Pokémon nunca deja de tener éxito. Por más quejas que coseche, con sus fans mostrándose insatisfechos por el actual estado de la franquicia, siguen comprando los juegos en masa. Y es lógico. Es una franquicia tan grande que, además de que la mayoría de personas que se quejan siguen comprándose el juego, su público objetivo sigue teniendo motivos de sobra para comprarlo. Porque su público objetivo es un público infantil y familiar, no el jugador franquiciado que lleva toda la vida jugando a Pokémon y querría que la franquicia evolucione con él. Incluso si, de vez en cuando, en Pokémon Company se deciden hacer algunas cosas que van más dirigida a ese público.
Para el 30 aniversario el gran juego de Pokémon no va a ser un juego de la franquicia principal. Pero eso no es malo. Y no lo es porque les ha permitido hacer un juego enorme, lustroso y cuyo público principal es uno un poco diferente al de siempre: sigue dirigiéndose a los niños, pero también hace algunas concesiones para un público general. Porque Pokopia no es solo el juego que inaugura y celebra los 30 años de Pokémon, sino uno de los mejores juegos de la franquicia en mucho tiempo.
Un juego con encanto y mucha garra
Pokopia nos pone en una premisa sencilla: somos un ditto que se le da mal transformarse en otros pokémon, pero tiene la particularidad de poder transformarse en seres humanos. Cuando por alguna razón toda la región de Kanto ha sido arrasada y todos los seres humanos han desaparecido, asumimos la forma de nuestro entrenador o entrenadora y comenzamos a reclutar la ayuda de otros pokémon para reconstruir la región.
A partir de aquí, la premisa es algo entre Animal Crossing y Minecraft. Animal Crossing porque tendremos que hacer amistad con los otros pokémon para que nos dejen sus habilidades para hacer toda clase de tareas, pudiendo así avanzar en el juego. Minecraft porque la reconstrucción requerirá la recolección y construcción de toda clase de infraestructuras, permitiéndonos ser tan extensos o mínimos como deseemos. Si queremos hacer lo justo para pasar al siguiente objetivo, podemos, pero si queremos extendernos hasta el infinito, el juego nos permitirá hacerlo tanto cuanto deseemos.
En ese sentido, el juego es menos Animal Crossing o Minecraft, aunque sean ejemplos familiares para la mayoría del público, que otro excelente título que pasó por debajo del radar en su momento. Dragon Quest Builders.
En aquel también teníamos que reconstruir pueblos, pero con la particularidad de que era también un Dragon Quest. Mientras que por el día recolectábamos y construíamos nuestras defensas, por las noches combatíamos contra monstruos para subir niveles y acabar con una gran amenaza para acabar pasando de escenario. Y si bien no hay subida de niveles ni combate en Pokopia, la tactilidad y la premisa de ese mundo desolado a reconstruir es la misma, demostrando un aire de familia que lo hará tremendamente disfrutable para quienes ya disfrutaran del juego de Square Enix.
Especialmente porque el juego es mucho más de lo que parece. Con cientos de Pokémon y decenas de hora por delante, aunque puede parecer un juego sencillo y relativamente pequeño, tiene contenido como para mantenernos pegados a la pantalla durante muchísimo más tiempo del que podría parecer. Algo que ya se intuía cuando los desarrolladores, Omega Force, confirmaron que habían reunido al mayor equipo de su historia para hacer este juego. Y no hablamos de un pequeño estudio indie: Omega Force hacen los Dynasty Warriors, demostrando así su tremenda versatilidad.
Con un lanzamiento exclusivo para Nintendo Switch 2, con versión digital y física solo en game keycard, este es uno de esos juegos que justifican una consola. Saliendo el 5 de marzo de 2026, promete ser el gran juego de celebración de Pokémon, aunque no el único. Incluso si, para la próxima generación, aún tendremos que esperar a 2027.