Unidos. A través de su enfoque experimental y provocador, la serie ha destacado la falta de comunicación y las dinámicas de poder tensas entre pilotos y copilotos, enfatizando cómo estas situaciones podrían estar relacionadas con el aumento de accidentes de aviación.
Un tabú del que Fielder se ha hecho eco
El ‘Mental Health in Aviation Act’ busca normalizar la conversación sobre salud mental entre los pilotos y sus superiores, permitiendo que estos profesionales puedan abordar abiertamente sus problemas de ansiedad y otras condiciones sin temor a repercusiones laborales. La propuesta legislativa incluye un financiamiento de 13 millones de dólares destinado a la contratación de profesionales de salud mental, como psiquiatras, para ayudar a combatir este estigma en el ámbito aeronáutico.
Nathan Fielder, quien no solo ha producido esta serie original, sino que también ha obtenido su licencia de piloto, ha estado a la vanguardia de esta causa. En su última temporada, Fielder llevó a cabo experimentos que subrayan las tensiones en la comunicación entre miembros de la tripulación, revelando la profundidad del tabú que rodea los problemas de salud mental en la aviación. Su trabajo ha resonado tanto que ha denunciado públicamente la inacción de la Administración Federal de Aviación (FAA), tildándolos de idiotas por no atender propuestas previas similares que han estado en la Casa Blanca sin avances significativos.
La recepción de la segunda temporada de ‘Los ensayos’ ha sido muy positiva, con críticos elogiando su capacidad para abordar temas serios de manera ingeniosa y entretenida. Si bien el futuro del ‘Mental Health in Aviation Act’ es incierto, la influencia de la serie en el discurso público sobre la salud mental en la aviación es innegable.
Si piensas en HBO seguramente caigas en las mismas series que todo el mundo: A dos metros bajo tierra, Los Soprano, The Wire… Obras maestras de la televisión, sí, por supuesto. Pero, al mismo tiempo, ¿no sientes que se te te queda mucho por ver en un catálogo repleto de maravillas (y de otras series que no lo son tanto)? Hemos explorado en HBO (y en Max, su homólogo que ofrece series online y no en televisión tradicional) para encontrar 6 series no tan comunes ni tan fáciles de reccomendar de las que te vas a enamorar a primera vista. Porque no todo va a ser Juego de Tronos.
Hacks
Después de cuatro temporadas, es imposible no estar enamorado de Deborah y de Ava, la pareja de cómicas más disfuncional de la historia de la televisión. Una egocéntrica cómica de la tercera edad en busca de una reinvención y una guionista joven, comprometida y activista se juntan para relanzar la carrera de la primera. Por el camino hay muchas risas, bastantes llantos, separaciones, uniones y mucha, muchísima amistad. Cada temporada, el listón se eleva un poco más, y harías bien en llegar a tiempo para la quinta. Eso sí: prepárate para caer a los pies de Jean Smart. No puede ser de otra manera.
Los ensayos
Solo tiene dos temporadas, pero Nathan Fielder ya ha cambiado la historia de la televisión para siempre con Los Ensayos. Tomando como base una tesis (para mejorar en la vida y hacer las cosas correctamente, se puede ensayar hasta la perfección), Fielder juega en la primera temporada con la creación de una familia. En la segunda, dando un salto de gigante arreglando los accidentes aéreos y mejorando la comunicación entre piloto y co-piloto. La manera de hacerlo es lo inesperado, y lo que te va a resultar imposible de creer. Un auténtico tour de force y un esfuerzo mayúsculo para llevar a cabo una de las tonterías más sensacionales del medio.
Watchmen
Olvida el cómic. Olvida la película. Olvida todo lo que creías saber sobre Watchmen, porque Damon Lindelof fue capaz de reinventar el cómic de Alan Moore y hacer una secuela que también sirviera como reimaginación y se adaptara a los tiempos modernos. El resultado, desde su espectacular inicio en Tulsa, es fantástico a todos los niveles. Conozcas el tebeo de antemano o te pille de nuevas, esto es mucho más que una simple serie de superhéroes: es una Polaroid de nuestra sociedad. A ver quién es capaz de hacer algo parecido.
Creature Commandos
Esta sí que es solo una serie de superhéroes, pero de simple no tiene nada: James Gunn ha comenzado su Universo DC con Creature Commandos, una serie de animación en el que junta a un grupo de superhéroes de lo más inusual, cada uno con sus rarezas, sus sentimientos, sus metas vitales. Lo que no esperaba viendo esta supuesta barbaridad repleta de tiros, sangre, tacos y cosas raras es acabar emocionándome. Si esto es lo que viene a partir de ahora en DC, contadme como un nuevo y fiel creyente.
Veneno
Es una de las pocas series que Max ha llegado a producir en España que ha tenido un impacto social real, y no es para menos: la vida de Cristina Ortiz, “La Veneno”, gana cuando es resignificada por Los Javis, con una recreación increíble del contexto de su éxito, de su caída en desgracia, de lo que ha significado para la comunidad trans, tanto para lo bueno como para lo malo. Ese momento en el plató de Esta noche cruzamos el Mississippi no se olvida fácilmente. Obra maestra absoluta.
How to with John Wilson
Pero para obra maestra, estos 18 episodios (divididos en 3 temporadas) de John Wilson, un documentalista neoyorquino que carga siempre con su cámara a cuestas buscando la excepcionalidad, lo único, la belleza de lo cotidiano. Y, poco a poco, deshilvanando el ovillo, acaba metido en los lugares más raros, absurdos y fascinantes que os podáis imaginar, resumiendo, de alguna manera, la experiencia de ser humano. Y todo ello con incomodidad, chistes inapropiados y una sobrecogedora elegancia. ¿Mi serie favorita del último lustro? Pues, francamente, es probable.
Imagina por un momento algo que te cueste muchísimo hacer en tu día a día. Lo que sea. Desde hablar con la persona que te gusta hasta decirle a la panadera que siempre se queda con las vueltas. O, quizá, piensa en todo aquello que te da miedo y en lo que no sabes si serás bueno, como crear una familia o aceptar un trabajo para el que crees que no tienes las cualidades adecuadas. ¿Y si hubiera una manera de ensayar cómo sería tu vida sin tener posibilidad alguna de error? ¿Y si pudieras repetir una y otra vez hasta cubrir todas las posibilidades y, entonces, lanzarte por fin, completamente seguro? Esa es la premisa de Los ensayos, una absoluta locura en Max entre la docuserie y la ficción en la que Nathan Fielder ha desatado toda su genialidad… aunque haya engañado a miles de personas por el camino.
Para ti, Nathan
Fielder lleva años jugando con la ficción y el documental. Primero en su fabuloso Nathan for you, donde solucionaba problemas ajenos de la manera más ridícula posible (pero que, de manera sorprendente y de rebote, hizo muchísimo bien), y ahora en Los ensayos, donde ha dado un giro más hacia la locura, haciendo que el espectador no tenga ni idea de lo que está pasando. ¿Qué es cierto? ¿Qué es falso? ¿Por qué la gente se pone en sus manos como si fueran conejillos de indias?
En la temporada 1, ya disponible al completo, todo empieza cuando un hombre quiere atreverse a decirle a una chica que le gusta durante las noches de trivial en su bar favorito. Para poder ensayar a gusto, HBO recrea el bar al completo en un set de rodaje, con horno de pizzas y grifo de cerveza incluidos, y empiezan a repetir una y otra vez cada una de las cosas que pueden salir bien o mal a la hora de la verdad. Prueban cada frase, cada recoveco, cada posible reacción, hasta que es la hora de la verdad. Y este es solo el principio: lo que pasa después es tan absolutamente delirante que no puedes ni siquiera intuir por dónde van a ir los tiros.
¿Hace cuánto que no ves una serie de televisión y piensas que jamás has visto nada parecido? ¿Que disfrutas un episodio y no tienes ni la menor idea de lo que ocurrirá en el siguiente? Bueno, pues eso es lo que pasa con Los ensayos, que te va meciendo a lo largo de una trama increíble e imposible que, aunque por momentos parece no tener ni pies ni cabeza, acaba llegando a la única conclusión lógica. Por supuesto, después de revolucionar y detonar cualquier formato televisivo conocido y por conocer, Fielder vuelve con una temporada 2 aún más marciana, más loca y que, de rebote, ha cometido un par de estafas. Ups.
Fielder’s living a celebration
La temporada 2 de Los Ensayos, que se emite en Max (futura HBO Max, mira, es un lío en el que no merece la pena entrar) ahora mismo, se centra en una tarea “sencilla”: evitar los accidentes aéreos. Para ello, Fielder pone una tesis encima de la mesa: los co-pilotos deben quitarse el miedo a contestar a sus superiores, y tomar los mandos del avión si es necesario y ven que se la van a pegar. Para ello, no solo monta una réplica exacta de un aeropuerto real en su estudio de rodaje, sino que decide falsear un reality show al estilo Factor X u Operación Triunfo (la teoría es que si se atreven a decir que no, como jurados de un reality de este estilo, también se atreverán a decir que no a sus superiores).
Mientras lo ves, como espectador, crees que tiene que ser ficción. Nadie engañaría a miles de personas para apuntarse a un reality, hacer horas de cola y cantar dos minutos delante de un piloto que decide si le da un pase para seguir adelante o no. Sorprendentemente, sí que lo hizo: Fielder levantó la infraestructura de un reality show musical con ninguna intención real salvo la de levantar el autoestima de los pilotos. Los concursantes engañados no van a denunciar, pero podrían hacerlo porque, según ellos mismos, han perdido miles de dólares en viajes, oportunidades y descansos laborales.
¿Ha valido la pena? Si has visto el episodio 3 de esta temporada ya sabes que sí: es la media hora más loca, extraña, fascinante, genial y artística que hemos visto en televisión en muchísimo tiempo, y justifica prácticamente cualquier barrabasada que el genio de Fielder pueda causar. No puedes hacer una tortilla sin cascar algunos huevos, al fin y al cabo. Los ensayos es una auténtica maravilla perfecta para saber qué hay en la post-televisión, eso que va más allá de lo habitual y cuyo único objetivo es dejarte con la boca abierta constantemente, navegando entre el arte y el entretenimiento. Si no sabes si te va a gustar, siempre puedes ensayar cómo sería verlo, ¿no?
Cuando comienzas a ver esta serie te preguntas repetidamente qué estás viendo; al principio no entiendes nada, pero pronto te atrapará su inusual narrativa. La esperada segunda temporada de la serie Los ensayos (The Rehearsal) se estrenará el próximo 21 de abril en Max. En las últimas horas hemos podido ver un teaser revelador en el que Nathan Fielder supervisa cinco escenarios idénticos en el mismo set de rodaje. Este innovador formato, que combina elementos de reality y ficción, ha capturado la atención de los espectadores desde su debut, convirtiéndose en una de las propuestas más brillantes de los últimos años.
La línea entre realidad y ficción se seguirá desdibujando
Los ensayos se centra en la premisa de que Nathan Fielder ayuda a las personas a ensayar situaciones importantes a través de simulaciones cuidadosamente elaboradas. La mezcla de realidad y guionización desafía las percepciones convencionales de ambas disciplinas, llevando a los participantes y a la audiencia a cuestionar hasta qué punto la vida puede ser controlada y ensayada.
En esta nueva temporada, la sinopsis oficial indica que la urgencia del proyecto de Fielder aumenta cuando decide enfocar sus recursos en un problema que afecta a todos. Aunque no se ha revelado específicamente la naturaleza de este desafío, la expectativa entre los fanáticos ha crecido, especialmente tras la impredecible narrativa que caracterizó la primera temporada. Los ensayos promete mantener su estilo intrigante y provocador, que desafía los límites de la simulación y el espectáculo.
Nathan Fielder asume múltiples roles en la producción, siendo protagonista, guionista, director y productor ejecutivo, respaldado por un talentoso equipo de escritores que incluye a Eric Notarnicola, Carrie Kemper y Adam Locke-Norton. Esta dinámica creativa subraya el compromiso de Fielder con un enfoque innovador y desde la metanarrativa que ha llegado a definir su estilo.
Con la fecha de estreno marcada en el calendario los seguidores de Los ensayos están listos para experimentar el próximo capítulo de este singular programa, que sigue desdibujando las líneas entre la vida real y la actuación.