Elon Musk ha convertido Twitter en la red social de la extrema derecha global y lo ha demostrado una vez más con la reacción hacia las imágenes de La Odisea, el último proyecto de Christopher Nolan. Respondiendo personalmente y de forma positiva a cuentas que critican la inclusión de Lupita Nyong’o como Helena de Troya y Ellion Page como Aquiles, esto ha suscitado encendidas reacciones fuera de las redes sociales. Casi tanto como que hablen un perfecto inglés americano.
La inclusión es “representación forzada”
El motivo de estos ataques es que, tanto Musk como las personas a las que comentan, consideran que Nyong’o y Page están ahí solo por “inclusión forzada y que en realidad “no se ajustan al espíritu de la obra”. Basándose en la idea de que Nyong’o, una mujer afroamericana, no puede ser vista como la mujer más hermosa de Grecia, y Page, un hombre trans, no puede hacer de un hombre en absoluto.
Este giro hacia la extrema derecha y sus ideas más radicales no son nuevas para el multimillonario. Musk ya dijo el pasado 22 de enero que “los blancos son una minoría que está muriendo rápidamente”, replicando los argumentos del gran reemplazo de la extrema derecha francesa que llevan ya tiempo adoptándose en EEUU. Algo que se suma a sus sistemáticas declaraciones de que los blancos están sufriendo una discriminación sin precedentes a nivel mundial por ningún otro grupo étnico.
Aunque este es solo otro ejemplo más de la deriva política de Musk y su plataforma, es una demostración de cómo no existe nadie que esté a salvo de la misma. Ni siquiera Christopher Nolan, un director prestigioso y a salvo de cualquier filiación o interés político, se salva de polémicas por hacer algo tan normal como añadir en su casting a una mujer negra y un hombre trans.