Sony ha decidido imponerse de la peor manera posible ante sus usuarios. Decidiendo de forma unilateral acabar con el formato físico en los videojuegos, con una política de comunicación cero y, aparentemente, utilizando bots para defenderse, no está ganándose el favor de sus usuarios. Y si bien existe un cierto sector que aún está dividido, o que incluso entiende o defiende sus razones, buena parte de sus usuarios no están de acuerdo.
Esto ha llevado a varias clases de movimientos y acciones. Entre ellas, también, un boicot organizado contra Sony. Pero cabe preguntarse, ¿son realmente útiles los boicots? Y la respuesta es más compleja de lo que parece. Por eso vamos a hablar del caso específico que se está moviendo en redes, no encender nuestra PlayStation 4 o 5 durante la última semana de agosto ni conectarla a Internet, y cómo de hecho, esa es una buena medida de boicot. Y sobre todo, porqué lo es.
Un boicot bien pensado
Does It Play? ha planteado hacer un boicot a Sony. Este se definiría a partir de esta idea básica: no encender su consola PlayStation, o desconectarla de Internet, desde las 7PM del día 23 de agosto hasta las 7PM del día 30 de agosto. Durante este periodo ni se jugaría ni se conectaría a Internet ni mucho menos se comprarían juegos o servicios de Sony. De ese modo, quieren mandar el mensaje de que los usuarios están descontentos con sus políticas en contra de los consumidores y, sobre todo, de su idea de matar al formato físico sin siquiera consultarlos con los jugadores.
Mucha gente ha dudado de la efectividad de esta medida. Algunos críticos han afirmado que hacerlo solo una semana y no de forma indefinida no tiene sentido, ya que eso hará que Sony no tenga miedo de la misma. Otros han señalado como hacerlo la última semana de agosto no tiene sentido: sería más lógico hacerlo cuando salga un gran juego de la compañía, como el inminente Marvel’s Wolverine, para que sientan el impacto en sus arcas. Pero ambas críticas carecen de perspectiva.
Este es un movimiento tradicional en el sindicalismo. Se empieza tomando una medida razonable, suave, a la cual puedan sumarse sin dificultad la mayor cantidad posible de gente. Esto tiene dos funciones: demostrar la fuerza del movimiento a la empresa, pero también la fuerza del movimiento a los escépticos.
No encender la consola ni comprar juegos durante una semana de no especial movimiento no es mucho pedir. Y ese es el movimiento inteligente detrás de este boicot. Sumarse no es difícil. Cualquier efecto que tenga, será evidente y sobre todo, dará fuerza al movimiento: hará evidente que es efectivo. Y cualquier daño que haga a Sony, será igualmente evidente en sus reportes. Porque esta es la otra gran clave. No existe ningún momento bueno para que te hagan una huelga de consumo.
No todos los boicots son iguales
En Sony, como en cualquier gran empresa, tienen datos de cuánto se consume en cada periodo específico y tienen proyecciones de cuánto esperan que se consuma en cada periodo equivalente. Cualquier desviación al respecto se estudia, analiza y tiene en consideración porqué ha ocurrido. Si una huelga de consumo es efectiva como para hacer que estos datos sufran una desviación lo suficientemente fuerte como para que estás reuniones se eleven lo suficiente en la escala empresarial, entonces es donde se habrá conseguido algo.
Eso es por lo que es efectiva este boicot en particular. Está delimitado de forma concreta a una empresa, a un producto y un periodo de tiempo concreto. Si hay una anomalía en los números, en Sony no pueden achacarlo a otra cosa que no sea el boicot: saben que es eso. Y deben actuar en consecuencia.
¿Si funciona, pero lo ignora? Es posible continuar con boicots más contundentes. Boicots cuando saquen juegos populares. Boicots de mayor duración, o incluso boicots totales. Pero aquí lo importante es esto: crear una narrativa donde en Sony y en la sociedad sea innegable que cualquier variación en los beneficios durante el periodo específico del boicot son a causa del mismo. Si consiguen eso, el boicot puede funcionar.
Por supuesto, eso no significa que vaya a haber cambios inmediatos o que Sony vaya a dar su brazo a torcer. Esto es solo una batalla y probablemente hagan falta muchas en muchos frentes. Pero es una batalla que puede funcionar. Y por eso es interesante ver cómo se acaba resolviendo.