Parecía que no iba a llegar nunca, pero por fin se ha estrenado la temporada 3 de Euphoria, con una Zendaya más en la cresta de la ola que nunca y rumores de enfado entre ella y Sydney Sweeney (aparentemente por celos de Tom Holland). Como siempre, los nuevos episodios de la serie han presentado caos, amor, sexo, locura, personajes rotos y drogas, un cóctel que lleva funcionando a la perfección desde su estreno allá por 2019. Bueno, o eso es lo que nos han hecho creer desde HBO, ocultando por completo una realidad a gritos: Euphoria no está creada por Sam Levinson ni es una idea totalmente original: de hecho, es un remake.
Disforia de Euphoria
Siete años antes del estreno de Euphoria en HBO, en la cadena israelí Hot 3 se estrenaba, bueno… Euphoria, una serie creada por Ron Leshem, Dafna Levin y Timira Yardeni que se emitió desde el 30 de noviembre de 2012 hasta el 1 de febrero de 2013 causando todo tipo de polémicas por el camino. Si has visto la serie americana, ya sabrás que sus protagonistas transitan por un camino de pérdida, drogadicción y sexo, y al Consejo de Programación israelí no le gustó en absoluto. Tan poco, de hecho, que ordenó que la quitaran por escándalo público.
En honor a la verdad, acabaron haciéndolo, pero por la puerta de atrás: tras una sola temporada y unas críticas no muy buenas, fue cancelada sin miramientos. Al fin y al cabo, tampoco tuvo un gran éxito, en parte porque se emitía en una franja horaria muy complicada para conseguir crear una comunidad. En todo caso, sus 10 episodios se convirtieron en pleno culto, gracias a diálogos como este: “Cuando tenías siete años, la gente saltó de las Torres Gemelas en directo. Y era repulsivo, y emocionante, y lógico. Los padres han ahogado a sus hijos. Los hijos han apuñalado a sus padres. Así que a los siete te quedas enganchado a las noticias. Y después te alimentas de eso. ¿Qué podría causarte un shock cuando tienes ocho años?”. Imagina, para la época y en una sociedad tan enclaustrada como la israelí, lo que pudo significar.
Utilizando como base el Skins británico (una serie fantástica a todas luces, al menos en sus primeras dos temporadas), Euphoria trató de mostrar una realidad que los medios se negaban a enseñar en Israel. Poco después de su cancelación, Sam Levinson tuvo una reunión con HBO para adaptarla al mercado americano. Eso sí, quería entender qué era exactamente lo que gustaba en el canal, así que fueron muy sinceros con él: el retrato crudo y honesto de las drogas y ser joven. “Empecé a hablar sobre mi historia personal con las drogas. Fui un adicto durante muchos años y ahora estoy limpio. Entonces dijeron ‘Vale, escribe eso'”, contaba Levinson.
Levinson no copió Euphoria tal cual, pero sí creó varios paralelismos entre las historias de la versión israelí y las nuevas que creó ex profeso para Estados Unidos. ¿El resultado? Lo sabes de sobra: tres temporadas de éxito en HBO, mientras que la original ni siquiera puede verse en una plataforma de streaming, condenada al olvido. Eso sí, sus creadores pueden estar contentos, porque se han hecho de oro: además de Rue, Euphoria ha tenido su versión alemana en 2025, aunque tampoco ha sido precisamente un bombazo: de hecho, se vio como un plagio de la americana… Solo que sin Zendaya por el medio. Y quieras que no, la cosa pierde.
Así que ya sabes: la próxima vez que te pongas Euphoria, recuerda que, en algún sitio, su versión original, olvidada por todos, parece recordarnos que este es y ha sido siempre un cuento de ricos y pobres, de gente con suerte y gente que no. De Estados Unidos y el resto.
