Ari Aster es un director que consiguió hacerse tremendamente relevante gracias a circunscribirse a lo que se ha denominado “terror elevado”. Cine de terror más enfocado en temas profundos y bajas dosis de gore o violencia, prescindiendo de sus elementos más propios de género. Sus dos primeras películas, Hereditary y Midsommar, fueron dos enormes éxitos de crítica y público que trascendieron las obras de culto para convertirse en películas de éxito mainstream. Y ahora querría volver para hacer una precuela de la primera de ellas.
Un director apegado al “terror elevado”
Tras un pase de Hereditary en el Teatro Egipcio de Los Ángeles, en la sesión de preguntas y respuestas, el director estadounidense afirmó que “escribí una precuela de esto. Nunca parece ser el momento adecuado (para rodarla). Es una precuela, no una secuela, así que no sé cómo sigue”, confirmando que su idea era convertirla en una trilogía. Algo que parece que nunca ha llegado a fructiferar.
Aster también ha aprovechado la ocasión para afirmar que “odio el término ‘terror elevado’, especialmente porque es una especie de caja donde me metieron y con la que los fans del terror se ofendieron”, lo cual, en justicia, no es cierto. El propio director declaro al estreno de la película para el medio Cult MTL que “quiero que (Hereditary) caiga en ese extraño subgénero del ‘terror elevado’. Y por esa razón, cuando estaba presentando la película por ahí, la describía como una tragedia familiar que se convertía en una pesadilla”.
Además, tiene buenas razones para querer volver a Hereditary y congraciarse con los fans del terror a los que alieno. Sus dos últimas películas han sido dos enormes fracasos de crítica y público, resultando en dos horribles pinchazos de taquilla. Esto hace que el futuro de Ari Aster esté en el aire, haciendo difícil imaginar cuál será su futuro o cómo, pero parece que ahora estamos más cerca que nunca de un regreso de Aster al “terror elevado”. Aunque niegue que nunca haya querido hacer algo con ese nombre.