Hubo un tiempo en que Clive Barker era sinónimo de terror. De un terror elegante, espeluznante, brutal y muchísimo más elaborado y complejo del que era capaz de ofrecer el mainstream. Si Stephen King ya era el rey del terror en aquella época, Barker se presentaba como el príncipe: uno díscolo y brutal, capaz de abrir un nuevo espacio inimaginable. Uno lleno de violencia y sexo, pero también de identidades divergentes donde cabían muchas más personas que hasta entonces.
Ese fue el secreto no solo de Clive Barker, sino de Hellraiser. Que era un lugar donde cabía todo y todo el mundo. Detrás de la sangre, el dolor y el sexo, había algo más. Había espacio para algo diferente. Para más personas. De ahí que fuera tan popular y que Hellraiser, a lo largo de las décadas, haya pervivido como una franquicia que se ha convertido en todo un mito fundacional. Por eso no debería extrañarnos que Clive Barker’s Hellraiser: Revival haya visto la luz. Y sea un juego muy a tener en cuenta.
Un protagonista marcado por el trauma
Desarrollado por Saber Interactive, Clive Barker’s Hellraiser: Revival nos pone en la piel de Aidan Lynch, el miembro de una banda de moteros que se encarga de impartir justicia dentro de la misma. Pero a pesar de lo violento de su profesión, su personalidad no podía ser más diferente. Taimado y un poco pusilánime, se deja arrastrar por las situaciones. Como cuando tras una sesión de sexo duro con su novia, Sunny, activan la Configuración Génesis y los cenobitas, unos seres extradimensionales de estética BDSM, la desuellan y se la llevan consigo. Pero completamente enamorado y dependiente de ella, decide perseguirlos para traerla de vuelta.
El tono del juego es exactamente todo lo que deja entrever este primer párrafo. Hay sexo explícito, hay BDSM, hay gore y hay visiones de un infierno singular y extraño que resulta tan inquietante como confuso cada vez que ponemos un pie en el mismo. El juego es agresivo tanto visual como emocionalmente y no tiene problemas en demostrarnos todas las facetas de la literatura de Barker, no solo de Hellraiser, sino de sus Libros de Sangre en general. Y por eso funciona.
En cualquier caso, Aidan no está indefenso. O no exactamente. Con la Configuración Génesis y con toda clase de armas, cuerpo a cuerpo y de fuego, puede defenderse de sus agresores. Que no son cenobitas, sino cosas aún más peculiares y extrañas: seres humanos adeptos de los cenobitas y los experimentos que hacen con los mismos.
De este modo, toda la aventura es un survival horror que recuerda a una mezcla entre Resident Evil 8 y Condemned: Criminal Origins, donde tendremos que gestionar nuestro inventario, estar constantemente creando munición y teniendo muy en cuenta nuestros limitados recursos. Creando una constante tensión no solo por el combate, donde cada uno de nuestros golpes será menos duro que los brutales golpes de nuestros mucho más numerosos rivales, sino también por la escasez de lo que tenemos a nuestra disposición.
Un juego de puro terror
Todo esto, además, transcurre en dos planos de realidad a la vez: nuestro mundo y El Laberinto. En nuestro mundo ocurren las partes de acción donde combatimos contra enemigos y avanzamos de forma normal en un survival horror. En El Laberinto nos adentramos en el territorio de los cenobitas, donde nos perseguirán, tendremos que esquivar trampas mortales y resolver sencillos, pero estimulantes puzzles para lograr descubrir sus secretos y huir de allí con vida.
Esta combinación de elementos hace que el juego sea siempre estimulante e interesante. Nunca perdiendo el tono. Siempre nos sentimos completamente sobrepasados por la situación, como lo está Aidan, siempre dependiendo de algo: las drogas, su banda, Sunny. Teniendo que descubrir por primera vez en su vida cómo sobrevivir a una situación muy por encima de sus posibilidades sin abandonarse a un poder superior. Ni siquiera el de los cenobitas.
Y eso que el poder es muy superior. Porque la Configuración Génesis nos da poderes inmensos, de uso limitado, que hace más fácil atravesar los niveles. Aunque al coste de Sufrimiento, el cual se agota al usar poderes y solo se recupera al infringir dolor a nuestros enemigos. Algo más fácil de decir que hacer.
Con una estrecha colaboración con el propio Clive Barker, y con muchas referencias al lore de la franquicia que solo los más fanáticos serán capaces de percibir —especialmente a los cómics, aunque no solo; y no hace falta verlas o conocerlas para apreciar lo que hace el juego—, Clive Barker’s Hellraiser: Revival es uno de los survival horror del año. Y para los fans de la franquicia, un absoluto imprescindible. Porque pocos juegos basados en una franquicia han sabido captar tan bien el tono de una obra y traducirlo al videojuego como lo ha hecho este juego que puedes jugar desde ya mismo.